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Litus: “Tengo mucho de los Beatles, pero también de boleros, rumba, tangos”

El artista catalán presenta Hablo tu idioma, pero no lo entiendo, un álbum con poso de nostalgia bien llevada y la marca de un músico con nombre propio

 

MIGUEL CANALDA

A ojos de los demás, toda persona es antes una descripción que un nombre: el hijo de tal, la nueva vecina del cuarto, el pobre becario. Requiere tiempo ascender a nombre propio y, con el pop elegante y melódico de Hablo tu idioma pero no lo entiendo (U98 Music), el cantante de la banda de Late Motiv aspira a convertirse definitivamente en Litus (Tarrasa, 1980).

Se trata de su sexto disco en solitario, pero el primero que lanza desde que aporta su voz y su guitarra al programa de Andreu Buenafuente, un nombre que ya no necesita presentación y que también aparece en los créditos de este nuevo álbum, aunque aquí no es el Buenafuente presentador, sino el ilustrador. Nadie es una sola cosa y esa idea subyace a lo largo de las diez canciones del disco, casi todas tituladas con nombres y apellidos como los de la actriz Ava Gardner, el diseñador Erno Rubik o el matemático Gaston Julia.

“Además de que visual y estéticamente me parecía divertido, la idea de los nombres y apellidos era muy interesante en el aspecto creativo porque me llevaba a lugares a los que no hubiera llegado solo”, explica Litus en una cafetería madrileña a resguardo de la fría y nublada mañana que amenaza tras los cristales. Así, ‘Ava Gardner’ habla de la “nostalgia bien llevada” respecto a su primer amor en Tossa de Mar, ‘Hamish Stuart’ es un trasunto de su compañero guitarrista Jordi Belza y trata de “tantos conflictos que hemos tenido durante los casi 20 años que llevamos tocando juntos”, ‘Margaret Keane’ representa “la desesperante incomunicación que a veces sientes en las ciudades” o ‘Adam Worth’ refleja la eterna disputa entre deseo e insatisfacción.

Este último nombre pertenece a la persona real en la que se basó Arthur Conan Doyle para crear al Profesor Moriarty, el villano al que Sherlock Holmes persigue y también respeta. “Podrían ser la misma persona porque representan esa parte oscura y esa parte más brillante que todos tenemos y que conviven en nosotros”. Como admirador declarado del icónico detective inglés, Litus va dejando pistas en sus letras para que el oyente saque sus conclusiones. “Cada canción se conecta con su nombre y apellido de una manera diferente, pero siempre hay una relación”, apunta entre las toses esporádicas de un inoportuno catarro a pocos días de la presentación oficial del pasado 19 de diciembre en el Café Berlín (Madrid), un concierto al que le seguirá el del 8 de febrero en el Luz de Gas de Barcelona.

En el disco también hay referencias directas a sí mismo, pero aparecen de nuevo a través de otros nombres. Quien se gana la vida encima de un escenario está acostumbrado a desdoblar su personalidad y, en el caso de Litus, esa particularidad no solo le llega ahora a través de la música, sino también del teatro. Tras debutar como actor en el Teatro Bodevil, le llegó una llamada de Sergio Peris Mencheta, otro gran nombre propio en el mundo de las tablas, quien por entonces “estaba buscando un músico que hiciera canciones, que tocara el piano y la guitarra, que cantara y se atreviera a actuar un poco”. Primero colaboró con Peris Mencheta en la comedia ‘La puerta de al lado’ y después llegaría la apabullante ‘Lehman Trilogy’, donde ejerció de director musical, compositor y actor. “Es el proyecto más ambicioso al que me he enfrentado y, para mí, es uno de los mayores éxitos de mi carrera”, cuenta un Litus de paisano cuyo característico bigote en punta es el único vínculo con el Litus artista.

Si ‘Gabriel Paseante’ hace referencia a su primer personaje teatral, en ‘Soc Zulú British’ rememora su infancia. “El título es un anagrama de mi nombre que hizo un profesor de mi instituto. Seguimos en contacto y me contó que había trabajado el anagrama con los alumnos”, señala el multifacético músico catalán, quien emplea su lengua materna en esta canción para hablar de recuerdos tan surrealistas como que sus gatas acostumbraban a dar a luz debajo de su cama. Y es también el recuerdo de las sobremesas familiares donde Litus sitúa su primera relación directa con la música y el sentido del espectáculo. “Mi padre sacaba la guitarra y entre copas, botellas de cava y carajillos empezaban a cantar canciones entre todos. Había mucho de los Beatles, pero había también boleros, rumba, tangos. Yo no he hecho tangos, pero es algo transversal”, reconoce quien asegura beber tanto del cuarteto de Liverpool como de Junco y su inclasificable ‘¡Hola, Mi Amor!’.

De esos polvos viene este Litus, al que le gustaba jugar durante sus primeros tiempos en Madrid a que su nombre venía del término latino referente al litoral, cuando realmente es el diminutivo de Carlos con el que le conocen desde pequeño. “Ha habido momentos de mi carrera en los que pensé ‘hombre, ¿por qué no te llamas de otra manera?’”. A lo largo de la vida ha podido ser Carlos Ruiz Bosch, Gabriel Paseante, Zulú British, el cantante de la banda de Buenafuente o cualquiera de los otros nombres y apellidos que pueblan Hablo tu idioma pero no lo entiendo, porque de todos tiene algo; pero en la canción que titula al disco se oye que “cada uno es cada uno y cada cual es cada cual” y ahora él lo tiene claro: “Soy Litus y punto”.

 

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