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The La’s, la obsesión que mató al arte

Se cumplen 30 años del lanzamiento del primer y único disco de la banda británica 

 

CARLOS GIBELLO

En el arte, la obsesión se puede interpretar como el bosque frondoso que nos separa de nuestra obra más soñada. Si conseguimos atravesarlo llegaremos a ella, pero en el camino corremos el riesgo de desorientarnos y perdernos. Esto último es lo que le debió pasar a Lee Mavers, vocalista y líder de la banda británica The La’s, quien en su búsqueda eterna de un sonido, dinamitó el desarrollo natural de un grupo que prometía ser uno de los grandes protagonistas del panorama musical británico de la década de los noventa.

La banda se fundó en Liverpool en 1983. Los años siguientes a su creación consistieron en una vorágine de idas y venidas en los miembros del grupo, exceptuando a John Power (bajo) y Lee Mavers (voz y guitarra principal), quienes se mantuvieron como el núcleo duro de la formación. En 1987 fichan por la discográfica Go! Discs; es entonces cuando The La’s se sumergen en un proceso de grabación eterno mantenido por la obsesión de Mavers con un sonido al que, para él, jamás llegaban. Finalmente, fue en 1990 cuando el disco homónimo fue lanzado por cuenta propia de la discográfica, llegando al punto de tener que publicar unas cintas que de nuevo iban a ser descartadas. El disco tuvo una gran acogida por parte de la crítica y el público británico, sin embargo, el propio Mavers declaró que era el peor disco que había escuchado jamás. Una insatisfacción perpetua.

The La’s se compone de 12 temas que a pesar de su tortuosa grabación asientan los cimientos de un britpop que estaba en ciernes. Las canciones a nivel de sonido son lineales y constantes, se sostienen por ruedas de acordes sencillos y riffs de guitarra repetitivos y pegadizos. En el disco podemos escuchar desde baladas como ‘Looking Glass’ hasta composiciones más agresivas como ‘Failure’. También llaman la atención algunos detalles que nos recuerdan al rock británico de los años sesenta: Por parte de Mavers, descubrimos una voz con intención y actitud que puede evocar a un joven Mick Jagger en los comienzos de los Rolling Stones. Por otro lado, en canciones como ‘I Can’t Sleep’, se encuentran juegos melódicos de voces que se solapan y que llevan a temas de los Beatles como ‘Help!’ o ‘I Want to Hold Your Hand’. Respecto a las letras, se desarrolla un tono introspectivo y confesional a lo largo de todo el disco, exceptuando canciones como ‘Son of a Gun’ en donde Mavers se convierte en narrador: “Si quieres te contaré la historia de una vida…”

La máxima obsesión de Mavers se materializó en ‘There She Goes’, la canción insignia de la banda. Algunos la definen como la canción de pop perfecta, reinventa la estructura clásica de la canción pop para crear una composición basada en un solo estribillo que se repite una y otra vez, creando una melodía que muy lejos de cansar se queda planeando en el ambiente una vez que ya ha acabado.

The La’s se disolvió en 1991, un año después del lanzamiento de un disco que tuvo una gran influencia sobre todo el pop británico que se haría después. El propio Noel Gallagher declaró en 1994 que la misión de Oasis era acabar lo que The La’s empezó. Al final, nada pudo calmar la obsesión de Lee Mavers, que a día de hoy seguramente continúe perdido y desorientado buscando el sonido que jamás logró encontrar.