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La difícil tarea de seguir volando sin Tom Petty

“La música es probablemente la única magia verdadera que he encontrado en mi vida. No hay truco. Se mueve, cura, se comunica y hace todas esas cosas increíbles”

MARÍA F. CANET

Cuando decidimos poner en marcha este proyecto, estuvimos varios días buscando un nombre que representara lo que queríamos transmitir. Sabíamos que tenía que llevar el nombre de una canción pero queríamos algo distinto. Barajamos varias posibilidades y al final nos decidimos por Free Rockin´, en claro homenaje a Tom Petty y su celebérrimo Free Fallin´, porque somos muy de Petty y creemos que no se le reivindica lo suficiente. Hoy estoy sentada frente al ordenador, con los ojos hinchados después de pasar horas llorando, escribiendo el artículo que nunca me hubiese gustado escribir. Tom Petty moría a las 5.40 de la madrugada, hora española, a los 66 año tras sufrir un paro cardíaco. Fue hallado inconsciente en su casa de Malibú, y los médicos no han podido hacer nada por salvar su vida. Estoy completamente devastada.

Encontraréis en prensa obituarios mucho mejores que el mío. Por eso no he querido limitarme a hacer una recapitulación de su carrera artística, demasiado amplia y brillante para resumirla en esta entrada. Quiero contaros lo que significa Tom Petty para mi.

Petty siempre ha sido una estrella del rock especial. Nacido en Gainsneville, Florida, el 20 de octubre de 1950, su vida cambió el día que asistió a un concierto de Elvis. A partir de ese momento, las canciones se convirtieron en un refugio donde el joven Petty lograba evadirse de los malos tratos recibidos por su padre. Tras ver a los Beatles actuar en el show de Ed Sullivan, vendió su alma definitivamente a la música y decidió formar su propia banda en el instituto.

Comenzó a dar sus primeros pasos firmes en Mudcrutch, la banda que formó junto Bruce Felder, y los que serían sus fieles escuderos de por vida, Mike Campbell y Benmont Tench. A pesar del éxito cosechado el estado de Florida, no llegaron a grabar un disco. Petty decidió poner entre paréntesis a Mudcrutch y apostar por otro proyecto: Tom Petty & The Heartbreakers. La nueva sensación musical que emergía en California, cosechó un éxito inmediato con la publicación de su primer álbum homónimo en 1976, que contenía temas míticos como American Girl o Breakdown. Petty y compañía se hicieron dueños de la escena musical norteamericana, conquistando a crítica y público, con melodías apoteósicas que evocaban a The Byrds, y letras que retrataban a la sociedad norteamericana. Su éxito durante los setenta se disparó con discos como You´re Gonna Get It! (1978)-primer disco de oro de la banda y que contenía temas como Listen To Her Heart o I Need To Know– o Damn The Torpedoes (1979), con el emblemático Refugee.

Los ochenta fueron años convulsos en el seno de la banda. Durante la grabación de Long After Dark (1982), el bajista Ron Blair fue reemplazado por Howie Epstein, mientras que la grabación de Southern Accents (1985) acabó con Petty en urgencias por romperse la mano izquierda al dar un puñetazo a la pared. Sin embargo, Tom supo reinventarse junto a unos nuevos compañeros de correrías. En 1988, Petty se unió a George Harrison (The Beatles), Jeff Lynne (The Electric Light Orchestras), Bob Dylan y Roy Orbison en un sensacional proyecto-nunca lo suficientemente reconocido-llamado The Traveling Wilburys. Junto a ellos grabaría tres álbumes excepcionales.

El final de los ochenta y el principio de los noventa destacó por su carrera en solitario. Su asociación con Jeff Lynne como productor dio lugar al brillante Full Moon Fever (1989), mientras que en 1994 publicaba Wildflowers, producido por Rick Rubin, también de gran éxito. Pero no abandonó a sus rompecorazones, y volvió junto a ellos, publicando destacados álbumes como Echo (1999) o Mojo (2010). Petty llegó a resucitar Mudcrutch, con un nuevo álbum en 2016.

Ya fuera en solitario o junto a sus Heartbreakers- una de las grandes bandas de rock and roll de todos los tiempos- Petty ha sido una estrella atípica. Aupado al olimpo del rock por sus fans, pero desconocido para otra gran mayoría. Dios en América, mortal en Europa, Petty cosechó el éxito a base de buenas canciones, lejos de excesos y excentricidades. Está en el carro de otros como Neil Young o George Harrison, para quienes la música prima ante cualquier otra cosa. Puede que no tuviese la mejor voz de Norteamerica, pero su voz transmitía verdad y autenticidad. Lo suyo era subirse al escenario y ser el narrador de ese difícil sueño americano, que elevó al infinito gracias a sus imbatibles guitarras. Un creador de riffs imposibles que te hacen sentir invencible y el guardián de la promesa de una eterna juventud en la carretera. Este año celebraba cuarenta años sobre los escenarios junto a los Heartbreakers, una gira que lamentablemente no se ha podido culminar.

Llegué a Tom Petty gracias al concierto homenaje a George Harrison. Me fascinó su versión de I Need You, y al poco descubrí el gran artista que había detrás de aquella melena rubia. Tom siempre ha sido de mis favoritos porque es de esos que llega donde nadie más llega. Su voz está llena de verdad, y sus guitarras te llevan “ese sitio” donde todo está bien. Sus canciones son una celebración de la vida, una invitación a vivir subiendo el volumen mientras conduces por alguna carretera perdida. Su música es tan necesaria en mi día a día como el comer. Hoy me he despertado con la confirmación definitiva de su muerte y sólo puedo decir que tengo el corazón roto. De todas las muertes que ha habido estos dos últimos años en la música esta es la que más me ha afectado sin duda. Es difícil entender que algunos lloremos por la pérdida de alguien al que no conocemos en persona. Pero Petty ha estado en mi vida siempre a través de sus canciones. Puede que no le conozca en persona, pero es uno de los míos. Me ha dado cosas mejores que mucha de las personas a las que he conocido. Me ha dado canciones en las que vivir. Me ha dado valores en los que creer. Me ha dado compañía. Me ha dado protección.

Querido Tom, tú nos enseñaste a no rendirnos, a pertenecer a un lugar donde nos sintamos libres. Nos enseñaste que incluso los perdedores tenemos suerte de vez en cuando. He sido esa chica de Free Fallin´ loca por Elvis a la que han roto el corazón. He llorado contigo, me has hecho querer comerme el mundo con tus canciones, a querer ser joven eternamente. Siempre soñé con verte en directo, un sueño que por desgracia se truncó esta madrugada. Lo único que me consuela es que ya estás con George. Y con Roy. Coged un par de guitarras y liadla parda donde quiera que estéis. Aquí abajo estamos en caída libre. Ya te echamos de menos. Te has ido persiguiendo un sueño, pero de sobra sabes que lo cumpliste. Tenías esa magia. Devolviste con creces lo que la música te dio. Gracias por tanto.

Nos enseñaste a volar, y ahora descender está siendo complicado. Hoy la vida golpea fuerte. Hoy nos han cortado las alas. A partir de hoy hay que aprender a volar sin ti. Tus canciones siempre acompañarán nuestros sueños.