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Willie Nelson, el último músico en pie

Willie Nelson se plantea incluso su reencarnación

 

JUANJO RIESGO

Con sus 85 primaveras, Willie Nelson va camino de superar el récord de longevidad rockera que dejó Chuck Berry cuando falleció a los 90 años. En su nuevo álbum, Last Man Standing (Legacy Recordings, 2018), Nelson se toma con humor su edad, se siente agradecido por seguir vivo y no parece importarle quedarse solo en la Tierra cuando el resto de mortales nos hayamos desvanecido.

A lo largo de los últimos años, muchos músicos legendarios como Bob Dylan, Van Morrison o Neil Young están siguiendo un ritmo vertiginoso en lo que a producción y publicación de álbumes se refiere. Sin embargo, quizá el material novedoso más interesante sea el de la inmortal figura del country Willie Nelson. Sin ir más lejos, el año pasado se publicaba God’s Problem Child (Legacy Recordings, 2017), un trabajo que sorprendió a crítica y público a partes iguales por demostrar que el cantautor norteamericano aún tiene contundentes dosis de calidad que ofrecer en forma de canciones. A pesar de que sólo ha pasado un año desde aquel álbum, la perspectiva existencial del musico parece haber dado un giro de 180 grados; donde antes veía la muerte cernirse como una circunstancia inevitable, ahora es una condición que no está dispuesto a asumir. Sin embargo, el productor y coautor de esta nueva colección sigue siendo el mismo: Buddy Cannon.

Es esa convicción de seguir entre los vivos la declaración de intenciones que marca gran parte del álbum. En el primer tema, que da nombre al disco, Willie Nelson canta a los amigos que ha perdido y todos los que aún le quedan sobre un blues-rock acompañado por armónica, teclados y el inconfundible rasgar de su guitarra. Acentuando el blues e incorporando tintes propios del country, ‘Don’t Tell Noah’ aborda un asunto delicado como es la demencia, pero desde el positivo sentido humor que caracteriza al pelirrojo guitarrista (don’t tell me that I’ve lost my mind /‘cause I been crazy all this time). ‘Bad Breath’ introduce ya de lleno el conocido “sonido Bakersfield” que surgió, gracias a músicos como Merle Haggard o el propio Willie, como contraposición del meloso sonido de la industria country de Nashville. Sin dejar de lado el humor, el compositor reconoce que tener mal aliento es mejor que exhalar el último aliento.

Además de la edad y el inexorable paso del tiempo, Willie Nelson no es ajeno a la sociedad dividida en bandos en que se ha convertido su país. Cualquier asunto enfrenta a la ciudadanía, que rara vez encuentra el término medio, y así se refleja en ‘Me and You’, canción en la que Nelson parece decirse a sí mismo que en su bando sólo está él mismo. Una de las escasas baladas que contiene Last Man Standing es ‘Something You Get Through’, en la que aparca el humor y canta sobre cómo reponerse de la muerte de un ser querido, señalando que es algo de lo que uno nunca termina de recuperarse pero sí algo que supera para poder seguir con su vida.

‘Ready To Roar’ recupera el tono alegre y al Willie Nelson más jovial, dispuesto a quemar la noche del viernes, beber y, por qué no, buscarse un ligue. Heaven is closed and Hell’s overcrowded / So I think I’ll just stay where I am. Con este estribillo, el texano vuelve a repetir en ‘Heaven Is Closed’ que, por el momento, de este mundo no le mueve nadie. En lugar de brindar, Willie referencia su conocida afición al uso recreativo de la marihuana invitando a encenderse un porro por aquellos que viven un infierno y los que creen estar en el cielo.

Para Willie Nelson, renombrado vividor, es más importante el calor de una mujer que todas las posesiones y el dinero del mundo. Así lo deja claro en ‘I Ain’t Got Nothin’, reconociendo que incluso tiene un iPhone y una gorra de hip-hop. Y es una mujer también la protagonista de ‘She Made My Day’, donde Nelson vuelve a jugar el lenguaje y las rimas en un estribillo pegadizo como es well she made my day / but it ruined my life.

Cerrando el álbum y rescatando el concepto inicial, en ‘I’ll Try To Do Better Next Time’ Willie Nelson se plantea incluso su reencarnación, explorando las posibilidades de su segunda vida como predicador o águila pero, sobre todo, el deseo de reparar algún daño cometido en vida. Tal como canta en la última canción del disco, Willie está lejos de arrastrarse. Ojalá sea verdad.