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Todos somos Major Tom flotando en el espacio

En días como estos: ¿a quién no le gustaría escapar de la Tierra y dejarlo todo atrás?

 

MARCOS GARCÍA SANTONJA | #MEMORIASCONFINADAS

Acudo a Space Oddity cada cierto tiempo y siempre redescubro significados diferentes. Pasa en las obras maestras. ¿En quién pensaba Major Tom cuando estaba en el espacio? Quizá el alterego de David Bowie quería huir de nuestro mundo, pero en días como estos: ¿a quién no le gustaría escapar de la Tierra y dejarlo todo atrás?

Esta canción narra la historia de un astronauta enviado al espacio y olvidado para siempre. Y en mitad de la huida, una estrofa que me cautiva dice: “Planet earth is blue / and there’s nothing I can do”. (El Planeta Tierra es azul y no hay nada que yo pueda hacer). Es paradójico porque no hay mayor evidencia y mayor misterio al mismo tiempo. Es incuestionable que nuestro mundo es azul, pero esas frases esconden una metáfora que desnuda a la canción de otra manera, que sube muchos peldaños y admite múltiples interpretaciones. Es como si nuestro protagonista, al ganar distancia con la Tierra, también ganara en perspectiva. Y, de pronto, todo cobrara sentido. La pregunta es: ¿cuál es la revelación?

 

 

Major Tom se despide de su mujer y pide que le recuerden que la quiso mucho. Sin embargo, algo me dice que este astronauta descubrió (tarde) que estaba enamorado de otra persona. Es una revelación que no es nueva, pero ahora sí es evidente. Por eso, Bowie pone en su boca que la Tierra es azul y que no hay nada que él pueda hacer. Es la evidencia que tiene ante sus ojos, un azul enorme en el que encuentra su respuesta. Space Oddity es la historia que nos enseña que amar no es cuestión de voluntad, no es algo que se elija. Como dice la señorita Kubelik en El Apartamento: “Se quiere o no se quiere”. Nada podemos hacer por evitar que el mundo sea azul. Tampoco podemos evitar amar.

Me he acordado de esta composición en estos días de cuarentena por la crisis sanitaria del coronavirus. Lo que nos está pasando ahora tiene mucho que ver con la historia que acabamos de relatar. Nuestra casa se convierte en nuestra nave espacial, de la que no podemos salir. Estamos lejos de nuestros seres queridos. Y, en la distancia exigida por el guion, nos rendimos ante las evidencias. Si echas de menos a alguien estos días, plantéatelo. Si no echas de menos a nadie, también.

Tengo la sensación de que esta canción habla de algo que es todavía más grande que amar. Sí, es verdad que el amor ya es algo enorme, pero quizás en esa interpretación nos quedábamos cortos. Estos días percibo en la letra de Bowie la soledad y lo irremediable, la tragedia inminente que no tiene nada de especial: va ligada a nuestra condición de humanos. Con lo que se nos escapa de las manos. Con ese momento en el que admitimos que el mar es azul y que poco podemos decir que aporte nada más. Cuando el virus y la enfermedad nos han acechado, nos hemos hecho humanos. Simplemente.

El coronavirus es la respuesta al misterio de ‘Space Oddity’. La razón por la que Major Tom abandonó nuestro mundo y aceptó un destino incierto. Quiso huir de un contagio masivo y de una pandemia impredecible. Si no se convencen, piensen si hace unas semanas creerían como estamos viviendo ahora. De todas formas, no es tan grave: pasar una cuarentena en el espacio no debe estar nada mal. Lo más cerca que estaremos nosotros de eso es si escuchamos a David Bowie. Bailen en su salón y pregúntense: ¿en quién pensarían si les mandaran al espacio?