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Monte del Oso, regocijo de melodías power pop

La banda navarra, heredera del pop pluscuamperfecto que firma Teenage Fanclub, abrió el concierto que ofreció la banda escocesa en Bilbao

 

MIGUEL URIZ

Otro día más, amanece el cielo encapotado en Pamplona. Su tono grisáceo produce una sensación de tristeza, pero la pócima melódica de Monte del Oso nos salvará de la melancolía. El pop guitarrero que defienden consigue levantar a un muerto de la tumba, y sus letras directas y concisas, pero con un poso de profundidad, invitan a plantearse qué hacemos en este mundo. En un bar del centro de la ciudad esperan Luis (bajo) y Edu (batería). Hoy les ha tocado madrugar, han estado preparando la gran cita que les espera mañana. Abrirán el concierto que dará Teenage Fanclub en el mítico Kafe Antzokia de Bilbao. “Es una banda de culto a la que tenemos especial cariño, nos hace mucha ilusión tocar con ellos. Se les podría considerar los Beach Boys de los 90”, comenta Edu. Los dos están de acuerdo en que es una de las bandas que tiene las canciones más bonitas del mundo.

A pesar de que los navarros acaban de cumplir cinco años ya han firmado tres discos: Esto tiene que doler (2015), Existen moscas que se relajan durante el vuelo (2017) y Cosas que salvar de una casa en peligro (2018), todos ellos bajo la firma de los sellos Farmway Records y Underhill Records. Esta urgencia y facilidad en hacer canciones tiene que ver con el placer que les produce componer nuevos temas y con el gran bagaje musical que tienen todos los componentes. Son interesantes sus inicios como banda y cómo les influenció la lectura del libro Nuestro grupo podría ser tu vida, del periodista estadounidense Michael Azerrad, a la hora de montar el grupo. “El objetivo principal en nuestros inicios era disfrutar tocando. Juntarnos con gente que tuviera ya no solo influencias musicales parecidas, sino una visión muy clara del modo en el que tiene que funcionar una banda”, cuenta Edu. “Cuando leímos el libro nos sirvió para reafirmarnos en nuestra visón de cómo debe ser un grupo. Por ejemplo, es muy interesante el capítulo en el que Minutemen explica que una banda tiene que ser logísticamente y económicamente viable. Esta filosofía para nosotros no es algo nuevo, es lo que venimos aplicando desde que formamos nuestros primero grupos”, comenta Luis. En el libro del autor neoyorkino se relatan los inicios y andanzas de bandas que han influenciado a Monte del Oso también en el ámbito musical. The Minutemen, Hüsker Dü, The Replacements, Sonic Youth o Dinosaur Jr, son algunas de ellas.

 

En la publicación de su segundo álbum, que tuvo el curioso título Existen moscas que se relajan durante el vuelo, la banda incluyó un texto en el reflexionaban que si existen moscas que se relajan durante el vuelo, por qué no iba a haber personas que disfrutaran simplemente del hecho de existir, algo así como regocijarnos en nuestra propia existencia. Unos principios que chocan frontalmente con la urgencia que nos imponen los tiempos que vivimos. “Ion, que es quien compone las letras, además de ser músico es diseñador, pero podríamos hablar de que lo que diseña lo hace de una manera muy artesanal. Entonces para él la velocidad, la inmediatez, todo esto que nos impone el mundo moderno, son cosas muy contrarias a su manera de ver la vida”, afirma Luis sobre el mensaje y las letras del grupo.

Se percibe que los músicos que tocan e interpretan son gente que se ha educado musicalmente escuchando enteros los discos de sus bandas favoritas, dotando así de más sentido a la obra. “Para nosotros la música solo se entiende en el formato disco, podríamos llegar a pensar nuestros trabajos hasta en dos caras. Vemos necesario que la primera canción sea una declaración de principios, cuando sacamos el primer disco teníamos clarísimo que las cuatro primeras frases determinarían la filosofía de la banda. Esas cuatro frases definen lo que somos y lo que pensamos sobre la música. También vemos imprescindible que la última sirva de epílogo, es la manera perfecta de cerrar el disco”, afirman ambos.

“Nuestra primera premisa es que esto ya no le atrae a nadie, la música que hacemos no le interesa a nadie. Eso ya lo sabemos. Pero no nos importa para nada, nosotros hacemos lo que nos gusta”. Esta frase, que se produjo a mitad de entrevista, refleja perfectamente la autenticidad de la banda. El disfrute que les produce ser honestos consigo mismos, y con la música que hacen. El placer que les produce cada golpe en el bombo o cada riff de guitarra. Al fin y al cabo también existen canciones que se relajan durante el vuelo.

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