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Natalie Merchant: folk como banda sonora de una vida

Repasamos la trayectoria de Natalie Merchant

 

CECILIA MOLINA

El 21 de abril de 1993 se grababa en los Sonic Music Studios de Nueva York, el MTV Unplugged de los 10.000 Maniacs. El disco suponía un dulce y suave portazo con el que Natalie Merchant se marchaba de la banda.  Su voz había sido la esencia de la formación. Atrás quedaba una carrera de éxitos y 6 álbumes “maniacos”. Natalie dejaba el grupo en el momento en el que mejor sonaba. El año anterior al Unplugged se había publicado Our Time in Eden, un elepé lleno de joyas con melodías preciosistas de violines y piano. Un conjunto de bellas y melancólicas canciones evocadoras de paisajes de Estados Unidos. De rayos de sol entre los arboles tumbados en la hierba.

Sus dos primeros discos, Tigerllily (1995), del que vendió cinco millones de copias, y Ophelia (1998), aún recordaban al estilo que envolvía su obra junto a los 10.000 Maniacs. En 2001 publicó Homeland, disco de oro en EE UU, más en la línea de lo que compondría y grabaría en el futuro, adentrándose ya en el estilo folk que le llevaría a The House Carpenter´s Daughter. De hecho, el tema ‘Homeland’ entró a formar parte del repertorio de Joan Baez en sus conciertos. Álbum de inflexión hacía la música que le apetecía hacer. Habla de una América a la que ama y que a la vez le incomoda. Por esta época Natalie ha sido madre y es ella misma, de ascendencia irlandesa e italiana, la misma madre América.

Funda su propio sello para producir y lanzar el álbum independiente The House of Carpenter’s Daugther (2003) donde muestra su amor por la música folclórica estadounidense y británica. El título en sí, ya es una clara referencia a este tipo de música. ‘The house of Carpenter’, canción incluida en el disco, basada en una balada de origen escocés. ‘The Daemon Lover’, ya había sido interpretada por Bob Dylan, y anteriormente por Pete Seeger, gran músico pionero del folk americano y que formó banda con el mismo Woody Guthrie en Almanac Singers. El título ya es una pista para saber que este disco va de folk del bueno. Natalie se declara heredera del folk americano, ella es la hija del carpintero.

 

 

El repertorio comienza con ‘Sally Ann’, una potente introducción de violín tradicional o fiddle, nos lleva hasta esa América de inmigrantes europeos pobladores de Estados Unidos. La peculiar y aterciopelada voz de Natalie sumerge en una especie de mantra con el estribillo. La canción hace referencia a la universalidad de los problemas de la mujer con independencia de su lugar de nacimiento. La segunda pista del álbum es el himno de los mineros del carbón, ‘Which Side Are You On?’ (¿De que lado estás?). Nacido a raíz de las revueltas entre propietarios y mineros en el estado de Kentucky en 1931. Pete Segger en su labor de gran recopilador de música folklórica americana, también lo grabó en 1941. En origen, el tema fue escrito por la esposa de un sindicalista que tomó la melodía de un himno baptista tradicional. Natalie nos deja una bellísima versión con un suave banjo, otro instrumento clave en la música folk, y su voz a ratos lamento a ratos oración.

‘Crazy man Michael’ es uno de los mejores temas del disco. Versión del compuesto por los Fairport Convention, formación de folk rock británico creada en 1967. Aunque la canción es la más actual del disco es esencialmente folk. Cuenta la trágica historia de un amor condenado y magia oscura. En las manos de Natalie y sus músicos adquiere una dimensión conmovedora. ‘Diver boy’ es un tema que proviene de la labor del coleccionista de folk Max Hunter de las canciones populares de las montañas de Ozark. Con la inclusión de este tema demuestra la importancia de rescatar las canciones folklóricas más desconocidas. Este es el caso de otra de las bellezas del álbum, ‘Weeping Pilgrim’ que tiene las raíces más antiguas de todo el disco. Viene del Sacred Harp: una tradición exclusivamente estadounidense que consistía en reunirse en comunidad para cantar himnos.  El primer cancionero documentado de este tipo de cantos data de 1844. La interpretación de Natalie es dulce y delicada.

Folk es también situarse en el origen del country como The Carter Family, gracias a la versión del ‘Bury me Under the Weeping Willow’, grabado por primera vez en 1927.  Un banjo, fiddle, coros, y guitarra  sumergen en una fiesta antesala del country. The House of Carperter’s Daugther es un lugar de encuentro de pioneros del folk y del country, indispensable para conocer y apreciar de donde viene la música norteamericana como hoy la conocemos. En la actualidad Natalie cuenta con cinco discos más en su haber. Adentrarse en la música de cualquiera de sus álbumes es convertirla en indispensable, querer quedárnosla como una de las bandas sonoras de nuestras vidas.