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Canastéreo: el rock que hubieran hecho los árabes en Andalucía

El primer disco de la banda sevillana establece las bases sobre las que seguirán construyendo su sonido, entre el flamenco rock y la neopsicodelia

 

JORGE OCAÑA

El susurro de una trompeta sacude el viento desde un desierto de oriente. Al llegar a tierras andaluzas, se entremezcla con un quejío flamenco que baila por soleás y tanguillos. Desde Sevilla, lo encauza una base rock muy consolidada sobre la que se erige Pasajes de Lo Impuro (Trianosfera Music, 2021), el primer LP de Canastéreo. Referencias e influencias tan diversas y sugerentes presagiaban un debut prometedor. Sin embargo, éste se ha visto eclipsado por un episodio desagradable protagonizado por uno de los componentes de la banda.

Poco tiempo después de finalizar la entrevista concedida a Free Rockin’, el grupo emitió un comunicado en redes sociales en el que hicieron público el caso de abuso sexual cometido por el trompetista dos años antes del lanzamiento de su primer LP. En él, declaraban que, tras el enterarse recientemente del suceso, el grupo decidió prescindir de él y denunciar la situación. Free Rockin’ no conoció el suceso hasta después de finalizar la entrevista. Esta revista se puso en contacto con la banda, pero esta fue la única información facilitada sobre el supuesto abuso sexual (ACTUALIZACIÓN: Personas del entorno de la que sería la víctima contactaron con Free Rockin’ después de publicada la entrevista para informar de que la banda sí estaba al corriente del supuesto abuso y no hizo nada hasta la salida del disco). A día de hoy, Canastéreo ha interrumpido sus actividades.

En la época del sencillo, Canastéreo apuestan por sacar un primer álbum conceptual, entre el romanticismo por el formato y la necesidad de contar una historia. Pasajes de Lo Impuro se puede leer como un pergamino que describe una vida en tránsito o el ‘Rahhala’. El viaje se inicia con el descenso a los ‘Cien Desiertos’ que, desde el final de ‘Puerta Tierra’, representan la liberación de cruzar fronteras. Una vez traspasadas, el mundo se llena de música. La travesía llega hasta ‘Montaña’, donde introducen una grabación con el móvil a las 4 o 5 de la mañana de Isabel, una mujer de unos 80 años que prestó sus versos para este álbum. “Tiene un sonido de coche, de ruedas, de intermitente; suena a camino”, dice Marcos González, batería de Canastéreo. El cénit de este camino llega con ‘Harakiri’, el ritual del suicidio samurái por desentrañamiento que representa la muerte de los dioses. “La cruzada que queremos con el disco es ese concepto un poco nietzscheano de Dios ha muerto; queríamos quitarnos de ídolos. ‘Harakiri’ es como que estoy preparado para despojarme de todo lo que es mi pasado y que ha estado influenciándome”, explica Marcos.

Pasajes de Lo Impuro es un disco conceptual que nace casi por casualidad, como si hubiera estado escondido entre la arena y el viento lo hubiese revelado. Marcos cuenta: “Cuando te pones a escribir, en ocasiones se te repiten mucho algunas palabras. Nos dimos cuenta y nos pusimos a ordenar las canciones una detrás de otra con inteligencia; que cuando se repitieran ideas fuera por un motivo. De ahí viene ese enfoque de viaje”. Una vez encontraron ese hilo conductor, construyeron a su alrededor el desierto sobre el que transita su disco.

Del primer EP de Canastéreo, Raíces Lunáticas (RockCD Records, 2018), emana un aire funky garrapatero, cercano a Juanito Makandé o Los Delinqüentes. Pero su crecimiento como músicos, la evolución en los gustos y la intención de explorar nuevos caminos han dejado atrás estos sonidos y derivado en algo mucho más redondo y compacto. “Queríamos dar un golpe en la mesa. Lo que pretendíamos decir cuando fundamos esta banda no es lo que hay en nuestro primer EP. Buscábamos tener un primer larga duración que ayudara a conceptualizar la paleta de sonidos que tenemos en la cabeza”, detalla Marcos. Esto los ha llevado a asentarse en un rock andaluz con toques de psicodelia, aunque no definitivamente. Como nómadas por los cien desiertos, rehúyen de estancarse en un solo estilo, manteniendo siempre la misma esencia que los define como banda: Lo Impuro. En mayúsculas, al igual que lo escriben en el título del álbum. Porque, para ellos, la impureza es un ente mayor del que surtirse y alimentarse. Como explica Marcos: “De toda la vida se tiende a buscar la pureza y, precisamente un género como el flamenco y la música andaluza en general surgen de mucha mezcla y heterodoxia. Queríamos darle un toque de guarrería, que es de donde nace la inspiración”.

El viaje que proponen Canastéreo está guiado por trompetas de tintes orientales que recuerdan al Spiritoso (Live) (City Slang, 2013) de Caléxico. Al mismo tiempo, el flamenco fusión se hace un hueco desde los primeros temas, como ‘Cien Desiertos’, que evocan el Omega (El Europeo Música, 1996) de Enrique Morente, gran fuente de inspiración a la hora de construir el concepto del álbum. “Hemos intentado imaginarnos qué hubiera pasado si hubieran seguido aquí los árabes, cómo habría llegado a sonar el rock andaluz”, señala Marcos. De la mano de estos sonidos transita la neopsicodelia que, como cuenta Juan Bidegain, bajista de Canastéreo, toman de “grupos como Foals, Tame Impala, que han sido gran influencia, o King Gizzard & The Lizard Wizard, pero también nos han aportado figuras actuales del flamenco más moderno como Canelita”.

La voz de Jesús Contador es pilar fundamental sobre el que se apoya la vertiente más flamenca de la banda, que lleva consigo la reivindicación de las raíces y la cultura andaluzas. “Siente el metal / Que forja tu esencia / Mira hacia atrás / Escucha el quejío de las piedras”, cantan en ‘Patria de Sal’, su tema más andalucista; “Luna de sangre / Manchada por lo siglos / De un pueblo maltratado / Por ricos y señoritos”. Sin reconocerse como cantaor, Juan cuenta sobre Jesús que “siempre ha sido muy aficionado al flamenco y el que lo ha sido más todavía es su padre, que le ha estado taladrando la chorla toda la vida allí en Mérida. Él te puede decir que no es cantaor, pero porque nunca se ha dedicado cien por cien a eso. Como te digo, nosotros somos impuros por naturaleza”.

Caminan a riendas de un directo explosivo, que ellos mismos definen como salvaje y al que dan una importancia considerable; como detallaba Juan antes del comunicado sobre su trompetista: “Lo que queremos transmitir es potencia, pegada. Buscamos el espectáculo más sensorial, desbocarnos sobre las tablas”. Con la amalgama de estilos, referencias y raíces que contiene Pasajes de Lo Impuro, Canastéreo pretendían seguir cruzando puertas y hacerse un hueco en el desierto de la industria musical. Sin embargo, su camino se ha interrumpido. La gira de presentación del primer LP de la banda ha sido aplazada sin fecha a la vista por el supuesto abuso sexual.