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Los mejores discos de 2019

Nos rendimos a la ceremonia de fin de año con nuestro memorial sonoro del 2019. Estos son los treinta mejores discos del año para Free Rockin’. Desde dos visiones diferentes, María F. Canet y Raquel Elices dan rienda suelta a sus gustos musicales con las botas puestas y el destape de la modernez:

 

MIS 15 PARA FREEROCKIN por MARÍA F. CANET

 

1. Los Estanques

Con su mezcla de psicodelia y rock progresivo, el grupo cántabro presentaba a principios de año una de las propuestas más originales de este 2019. En este tercer disco también hay espacio para la música negra (jazz, funk), bajo el amparo de un pop exquisito al estilo de grupos de culto patrio como Solera o Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán.

 

 

2. Rodney Crowell – Texas

Este veterano forajido confirmaba a mediados de agosto que se encuentra en un excelente estado de forma. Texas destaca por su amplio abanico de estilos (country, rock, sonidos fronterizos), todos ellos vertebrados en ese género conocido como Americana. Además, cuenta con ilustres colaboradores como Willie Nelson, Steve Earle, Lyle Lovett, Ringo Starr o Billy F. Gibbons.

 

 

3. Tyler Ramsey – For the Morning

No lo voy a negar, tengo debilidad por los melenudos barbudos que hacen canciones para ver atardecer desde el porche. El ex guitarrista de Band Of Horses ha firmado uno de los discos más bellos del año. Temas como ‘Breaking a Heart’ o ‘A Dream of Home’, llenos de matices, invitan a disfrutar de los últimos días del verano, mientras que ‘Firewood’ o ‘Evening Country’ desprenden la calidez de la madera y el fuego en invierno.

 

 

4. Black Keys – Let’s Rock

El regreso de Dan Auerbach y Patrick Carney era de lo más esperado del año, y el dúo estuvo a la altura de las circunstancias. Guitarras potentes -marca de la casa- conviven con la sensualidad de ‘Walk Across the Water’ o el halo oscuro de ‘Tell Me Lies’.

 

 

 

5. Eilen Jewell – Gypsy 

Eilen Jewell es sin duda una de las voces más especiales de la música americana. Con su último trabajo ha traspasado fronteras sonoras, adentrándose en diferentes estilos (rock, blues, honky-tonk, psicodelia…), mostrando así su espíritu nómada.

 

 

 

6. Ryan Bingham – American Love Song

Mi gran debilidad musical de los últimos años. Crítica al actual panorama político de Estados Unidos, pianos stonianos, rock, blues y amores de barra de un Honky-Tonk de carretera. Bingham nunca defrauda.

 

 

 

 

7. Yola – Walk Trough Fire

 Producido por Dan Auerbach, el debut de Yola ha sido una de las grandes sensaciones del año. Soul, gospel o country brillan en la voz de esta talentosa artista.

 

 

 

 

8. Fon Román – La Chispa, La Llama y el Humo

Seré clara: un disco precioso. El regreso de Fon Román pone en evidencia lo difícil que es hacer un buen álbum de pop y lo fácil que parece cuando esto se logra. Canciones bellas para saborear con delicadeza.

 

 

 

 

9. Dee White – Southern Gentleman 

Espíritu retro para este joven caballero sureño. Elegantes melodías, una vez más, bajo la exquisita producción de Dan Auerbach. Ojo con ‘Way Down’.

 

 

 

 

10. Ian Noe – Between The Country

En el debut de Ian Noe vive el espíritu de los primeros momentos de Bob Dylan. Botas polvorientas y música para ahogar la nostalgia a golpe de whisky.

 

 

 

 

11. Jake Xerxes Fussell – Out Of Sight

Un disco que crece a cada escucha, ideal para escuchar en soledad, con los ojos cerrados. ‘The River St. Johns’ es una de las canciones más especiales del año.

 

 

 

 

12. Michael Kiwanuka – Kiwanuka

Kiwanuka hipnotiza con su tercer álbum, que se balancea entre el aura retro y los sonidos modernos de reminiscencia callejera. La sensualidad que emana de su música se mantiene intacta y las potentes guitarras sobresalen en cortes como ‘Rolling’ o ‘Hero’.

 

 

 

13. Nick Cave – Ghosteen 

Nick Cave ha logrado sacar belleza a un dolor tan descomunal como la pérdida de un hijo. Cuesta contener el nudo en la garganta al escuchar ‘Bright Horses’ o ‘Waiting For You’. Desgarrador.

 

 

 

 

14. Mystery Lights – Too Much Tension!

Entre el pop psicodélico que inundó la California en los sesenta y el punk que triunfó en Nueva York durante los setenta. The Mystery Lights son la banda sonora perfecta para bailar hasta altas horas de la madrugada en garitos oscuros y de suelo pegajoso.

 

 

 

15. The Highwomen – The Highwomen

 Brandi Carlile, Natalie Hemby, Maren Morris y Amanda Shires han formado la banda de forajidas que tanto necesitaba la música de raíces norteamericana.

 

 

 

 

 

MIS 15 PARA FREEROCKIN por RAQUEL ELICES

1. Andrew Bird – My Finest Work Yet

No he conseguido que ningún otro sonido se cuele en mi memoria musical del 2019 como lo han hecho los silbidos de Andrew Bird en su último disco. Su voz carnal y vaporosa canta como si entrase directa en mis sueños. Y como ocurre muchas veces en esas fantasías que vivimos dormidos, el tiempo se para por completo. Aseguro que podría vivir en bucle en los diez cortes de este disco.

