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Isma Romero: nunca fue fácil ser músico

JUANJO RIESGO

Nunca fue fácil ser músico. Es una carrera de fondo para la cual no todo el mundo posee la resistencia necesaria. Muchos comienzan su andadura con la ilusión de quien quiere comerse el mundo con una guitarra y un puñado de canciones, pero, ante las vicisitudes que se interponen en el camino, acaban abandonando. Sin embargo, Isma Romero (1992, Valencia) se lo toma con calma y cabeza fría; no tiene prisa por llegar a cualquiera sea el destino de este tren llamado rock’n’roll.

Tras el paso de un breve e interrumpido otoño, el frío se ha apoderado de las calles de Madrid e Isma Romero aparece en una céntrica cafetería embutido en un abrigo. Ni siquiera su abultado pelo rizado parece protegerle del clima puesto que lo encaja precariamente en un gorro. El guitarrista y compositor tiene un carácter tan natural que una entrevista promocional de su segundo álbum, ‘Luminiscencia’ (Warner Music, 2017) se convierte en una amena charla sobre la música como forma de vida.

Cuando vio la luz su primer trabajo, ‘Antes de que esté prohibido’ (Warner Music, 2014), algunos medios especializados no tardaron en colgarle la medalla de “promesa del rock”, pero Isma nunca lo vio como una responsabilidad: “Las cargas nos las ponemos nosotros. Hay gente que vive con menos expectativas y vive feliz, yo estoy aprendiendo eso. No lo veo como una carga, es un halago y ojalá esté entre esos grandes en un futuro”. Estas palabras son las de un joven músico que, por otro lado, ha aprendido a medirle las distancias a la industria para no desgastarse antes de poder mostrar su potencial. “Me he tomado la vida de otra forma”, dice Isma sobre los tres años que han transcurrido entre uno y otro álbum. “Vivía hacia la expectativa y lo que quería conseguir y me sentaba mal, no me hacía sentir feliz; vivía nervioso”.

Al hablar de Luminiscencia merece una mención especial el productor Nigel Walker (Los Rodríguez, Pereza), quien ha otorgado al elepé la consistencia y energía que se buscaba desde el principio. Para Isma Romero, la experiencia ha sido muy gratificante y tiene muy claro el importante papel del británico en el trabajo: “Ha aportado mucha sabiduría, hemos hecho un buen equipo y quiero seguir trabajando con él. Nos ha metido mucha caña, pero me ha hecho mejor artista. Grabamos el disco en formato banda y se nota, se escucha más energía, más complejo”.

En cuanto al sonido, se notan cambios respecto al rocanrolero álbum debut: “tenía claro que el sonido tenía que ser muy diferente, el que me define a mí: limpio y más melódico. No quería hacer un disco tan rock porque no creo que sea mi punto. Yo llevo el rock como actitud y forma de vida, pero se me da mejor hacer otro tipo de canciones que rocanroles; para eso ya están Los Zigarros”. Canciones del álbum como Carlota, Héroes o Fogonazo de luz hablan “de cosas jodidas, pero les doy una vuelta para convertirlas en mensajes positivos. Es complicado porque lo fácil es hacer una canción lenta, pero también se trata de crear una identidad”.

Si bien Luminiscencia lleva apenas dos meses en la calle, el músico ya va dando forma a un futuro no tan próximo. Entre esos planes está la gira en la que se encuentra inmerso: “Se divide en dos formatos: con banda y guitarra/piano. Quiero centrarme en estos años en trabajar lo que me propuse cuando empecé. Ir llenando salas más grandes”.

Son tiempos duros para la música, el mundo ha cambiado desde los primeros acordes del rock’n’roll y a los músicos les cuesta lo innombrable que los grandes medios fijen su atención en sus proyectos, pero Isma Romero tiene una cosa clara: “la forma de crecer sigue siendo la misma: tocando y tocando. Eso no ha cambiado”.

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