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Woods, paisajes de las mejores melodías psicodélicas

Con diez discos en apenas 12 años la banda americana se ha convertido en una de las referencias actuales del indie. Sus composiciones con buenos arreglos y aires pop son como un oasis en el actual panorama musical

 

MIGUEL URIZ

«No sé si la música puede cambiar las cosas, pero sí que puede unir a la gente. Así que sí, creo que puede contribuir al cambio”, comentaba en una entrevista reciente el segundo de abordo de la banda, Jarvis Taveniere. Cuando escuchas las composiciones de estos músicos, llenas de arreglos cuidados y melodías pegadizas, da la sensación de que te adentraras en un gran bosque, en un lugar en el que tomar el aire, respirar profundamente, y decirte a ti mismo que no todo está perdido.

Woods se forma en Brooklyn en 2005, Jeremy Earl y Jarvis Taveniere son los primeros integrantes. Cansados de la escena de indie-rock que sonaba por entonces en Nueva York, deciden formar una banda que produzca sonidos psicodélicos. Amantes del sonido lo-fi, comienzan grabando sus discos en el salón de sus casas, y no será hasta su séptimo disco, With light and with love, cuando den el salto a meterse en un estudio.

La prolífica carrera de estos músicos —diez discos en 12 años— parece más propia de los años 60, aquella magnífica época en la que artistas como The Beatles o Bob Dylan brillaron por sus obras. Sin embargo, está facilidad en sacar gran cantidad de discos en pocos años tiene más que ver con su empeño y con una filosofía más propia de los años 90. Llevando el Do It Yourself (Hazlo tu mismo) por bandera han conseguido plena libertad creativa, sin la necesidad de atarse a un gran sello. Jeremy Earl, fundó en 2007 el sello Woodsist, donde luego la banda ha editado todos sus discos. Por este sello también han pasado grandes voces de la nueva escena folk asentada hace años en Estados Unidos, artistas de la talla de Kurt Vile, Real Estate y Kevin Morby (bajista de Woods durante unos años), editaron aquí sus primeros discos.

Sus dos primeros discos son recopilaciones de composiciones propias grabadas de manera casera, será a partir de su tercer largo, Songs of Shame, donde se escuche un sonido mucho más pulido y personal. En estos discos encontramos canciones de folk psicodélico con ciertos aires pop que iluminan el corazón, y hacen tener más esperanza en este mundo.Las voces de Earl evocan a la figura acústica de Neil Young, pero es indudable que  también son herederos de las melodías de bandas como The Byrds o The Beach Boys y de la faceta más folk de Grateful Dead o Crosby, Stills & Nash. Precisamente de este último, Graham Nash, es “Military Madness” canción que versionan con gran maestría en su tercer álbum. A partir de 2009, fecha de publicación de Songs of Shame, Woods se convierten en una referencia de la psicodelia actual con trabajos como: Sun and Shade, Bend Beyond o With love and with light.

 

En 2016 publican el disco City Sun Eater in the River of Light, y el cambio de sonido es indudable. Aunque mantienen su base de folk psicodélico a partir de este disco sus trabajos tendrán un sonido mucho más jazzístico. Mucho tuvo que ver en este cambio que, antes y durante la grabación de este largo, Jeremy Earl estuvo obsesionado con el jazz etíope. Escuchar a Mulatu Astatke, padre del jazz etíope, fue como una revelación para el líder y compositor de Woods. La inclusión de vientos y ritmos africanos son ya una tradición en los trabajos de la banda de Brooklyn.

Love is love, su último trabajo, fue lanzado en 2017. Toda una declaración de intenciones titular así al que es hasta la fecha su trabajo más político. Y no es político por el contenido de las letras, sino porque es un álbum que deriva de un acontecimiento trascendental, el ascenso al poder de Donald Trump. Los integrantes de la banda estuvieron encerrados en sus casas asombrados y desolados por el resultado de las últimas elecciones generales de su país. Aprovechando esa semana de encierro para componer y confiando en el poder curativo de la música decidieron meterse al estudio, a ver qué pasaba.

Esfuerzo, psicodelia y amor, son los tres ingredientes básicos que esconden todos los trabajos de esta banda. Sus discos, que buscan unir a la gente, desprenden no solo un afecto por las personas, sino que sobre todo demuestran una pasión brutal por la música. Un descubrimiento que dejará alucinados a los amantes del folk psicodélico.