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BRAVA: el rock vuelve a brotar en el asfalto

La banda actúa el próximo jueves 20 en Gruta 77 dentro del ciclo Radar Joven

 

MARÍA CANET

En plena era de la gentrificación, de cafeterías hipsters y tercios a seis euros, los barrios de la periferia se han convertido en trincheras de lo auténtico. Lejos del tumulto del centro, aún hay bares en los que pedir “lo de siempre”; bancos de parques en los que repasar vidas; comercios que atienden rostros familiares; vecinas que son familia. En esos pequeños universos del tú a tú, nacieron (antes que en Malasaña) el rock urbano madrileño, pero también la rumba. Carabanchel, Vallecas o Ventas canalizaron la rabia y la alegría en los años setenta. De las aceras grises surgieron Leño o Burning; de los descampados con alguna brizna de hierba Las Grecas o Los Chichos. Medio siglo después, BRAVA emerge  con Aluche como Patria y el rock por bandera.

La joven banda liderada por Nerea Santotomás (voz y letras) y Jorge Montero (guitarra) ha venido a llenar ese vacío existente en una capital falta de conjuntos de rock autóctono capitaneados por mujeres: “siempre he tenido claro que quería tener una banda de rock, pero siempre me he sentido un poco huérfana de referentes femeninos en cuanto al rock en España se refiere”, cuenta Nerea. Musicalmente, BRAVA sigue un sendero híbrido entre el rock andaluz, el urbano y el sonido ‘Caño Roto’, con una fuerte impronta del imaginario cañí (en sus diferentes expresiones): “a Jorge le encanta Pata Negra, Veneno, Smash, Hendrix… Yo soy mas de Leño, Las Grecas y Estopa. A Mario, nuestro batería, le flipa el jazz, los ritmos latinos y la música experimental, cosas rarísimas realmente. Jaime, el bajista, bebe mucho del rock americano, pero también de bandas de lo-fi”, cuenta Nerea.  proyecto surgido a raíz de su necesidad de reivindicar la figura femenina en el género:  ‘Farolero’, su carta de presentación, es un tema en el que confluyen rock, desgarro rumbero, cadencia flamenca y guitarras funkys, que envuelven una lírica plagada de chulería y decepciones; esa realidad a la que enfrentarse en el día a día. Una mezcla que, en palabras de Jorge surge sin “ninguna pretensión en cuanto a sonido o estética”.

Una reivindicación del rock and roll como narrativa —”tenemos muchas cosas que contar, y precisamente para eso está el rock”, añade Jorge—,con una estética setentera que recuerda al cine quinqui, —”nos encanta ‘Colegas’, pero también ‘Manolito Gafotas’, películas como ‘La Fiesta’, ‘Barrio’, ‘Yo Soy La Juani’…”— y de los orígenes: “queremos que se nos note que somos de barrio porque estamos orgullosos de serlo. No es que sea mejor ser de un sitio o de otro, porque mágico puede ser cualquier rincón, solo tienes que saber mirar. Nosotros miramos a Aluche porque nos ha dado muchísimas cosas”. La banda (inmersa en el proceso de preproducción de su primer trabajo) defenderá su propuesta —”entre la mala leche y la poca vergüenza— en directo el próximo jueves 20 de octubre dentro del ciclo Radar Joven impulsado desde la Comunidad de Madrid junto a Derrumbe. El rock vuelve a brotar en el asfalto.