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Revivir clásicos para trazar un futuro

El trío valenciano Santero y los Muchachos arranca la gira de presentación de Rioflorido, su segundo álbum

 

 

MARÍA F. CANET

“Es un lugar vacío de muebles, pero lleno de sensaciones. Hemos sentido cosas, no sabemos si fruto de nuestra imaginación, si se colaba una paloma o realmente es que no estábamos solos”. Así describe Soni Artal, uno de los miembros de Santero y Los Muchachos, cómo vivieron la grabación de Rioflorido (Actua Music, 2019), su segundo disco, en un palacete del S.XVIII en su Valencia natal. Como ya hicieron los Rolling Stones en la villa francesa de Nellcôte para las sesiones de Exile On Main Street, el trío valenciano formado por los hermanos Miguel Ángel y Josemán Escrivá junto al propio Artal, se encerraba el pasado verano en este  inmueble deshabitado que una vez habitó el marqués de Rioflorido. El aristócrata ha revivido en la portada del álbum mediante un retrato imaginario elaborado por Carla Fuentes a partir de los rostros de los miembros de la banda. “La diseñadora vino para hacer el arte del disco, quedó fascinada y dijo que había que sacar partido a eso. Tenemos un fan que tiene este palacete en propiedad y nos ofreció hacer algo ahí. Era una época en la que necesitábamos encerrarnos íntimamente y montamos un pequeño estudio; no había nada, ni luz. Empezamos a ensayar, a grabar maquetas y pensamos que tenía mucho sentido grabar el disco ahí”, añade Josemán.

Tras las buenas críticas cosechadas con Ventura (2018), el nuevo álbum sigue la estela de su predecesor. Rioflorido conserva el sonido que ellos mismos denominan “rock reposado”, aunque se aprecian más guiños a la música de raíz norteamericana. “Seguimos haciendo canciones sinceras que cuentan historias de verdad. En cuanto a lo musical, hay una cuestión técnica: hemos usado más afinaciones abiertas que te dan otra sonoridad, más a temas de raíz, de blues o folk”, comenta Miguel Ángel. Su vestimenta les delata: sombreros, botas, camisas western y pañuelos anudados al cuello, como personajes de algún largometraje de John Ford. Temas como ‘Volver a casa’ -cuya percusión evoca caballos al galope- beben de los Shadows y Ennio Morricone, así como del imaginario del cine western. La influencia del cine es tal que Soni confiesa que la escena del duelo final de ‘El Bueno, el Feo y el Malo’ fue su inspiración para crear el instrumental ‘Tierra muerta’, en la onda de bandas como Los Coronas o Mambo Jambo: “Es una zona de la serranía de Cuenca donde se hacía la trashumancia, movían el ganado igual que se hacía en el oeste. Muchas veces bromeamos comparando la costa este de Estados Unidos con la valenciana; el concepto “Huerta Orleans”, porque en esta zona hay muchos trompetistas y gente que hace música por las calles”.

Los hermanos Escrivá llevan el amor por los clásicos en su ADN. En 1965, su padre, José Escrivá -miembro de los Top Sons, uno de los primeros grupos de rock surgidos en España- compuso ‘He de olvidarte’, tema que sus hijos han versionado ahora en clave stoniana. “Mi padre la tocaba en directo con su banda de entonces Los Ángeles Negros o los Huracanes, pero sólo lo grabó una banda de Barcelona que se llamaba Adam Group, en inglés. Nos contó que el tema entró en la banda sonora de una peli de Geraldine Chaplin”, cuenta Miguel Ángel. Sin embargo, en este nuevo LP la banda ha coqueteado con varios estilos. Si ‘Para siempre no existe’ evoca escenas tropicales, ‘Algo más’, de aire retro, remite al soul más sesentero. Esta última, confiesan, estuvo a punto de quedarse fuera del repertorio: “Los vientos no están como quisiéramos, pero al final ha sido la favorita de mucha gente”. Los cambios de ritmo patentes en cortes como ‘Mañana asesina’ -metáfora de una resaca – son otro de los atractivos del álbum. Para ello contaron con la guitarra siempre vibrante de Diego García, El Twanguero. ”Estábamos jugando con afinaciones nuevas y nos costó un poco el desarrollo final. Apareció Diego, y después de un día de paella y tragos solucionamos el final”.

Una vez más, Miguel Ángel desnuda sus vivencias en los versos. ‘Octubre’ -mes en el que nació su hija- aborda el “viaje estelar como padres”, mientras que en ‘El perdedor’, el compositor admite haber querido rendir homenaje a los luchadores: “Habla de un sentimiento que necesita ser expulsado, enfocado desde la pérdida laboral o cualquier cosa, en mi caso, cuando se me cerraron demasiadas puertas con la música”.

Aunque la columna vertebral de Santero continúa siendo el sonido acústico, el líder de la banda recalca el cambio de rumbo que les hizo emprender la gira de Ventura: “Dimos importancia al formato acústico porque al principio íbamos con dos vientos, un teclista y nosotros, y había 5 personas en el público; demasiada comida para tan pocos comensales. Decidimos quitar músicos, quedarnos nosotros con las acústicas para estar más equilibrados y llegamos a los festivales y nos quedamos cortos”. “En un escenario grande faltaba algo. La gente no acababa de entender por qué en el disco sonaba tan grande y en el escenario no”, añade Soni. Reconocen que ahora Rioflorido les permitirá “dar un poco más de músculo” a los conciertos, con la incorporación de Pau Riba a la batería, y el pequeño de los Escrivá al bajo eléctrico. “Iremos viendo. Santero debe ser imprevisible y no dar por sentado nada; de disco a disco y de concierto a concierto”.

 

Jueves 4 de abril MADRID Boite Live

Viernes 5 de abril TOLEDO Pícaro

Domingo 7 de abril GIJÓN Festival Gijón Sound 

Viernes.12 de abril ALBACETE Clandestino

Sábado 13 de abril VALENCIA Moon

Viernes, 26 de abril ZARAGOZA  Rock & Blues

Viernes, 3 de mayo BARCELONA Continental

10/11 de mayo JAVEA Montgorock

Viernes, 21 de junio MURCIA Garaje

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