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Caught Up

En las redes de Millie Jackson

Caught up, el cuarto LP de Millie Jackson, cuenta la historia de una infidelidad desde dos corazones totalmente opuestos: el de la amante y el de la esposa

 

MARTA GONZÁLEZ

Cuentan que en la noche de Harlem, alguien retó las burlas de una mujer negra de risa sonora y ojos brillantes. De la voz de aquella joven, nacida en Georgia en el 44, surgió ‘Don’t Play It No More’ de Ben E. King. El Big Bang de Millie Jackson. Lo que ocurre tras la explosión es la expansión del universo recién creado, y en este caso: clubes, singles y listas de ventas se sucedieron tras aquella noche. La carrera de Jackson comenzó con la fuerza de un desafío, de la firme posición de envalentonarse. Aunando todo su tesón, en 1974, Spring Records ‎lanza este cuarto LP: Caught up.

Producido por Brad Shapiro y la propia Millie Jackson, Caught up cuenta la historia de una infidelidad desde dos corazones totalmente opuestos: el de la amante y el de la esposa. Abre la cara A una versión de ‘(If Loving You Is Wrong) I Don’t Want to Be Right’, original de Luther Ingram. La amante narra en la voz de Jackson su determinación por el amor, a toda costa e incluso aceptando su posición, con todas sus circunstancias y consecuencias. Se retrata en ‘The rap’ durante unos 6 minutos de voz casi desnuda, dónde cuenta la aventura y desventuras de amar a un hombre casado.

Lejos de la resignación, y antes de pasar al otro lado de la historia, las dos mujeres se encuentran en ‘All I Want is a Fighting Chance’. La amante declara la guerra: “Porque todo lo que quiero/ Es una oportunidad para pelear/ La batalla se va a producir/ Dame una pulgada, tomaré una milla/ Porque estás lidiando con dinamita”

La esposa representa la cara B de Caught up. En su turno de palabra, se le brida la posibilidad de poner voz a un amor de ilusiones adolescentes que se fue apagando con el tiempo. En ‘I’m Through Trying to Prove My Love to You’ desgrana sus motivos: “Porque estoy segura/ Lo hice lo mejor que pude en este matrimonio/Pero no soporto estar cerca de esta nada/ O involucrarme en esta nada/ Donde lo mejor de mi no es lo suficientemente bueno/ Sé cuál fue el problema/ Te di demasiado amor”.

El soul que inunda este álbum, a pesar de ser el centro del romance, ama en secreto una forma peculiar, y para su contexto novedosa, de hacer música. En un triángulo amoroso de estilo, las palabras se deslizan por la melodía sin más. El rap aparece furtivo pero descarado, encarando el alma de Jackson: poderosa, arrolladora y llena de verdad. De su empoderamiento nacían letras que no se escondían en florituras.

Millie Jackson escribía sin tapujos, sin embargo, sabía de música lo justo y necesario. Había intentado aprender, pero le resultaba mucho más práctico delegar. Conectaba con las personas que trabajaban con ella de tal manera que era capaz de encauzar sus ideas, las melodías que tenía en la cabeza, hacia las manos de otro alguien que les diera forma. En esta ocasión, el productor Brad Shapiro, el guitarrista Jimmy Johnson y el bajista David Hood fueron los encargados de traducir los tarareos de Jackson al pentagrama.

Viste el disco la carátula obra de David Wiseltier, que muestra la tela de araña en la que se ven atrapados los protagonistas. Millie nos prende en sus redes de la misma manera. Su trabajo camina como el arácnido sobre su seda: seguro, complejo, pero peligrosamente cautivador. Millie Jackson, aunque polémica por sus letras, no ocupó nunca el punto de mira de los huracanes mediáticos. Consiguió tejer las redes de su propio éxito, siempre elegante pero con mordedura letal.