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50 años del primer concierto benéfico de la historia del rock

Rememoramos el Concert For Bangladesh medio siglo después de su celebración

 

IVÁN GONZÁLEZ

Tras la ruptura de The Beatles, George Harrison actuó por primera vez como solista el domingo 1 de agosto de 1971 en un concierto celebrado en el Madison Square Garden de Nueva York. La actuación anunciada con el nombre de George Harrison & Friends, fue mayormente conocida como The Concert for Bangladesh, hoy en día considerado el primer concierto benéfico de la historia del rock.

En marzo de 1971, Pakistán Oriental (actual Bangladesh) declaró su independencia tras años de abusos por parte del gobierno central de Pakistán Occidental (actual Pakistán) que residía en Islamabad y que con mayoría idiomática Urdu, frente a la Bengalí de Bangladesh y con una radical identidad islámica, ejercía un fuerte dominio sobre ambos territorios. La consecuencia fue una brutal represión que llevó a una guerra de nueve meses, considerada como genocidio y en la que perdieron la vida cientos de miles de personas y sufrieron violaciones sistemáticas entre 200.000 y 400.000 mujeres y niñas.

La guerra, los desplazamientos y la crudeza climática llevaron a una situación dramática a la población de Bangladesh, incluida la familia del músico de origen indio y padre de Norah Jones, Ravi Shankar, quien decidió pedir ayuda a su amigo George Harrison al que conoció en 1966 y al que había ayudado a mejorar su dominio del sitar. Harrison se había enamorado de su sonido durante una escena en un restaurante indio en el  rodaje de la película Help!, tanto que llego a incluirlo en la canción ‘Norwegian Wood (This Bird Has Flown)’ del álbum Rubber Soul (Parlophone,1965). Este hecho puso de moda el sonido conocido como raga rock que hacía referencia a los modos usados en la música tradicional india y que bandas como The Kinks y The Byrds ya habían utilizado, haciendo sonar sus guitarras como sitares.

Ante esta petición de ayuda, el ex Beatle se volcó y en apenas cinco semanas fue capaz de colgar un sold out que obligó a abrir un segundo pase ante la imposibilidad de tocar más días. La fecha era la única disponible en el Madison Square Garden, aunque algunas fuentes dicen que la fecha fue elegida tras ser señalada por el astrólogo de Harrison. Todo presagiaba una reunificación de The Beatles, al menos por un día. Ringo Starr se ofreció incluso antes de la llamada de rigor, John Lennon aceptó, pero finalmente se vio obligado a renunciar ante la negativa de su ex compañero de invitar a participar a Yoko Ono, lo que llevó a agrandar la herida abierta entre ambos. Por su parte, McCartney, a unos días de presentarse con The Wings, rehusó asistir bajo la excusa de una muy pronta reaparición de todos juntos tras la ruptura, pero en el trasfondo estaban los todavía abiertos problemas jurídicos con la banda.

El concierto empezó con veinte minutos de folk bengalí por parte de Ravi Shankkar que recibió una fuerte ovación tras afinar, lo que supo agradecer con su gran sentido del humor “gracias, si aprecian de esta manera cuando afinamos, espero que disfruten mucho más cuando toquemos”. A continuación, apareció George Harrison, vestido de blanco como un chamán dispuesto a la ceremonia, con su fender stratocaster también blanca. Tras él, un total de 24 personas, incluyendo un coro soul y una sección de vientos que acompañaron al famoso muro de sonido de Phil Spector.

Harrison acababa de publicar su primer disco en solitario, el triple álbum All Things Must Pass (Apple Records, 1971), se encontraba en su mejor momento profesional y de madurez creativa, a pesar de tener sólo 28 años y suponía su presentación en directo. Abrió con ‘Wah-Wah’ y con ‘My Sweet Lord’, donde el coro soul y el órgano de Billy Preston tuvieron un especial protagonismo. ‘While My Guitar Gently Weeps’ supuso un momento álgido con un agotado Eric Clapton en la guitarra solista, que reaparecía tras su paso por rehabilitación por su adicción a la heroína y con ‘Here Comes the Sun’ apoyado por la banda Badfinger.

La gran sorpresa de la noche, fue la reaparición de Bob Dylan en los escenarios tras casi cinco años sin actuar después de su famoso accidente en moto en 1966 (sólo había aparecido para un homenaje a Woody Guthrie). Ni siquiera el propio Harrison estaba seguro de que un inseguro Dylan saliera finalmente al escenario pero acompañado por Leon Russell al bajo, Ringo Starr con el tambourine y el propio Harrison a la guitarra eléctrica y la slide guitar, entregó alguna de las favoritas del público, entre otras ‘A Hard Rain’s A-Gonna Fall’, ‘Just Like a Woman’ o ‘Blowin’ in The Wind’.

George Harrison cerró su concierto con ‘Something’ y ‘Bangla Desh’ (nación Bengalí), la canción que compuso para el evento y que supuso también el primer single benéfico de la historia del rock. La fiesta continuó en Ungano’s, un club de Nueva York donde continuó la música y se puso el broche a un evento que reunió a más de 40.000 personas y recaudó alrededor de 240.000 dólares para ayudar a una parte del mundo necesitada. El momento supuso el origen de los conciertos benéficos en el mundo del rock y posiblemente el fin de una época, más indómita y a la vez más relajada por estar seguros de que se podía cambiar el mundo. Escuchar la grabación del concierto, traslada y despierta la misma ambición desmedida y el convencimiento de que esto, quizá sea así.