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El camino entre la ruptura y el deseo de Anna Calvi

La cantante británica asienta en Hunter, su último disco, las bases de un sonido singular, ardiente y reivindicativo

 

CELIA GALEANO

Romper las reglas. Leído así suena a clásico eslogan de empoderamiento publicitario dirigido a mujeres jóvenes. Esas tres palabras, en manos de Anna Calvi (Twickenham, 1980), se transforman en tres alegatos contra lo heteropatriarcal, contra las normas del recato y de la sexualidad. Hace temblar los cimientos de lo establecido con guitarras crudas, distorsionadas y una voz sobresaliente, con ecos a PJ Harvey o Lhasa De Sela, que invita en Hunter (Domino, 2018), su disco más reciente, a fluir y explorar en la libertad que brindan los límites rotos.

Desde el arranque rudo en la piel de un hombre con ‘As a Man’ hasta el ascenso de ‘Eden’, pasando por la fiereza entregada en ‘Don’t Beat the Girl out of My Boy’, los 45 minutos de este disco dejan con hambre una vez concluido. Calvi arrastra al oyente atento por el fango (“Taste the dirt of us /God I feel the sweat of my back / Crawling through the trees like an animal”), sin sutilezas ni metáforas. ‘Alpha’, uno de los cortes más eléctricos, se revuelve en la ciénaga de las pasiones más intensas. Una expresión de vida, un reclamo del derecho al placer tanto tiempo negado a las mujeres, convirtiéndose en el conquistador del mismo.

Este mensaje no es flor de un disco, notablemente producido por Nick Launay (Nick Cave) y escudado por Adrian Utley y Martyn Paul Casey, desde Anna Calvi (Domino, 2011) las referencias a lo apasionado y al fuego del deseo han estado presentes en canciones como ‘Desire’ o ‘First We Kiss’. La garra de su registro vocal poco tiene que ver con el casi susurro que fluye en las numerosas entrevistas concedidas, donde defiende que “si viviéramos en un punto medio, sin ser empujados a los extremos de lo que es la masculinidad o feminidad, seríamos libres”.

Libertad creativa y temática que ha propiciado valiosas – y merecidas – colaboraciones con artistas como David Byrne en ‘Strange Weather’, parte de la exquisita banda sonora que vertebra Peaky Blinders durante cinco temporadas. Tal ha sido la acogida que su creador, Steven Knight, encargó a la guitarrista dos canciones más para la recién estrenada quinta entrega de la serie, una versión del ‘Papi Pacify’ de FKA Twigs, y ‘You’re Not God’.

Dentro del universo sonoro que Anna ha forjado desde 2010, no faltan versiones de quienes consideró ídolos como David Bowie, Leonard Cohen, o Bruce Springsteen entre otros. Algunas de ellas, grabadas desde el ático de casa de sus padres, facilitaron la relación con músicos como Daniel Maiden-Wood y Mally Harpaz, con quienes grabó una electrizante versión del ‘Jezebel’ de Edith Piaf que llamó la atención de los críticos musicales y de jefes como el de Domino Records, Lawrence Bell, o del mismísimo Brian Eno. Su amplio rango vocal, hace de Anna Calvi una rara avis entre las solistas femeninas. Y precisamente fuera de lo común, de lo aceptado musical – y socialmente – como normal, se mueve libre y sin ataduras de ninguna clase.