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Ilesos

¿Quién quiere salir ileso de una canción?

Joe Eceiza publica su quinto trabajo en solitario, 9 canciones entre la sensibilidad y la autocrítica

 

MARÍA F. CANET

Dar en la diana es una mezcla de talento y constancia, como lo es el arte de escribir canciones que logren calar y permanecer en el tiempo, algo que Joe Eceiza sabe hacer muy bien. ‘Ilesos’ es el nuevo disco de este músico nacido en el País Vasco y curtido en la madrileña escena de la Alameda de Osuna. Tras formar parte de Le Punk, el compositor ha combinado su carrera en solitario con otros proyectos, el más reciente, formar parte de la banda de Rubén Pozo y Lichis en la gira ‘Mesa Para Dos’. Un quinto trabajo —al que preceden dos discos y dos EPs—  que ha visto la luz a finales de octubre, tras una grabación prevista para marzo que se pospuso hasta julio, y para el que ha contado con su particular tribu: Toni Brunet (Quique González, Rebeca Jiménez, Coque Malla) a la producción, Dani Patillas al bajo, Jorge García a la batería y percusión, Laura Rubio y Pablo Galiano a los coros y David Lads a los teclados.

Como un viaje, Eceiza arranca motores con ‘La Caravana’ y traslada al oyente a paisajes fronterizos, de esos en los que el polvo se adhiere a las botas, mientras entrega las armas con la ligereza de quién no tiene nada que perder —“ya no buscaré la luz/hoy me rendiré/no habrá mentira a la que viajar”— entre guitarras cortantes, coros tenebrosos y maracas que emulan serpientes de cascabel. Los exóticos sonidos de la percusión y las escurridizas guitarras embaucan en ‘El Cazador’, tema que traza el perfil de un llanero solitario —sin que falte el típico silbido de película del oeste— dedicado a la seducción y a los amores efímeros. Un aire sensual y misterioso que se vuelve a encontrar en ‘Tierra Fortuna’, con el baile de voces entre Joe y Laura Rubio, que esta vez aborda la vulnerabilidad.

Con un riff inicial que recuerda a ZZ Top irrumpe ‘No Volverá a Ocurrir’, un tema sobre el aprendizaje vital vertebrado sobre teclados y solos de eléctrica que remiten a Mark Knopfler mientras Joe canta desafiante “no volverá a ocurrir, ya aprendí a escupir el veneno”. El ‘Granero’, un potente tema de rock setentero en el que orbita el espíritu de J.J. Cale o el de los Allman Brothers, se mantiene en la onda sureña, hammond y eléctricas mediante.

Si el afilado slide y la cruda percusión de ‘Las Promesas’, que penetra como un bombardeo constante, tiene a la violencia —bélica, institucional y verbal— como protagonista, ‘Ilesos’, tema que da nombre al disco, es un alegato por el autocuidado —“Cuídate/nadie se pondrá en tu piel / y al final seremos huesos/ recuerda que sólo se vive una vez y no saldremos ilesos”— y por la vida, entre arpegios acústicos, un luminoso hammond y unos coros que arropan como el abrazo de un amigo. El álbum se cierra con dos originales cortes; ‘El Salón de Té’ es un animado tema con aroma a swing y vodevil, en el que el músico demuestra su destreza como guitarrista, mientras ‘No Llega El Verano’, guarda cierta impronta a bossa nova gracias a las pausadas guitarras, los cálidos coros y la delicada percusión.

‘Ilesos’ vuelve a poner de manifiesto el talento de Joe Eceiza como artesano de las canciones. Nueve canciones, o mejor dicho, nueve dardos que aprietan, escuecen y señalan a nuestros fantasmas internos, pero que también van dirigidos a los monstruos alumbrados la sociedad. Nadie sale ileso de la aventura de vivir, ni tampoco de las canciones.