TOP

Cuando Sinatra cantó desesperado por Ava Gadner

Su disco In The Wee Small Hours, una obra maestra, fue arte convertido en catarsis de una relación imposible

 

ELENA LÓPEZ VILLALVILLA

Era 1955 cuando Frank Sinatra dejaba su corazón expuesto tras su tormentosa relación con la actriz Ava Gardner. Una relación digna de un dramático romance, en la que se incluían abortos, celos e intentos de suicido. Con el corazón hecho pedazos y la música como terapia, surgió In The Wee Small Hours. Bajo la soledad y tristeza de la madrugada americana, causadas por su ruptura con Gardner, los casi cincuenta minutos de canciones le sirven a La Voz para desembocar su frustración.

Sinatra, que venía de una etapa en la que su éxito había caído, firmó un contrato con Capitol Records y se aliaría con el arreglista Nelson Riddle para darle una vuelta de tuerca a su carrera, pero también a lo ya establecido. Los años 50 y el auge de la música popular sirvieron para que el cantante de Nueva Jersey innovara para crear lo que muchos vieron como el primer disco conceptual de la historia. ¿Se podría decir entonces que Sinatra se marcó un Rosalía de su época? Sí, ya que además fue creador de un álbum como concepto: la melancolía, la tristeza y la depresión de un amor que no pudo ser reunidos en un solo álbum. La base de la música popular hasta nuestros días acababa de aterrizar.

Producido por Voyle Gilmore, el álbum abre con ‘In the Wee Small Hours of the Morning’, mientras un vibráfono evoca a un callejón oscuro del que salen los primeros rayos del sol. Unido a las cuerdas de los violines y a una letra rompecorazones (y la única original del disco), Sinatra sitúa al oyente en su propia debilidad. Una temática y una sonoridad que se repiten por las 16 canciones, donde tiene oportunidad de versionar otros temas de la época desde una perspectiva más melancólica y emocional. Es el caso de ‘Glad To Be Unhappy’, canción para el musical On Your Toes de 1936. Muy contento de ser infeliz / No puedo ganar, pero aquí estoy, canta Sinatra en tono irónico. Llamativos son otros temas como el estándar clásico de jazz ‘Can’t We Be Friends?’, escrita en 1929 por Paul James y Kay Swift, o la agonizante ‘I’ll Never Be The Same’. “Nunca seré el mismo / Hay un gran dolor en mi corazón / Nada es igual desde que nos separamos”, entona. Cierto: si hay amores que matan, desde luego lo era el de su relación con Gardner.

Este renovado proyecto, unido a la ilustración de una calle iluminada, le ayudó a cambiar su reputación de chico duro para mostrar su lado más vulnerable. Frank Sinatra no solo usó su corazón roto para hacer arte, sino que lo envolvió para dar a la historia de la música todo un regalo.

 

Deja un comentario