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CLUB DEL RÍO, LA TRIBU DE LA MÍSTICA Y LA VITALIDAD

REPASAMOS CON ESTEBAN DE BERGIA LA HISTORIA DEL GRUPO CON MOTIVO DE SU CONCIERTO EN MOMENTOS ALHAMBRA

 

TEXTO | JORGE OCAÑA

FOTOGRAFÍAS | MERY GÓMEZ

La vida sola, qué salvaje tontería. Un verso de ‘Alegría’ que representa a una banda formada por un grupo de amigos, donde una cosa no se puede entender sin la otra. Morirnos juntos, esa es la filosofía, remata la canción. En ocho años de carrera musical, Club del Río han construido una identidad sonora y un lenguaje propio desde el que interpretar el mundo que les rodea, natural y salvaje. Lo han hecho además desde una perspectiva comunal, con la que poco a poco fueron agrandando su tribu hasta crear una escena artística asentada en Madrid, por la que han pasado numerosos grupos y creadores. Su común denominador es eso que ha acabado dando nombre a este colectivo, mucho Tuétano para alcanzar la fibra.

Lo cuenta relajado y orgulloso Esteban de Bergia (1990), cantante y compositor principal de la banda, mientras repasa para Free Rockin’ los discos y canciones que los han acompañado durante este tiempo­. Continúan con el proyecto, incansables, y preparan nuevo disco: “Sigue habiendo música, siguen apareciendo canciones, seguimos teniendo ganas de juntarnos, de tocar. Club del Río se ha convertido en algo tan importante como una pareja para nosotros”. Se cuidan entre ellos y cuidan el proyecto, a pesar de las crisis y momentos de desconexión, porque tienen muy claro que si no existiera la banda seguirían buscándose en el día a día. No hay más que verlos disfrutar tocando y jugando con las voces para confirmarlo.

“YO LO QUE BUSCO CON LA MÚSICA ES SANAR MI SITUACIÓN”

Han pasado recientemente por un momento de cambio sonoro, de formación y de oficina que han afrontado con mucho sentido común. La transición fue muy completa: una nueva formación en la banda, con la salida de Jacobo de la Viña, bajista, los llevó a reconfigurar y quitar la batería, lo que encajó sin esfuerzo con lo que estaban preparando. Explica Esteban cómo asimilaron estos cambios: “Como teníamos estas nuevas canciones que tenían un aire más melancólico decidimos jugar con esos silencios. Cuando tienes una banda completa hay mucho sonando todo el rato y es un ejercicio muy bonito parar y a la vez dar más importancia a las letras”. Lejos Contigo (Tuétano Music, 2021) cuenta con una mayor profundidad narrativa; hay más tuétano, más brecha y fondo en el que hurgar, como cuenta el autor de las canciones, “es un disco muy humano y personal, que tiene que ver con algo un poco más de puertas hacia dentro”. Esto hizo que se distanciaran del buen rollo que tanto caracterizaba su música. Apostaron por arreglos de piano en canciones como ‘Mareas’ o ‘El Miedo’, por el eco y la pausa en ‘Es un Ángel’ o ‘Y Tú’, para descubrir un nuevo idioma con el que ya empezaron a jugar en Sustancia (El Volcán Música, 2018), con ‘La Sed’ o ‘Diablo’.

Aun así, el optimismo es inherente a Club del Río. Pocos grupos pueden cantar que Incluso abatido sigo mirando, diles que estoy lleno de dudas, como versa ‘Remedios’, y transmitir ánimo, calidez e ilusión. Esteban de Bergia: “Yo lo que busco con la música es sanar mi situación, y por eso las canciones muestran siempre un lugar por dónde salir. Es una manera de exorcizar mis demonios, las canciones son un alivio. ‘Remedios’ está diciendo «estoy hundido», pero luego es como «bueno, pues vamos a salir de aquí», y es un mensaje que todos necesitamos”.

“NADIE VA A SER COMO TÚ Y LO INTERESANTE ES BUSCAR AHÍ, EN LO ORIGINAL DE CADA UNO DE NOSOTROS”

Han ejercido de descubridores de talento con lo que fue en un principio los eventos Colectivo y que finalmente se convirtió en Tuétano. “Es una manera de aunar un entorno, de dar a conocer gente nueva y ofrecer plataformas, lugares y escenarios como el Teatro Off Latina donde hemos tenido conciertos íntimos increíbles”, por los que han pasado artistas como Ede, María de la Flor, Joe la Reina o Leo “El Cigüeña”. Además, siguen agrandando la tribu y recientemente han anunciado un proyecto en colaboración con Rufus T. Firefly.

Lejos Contigo ha supuesto en Club del Río un paso emocionante, enriqueciendo aún más ese idioma propio, concebido entre la mística y la vitalidad, y que nació de forma espontánea. “Nadie va a ser como tú y lo interesante es buscar ahí, en lo original de cada uno de nosotros. No es algo buscado, es el resultado de mirar hacia dentro en vez de hacia fuera”, cuenta de Bergia. Y sin buscar, han pasado ocho años de Club que han dado para muchos bailes, muchos conciertos, grandes colaboraciones y numerosas canciones, porque un grupo de amigos empezó a hacer música juntos.

La vida sola, qué salvaje tontería.