 

 

2. Billie Eilish – When We All Fall Asleep, Where Do We Go?

Cada generación acaba encontrando la voz que canta a sus angustias adolescentes. Esa voz es la de Billie Eilish y lo ha conseguido gracias a este disco. Con sus ojos de mirada desencantada y esa voz que susurra sobre los terrores nocturnos, el suicidio y la crisis climática en un guiso de géneros trap, con gotas de dubstep y un oscuro pop, no solo calma el dolor teeneger, también atrapa a quienes sienten que la vida les ha obligado a seguir en esa extraña espiral.

 

3. Angel Olsen – All Mirrors

Con cada disco la música de Angel Olsen se vuelve más grande. Creo que cualquier cosa que haga esta mujer entrará con miel en mis oídos, pero hay dos canciones de este disco que quedarán para siempre girando en el bucle anual de este 2019: Lark y la sesentera Chance. Por ellas, y por las otras, este disco es redondo.

 

 

4. Sharon Van Etten –  Remind Me Tomorrow

Cuando algo se sale de los polvorientos y manidos raíles de un género hay que apoyarlo sin dudar. Sus trabajos anteriores habían añadido modestos ajustes a una variedad familiar de indie. Pero con este álbum, Van Etten abre su estilo como una geoda: a medio camino entre Motown y Massive Attack, su elegante apertura a sintetizadores y su pulida producción ha sido una de mis grandes sorpresas del año.

 

5. Lana Del Rey – Norman Fucking Rockwell!

Podría haber tomado otro camino. Podría haberse convertido en otro tipo de artista total americana. Pero está eligiendo otros caminos. Este disco es el mejor ejemplo de esa decisión. Además es un disco sublime.

 

 

 

6. Vampire Weekend – Father of the Bride

Su pop elevado ha dado un salto más y nos ha hecho bailar hasta desgastarnos. Con este álbum los neoyorquinos parecen haber cambiado la ciudad neblinosa por un golpe de aire fresco. Un disco capaz de crear su propio ecosistema sonoro y abrirse a una luminosidad vibrante. Un trabajo orgánico y lleno de arreglos sobreabundantes para volarte la cabeza.

 

 

7. Carolina Durante

Joder, no sé. ¿Qué más puedo decir? Me encantan, su descaro, su desganada ficción, su talento. Aire fresco para nuestros oídos. Lo estábamos deseando.

 

 

 

8. Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

Son la fantasía de la actitud irreverente y el carisma del rock andaluz. Quizá su propuesta no sea radical, en cuestión de mestizaje lisérgico les preceden grandes como Pony Bravo o Guadalupe Plata, pero el macarrismo de su particular “kinkidelia” –como definen ellos mismos su estilo- han logrado pintar un cuadro que traspasado el marco y la pared.

 

 

9. Richard Hawley –  Further

Si tienes que enamorarte, mejor que de fondo suene una de Richard Hawley. Por lo demás este disco ha venido a demostrar a este mundo acelerado que todavía hay tiempo para pararse a escuchar un buen disco. ¡Y que todo estalle ahí fuera!

 

 

 

10. Clairo – Immunityes

La descubrí de la manera más millenial posible, saltando de storie en storie.  “Cariño, puto despierta / Es hora de que madures / ¿No sabes que la vida rara vez es justa?”, se dice a sí misma en una de sus canciones. Es fácil pensar que Claire Cottrill, una chica de familia acomodada (su padre es un reputado ejecutivo de marketing), no tendría motivos aparentes para tal sufrimiento… Quizá por eso sea tan odiosamente buena.

 

11. Jessica Pratt – Quiet Signs

Su delicada guitarra, sus palabras solitarias y una ejecución peculiar en su voz que parece un registro entre niebla y lluvia, hacen de su música un lenguaje en sí mismo. Hay algo en el barroco de sus melodías que me ha atrapado de esta joven.

 

 

 

12. Amaral – Salto al color

Para mí este es, sin duda, uno de los mejores discos de su carrera. La fuerza con la que Eva defiende cada una de las canciones de este disco abruman. Sobre el escenario la fuerza a la que estamos acostumbrados cuando escuchamos su voz se multiplica. Letras reivindicativas en las que se cuela el feminismo y la lucha por la igualdad en la que se fundan todos los colores.

 

 

13. Annie B. Sweet – Universo por estrenar

Por fin me he hecho fan de Annie B. Sweet. La culpa la tiene este disco. Nunca es tarde…

 

 

 

 

14. Cupido – Préstame un sentimiento

No os pongáis puristas. Necesitamos hedonismo. Ellos nos lo han dado en forma de pop ochentero con autotune y colores horteras. Doy gracias por ello. Puro frescos sonoro para este 2019.

 

 

 

15. Stella Donnelly – Beware of the Dogs

Las listas están hechas para aclamar los debut. En este caso el de esta joven cantante y compositora australiana con una cautivadora voz y un compendio de canciones llenas de letras feroces y divertidas.

 

 

 

 

Comments (3)

  • Conra

    Enhorabuena por el trabajo que hacéis, me encanta. Yo añadiría cualquiera de los dos discos de este año de “Big Thief”. Un placer seguiros …. 🎸🔥🎸

    Conra

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  • Periodista y Rockerazo

    ¿Billie Eilish y Cupido entre lo mejor de 2019? Habéis cambiado, antes érais roqueros de pura cepa, de los de cerveza y whisky, no fans de estos niñatos malcriados. Habéis perdido un lector.

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    • RAQUEL ELICES

      Entendemos que alguien con prejuicios musicales no es un buen lector. Gracias por el tiempo dedicado anteriormente.

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