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Secret Sisters

Un traje a medida para The Secret Sisters

El dúo de Alabama publica Saturn Return, un renovado sonido de raíces que exalta las hermosas armonías vocales de las hermanas Rogers

 

MARÍA F. CANET

Cada 29 años, Saturno vuelve a  la posición exacta que ocupaba en el momento del nacimiento de una persona. Mismo sitio, pero distinto lugar; nada como regresar a los orígenes para contemplar la evolución y darse cuenta de que, aunque la esencia permanezca, todo se ha removido por dentro. Saturno aún no ha regresado a la posición que ocupaba en el espacio cuando The Secret Sisters comenzaban su andadura musical hace ya diez años. Las hermanas Rogers no necesitan dos décadas más para regresar a sus orígenes y ver que ya no son las mismas; su tercer álbum Saturn Return (New West Records, 2020), es la prueba de ello. Bajo la producción de Brandi Carlile y Phil y Tim Hanseroth, este dúo de Alabama que en su día encandiló a ilustres figuras como T. Bone Burnett o Jack White —publicaron un single en Third Man Records, sello de White, que incluía una versión del ‘Big River’ de Johnny Cash— mantiene su esencia forjada en el country de los 50’s desde una perspectiva más actual, en la línea de la nueva americana liderada por figuras como Jason Isbell o la misma Carlile. Como ocurre con First Aid Kit, Laura y Lydia Rogers embelesan con el oro que poseen en sus gargantas.

El LP arranca como un western moderno con ‘Silver’, tema al que dan pie las armonías vocales a cappella de las hermanas Rogers, a las que pronto se suman guitarras fronterizas y serpenteos de cascabel imitados por la percusión. Del paisaje árido e infinito del desierto, a la intimidad y la calidez de un hogar; con el protagonismo del piano y sutiles coros al estilo Carole King, ‘Late Bloomer’ es un conmovedor medio tiempo que aborda la maternidad y el paso de los años. Entre la luz y la nostalgia, la balada ‘Hold You Dear’, sigue ese mismo patrón, con una sección de cuerdas que acentúa la carga emotiva.

 

 

La dulzura de las estampas familiares contrarresta con el sonido más eléctrico y la rabia que contienen cortes como ‘Cabin’ o la oscuridad que desprende ‘Water Wich’, donde Lydia y Laura Rogers cantan como sirenas hipnóticas. Mientras ‘Hand Over My Heart’, sintetizadores icluídos, se aproxima al pop, el country melódico de sus inicios reaparece en ‘Tin Can Angel’, de aura retro y con un potente in crescendo elevado gracias a los teclados, o la melancólica ‘Nowhere Baby’, pedal Steel y juegos vocales mediante.

El sonido orgánico de ‘Fair’, delicado y sencillo, sustentado sobre guitarras acústicas, contrasta con la complejidad de las relaciones amorosas, “Somos extraños ahora/echo de menos los días en los que sólo eras mi amigo”. ‘Healer In The Sky’, es una pieza folk fascinantemente compleja, con una melodía llena de matices: solemnes vientos y una delicada percusión, evocan escenas rurales y días de libertad.

Todo parece estático en el universo de The Secret Sisters, sin embargo las artistas están en continuo movimiento; los juegos melódicos de los 50’s y el country más rústico de sus inicios por un lado, y el pop y el rock contemporáneo por otro, rodean, como los 6 anillos a Saturno, el oro que poseen en sus gargantas. Aunque son las mismas, las hermanas Rogers lucen un traje nuevo, hecho a medida, que, francamente, no les puede sentar mejor.