Crónica Canela Party 2025
Así transcurrió la decimoséptima edición del festival que se celebró entre los días 20 y 23 de agosto en la localidad malagueña de Torremolinos
TEXTO: MARÍA CANET
FOTOGRAFÍAS: JAVIER ROSA / JOSÉ ANDRÉS ALBERTOS
La imagen del confeti de colores sobre el suelo de hormigón del recinto ferial de Torremolinos al terminar cada concierto condensa la esencia del Canela Party. La fiesta ha terminado, pero esta «movida gordísima que no se puede explicar con palabras», este gran «pitote«, se mantendrá adherido al espíritu el resto del año. Los 19.000 asistentes que este 2025 han asistido a la decimoséptima edición del festival que se ha celebrado en la localidad malagueña entre los días 20 y 23 de agosto, estarán atravesando la resaca musical, emocional y física (no lo vamos a negar) pasando de la euforia a la melancolía.
La magia de cada edición del Canela Party es precisamente eso, la dificultad de resumir una experiencia así en palabras. Una forma de entender y vivir la música que pone por delante la pasión y el factor humano: directos vibrantes, piel y sudor. Un contacto permanente entre bandas y público donde el ambiente festivo se impone a lo largo de cuatro días y donde todos los dispositivos se movilizan con un único fin: ofrecer conciertos inolvidables. La ausencia de solapes (basta con girarse y dar unos pasos para pasar del escenario Fistro al Jarl entre concierto y concierto) o de colas en baños y barras, así como la facilidad de acceder a las primeras filas y la continua asistencia de músicos al resto de conciertos contribuyen a expandir esa filosofía donde prima el do it yourself, la amistad y, por encima de todo, el amor a la música. Una intensa experiencia que alcanza su punto álgido la noche del sábado, la jornada de despedida con la fiesta de disfraces donde se contemplan escenas surrealistas y fascinantes: la Virgen de la Macarena antes y después de la restauración viendo a Fat Dog en directo; hadas madrinas repartiendo purpurina entre el público o un pulpo gigante sobrevolando cabezas mientras los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba despliegan su mágica kinkidelia vestidos de futbolistas. Todo es posible en el Canela Party.

Disfraz de la virgen de la Macarena antes y después de la Restauración. Fotografía: Javier Rosa
Este año, el variado cartel (rock, punk, rap, pop, hardcore, metal, psicodelia…) ha reunido propuestas musicales de gran calado dentro y fuera de nuestras fronteras con un total de 36 conciertos (los británicos Maruja se cayeron del cartel en las horas previas a su actuación). Una edición también combativa y comprometida con la actualidad sociopolítica; manifestaciones constantes contra el genocidio que el estado de Israel perpetra desde hace casi dos años en Palestina (desde los mensajes que se podían leer en las pantallas como a manifestaciones explícitas de la mayoría de artistas), así como con la paridad, con una selección de bandas con gran protagonismo femenino en todos los ámbitos (guitarristas, bajistas, teclistas, baterías, vocalistas…).

María Iskariot. Fotografía: Javier Rosa
El gran pitote arrancaba el miércoles 20 de agosto con un guiño a la propia historia del festival; los malagueños Serpiente Orión fueron los encargados de inaugurar una primera jornada gratuita para menores de 18 años y poseedores de entrada de día o abonos y de precio simbólico para el resto de asistentes. Una primera noche que, aunque con menor afluencia de público, sentó las bases de lo que se avecinaba: la contundencia de la base rítmica de los madrileños La Milagrosa dio paso a la fuerza de palmeras negras y a la salvaje actuación de las belgas María Iskariot. Una noche que finalizó con el pop festivo y cómico de los navarros Kokoshca.

Lambrini Girls. Fotografía: José Andrés Albertos
El cartel del jueves 21 sirvió para sacar los colores a todos aquellos que siguen pensando que las bandas de guitarras son exclusivamente un asunto masculino. A pesar de algún fallo técnico, Casero fueron las encargadas de abrir la tarde con un directo donde melodías pop y distorsión se entrelazaban sin miramientos. Uno de los grandes descubrimientos del festival. Las catalanas Mourn tomaron el testigo con una propuesta más cruda, próxima a una sonoridad noventera que alterna canciones en inglés y en castellano con garra y precisión. Con su mezcla de punk, hardcore, rap y funk, la australiana Ecca Vandal ofreció uno de los recitales más genuinos y adictivos de la edición, perfecto para calentar el ambiente para dos de los conciertos más esperados de la noche Lambrini Girls y Bob Vylan, con atronadoras guitarras y constantes menciones al genocidio del pueblo palestino. En medio de la diversión y el goce, en el Canela, el compromiso sociopolítico también se impulsa a golpe de música. Biznaga, que regresaban dos años después de su última actuación, fueron directos a la yugular con un set list imbatible que achuchó al público a un pogo infinito, mientras que Aiko El Grupo pusieron la nota de humor y frescura. También hubo tiempo para la experimentación con el tono jazzístico de Sal del coche y oscuridad postpunk con Somos La Herencia.

Blonde Redhead. Fotografía: José Andrés Albertos
El viernes 22 fue una velada de sorpresas que arrancó con dos bandas nacionales radicalmente distintas, los sintetizadores de Bum Motion Club y la dureza de Maple. Si bien la dosis de black metal (confeti negro incluido) de los belgas Amenra o la nostalgia noventera de The Get Up Kids eran dos de los conciertos más esperados por los allí presente, el clima envolvente, pausado y etéreo que se generó en el recital de Blonde Redhead y el pop brillante Ducks Ltd. fue de lo más sorprendente de la noche. bar italia supieron captar la atención del público con un show donde guitarras y baile se daban la mano, mientras que los vascos Tatxers (cantando en euskera) pusieron la nota luminosa pero garajera. La madrugada finalizó entre contrastes, la dulce ligereza de Axolotes Mexicanos (sin poder contener las ganas de disfrazarse) versus la desidia distorsionada de Depresión Sonora.
El Canela Party llegaba a su fin con la jornada más esperada tanto en lo musical como en lo festivo, el sábado 23 y su ya legendaria fiesta de disfraces. Los barceloneses El diablo de shangái fueron los perfectos anfitriones para inaugurar el gran pitote a base de descaro punk rock que derivó en una conga colectiva momentos antes de que shego alzaran sus guitarras con contundencia entre reivindicaciones y relatos generacionales. Dentro de la variada oferta del festival, el country alternativo de MJ Lenderman & The Wind (ataviados de tenistas) brilló especialmente en este último día con una apasionada actuación donde el público coreó la inmensa mayoría de temas, (‘She’s leaving you’ fue coreada con emoción) un broche de oro para la gira de presentación de su último álbum, Manning Fireworks (Anti Records, 2024).

MJ Lenderman & The Wind. Fotografía: Javier Rosa
La psicodelia trash de Frankie & The Witch Fingers fue otra de las grandes sorpresas de una velada donde apuestas seguras como DIIV, Joyce Manor, Tropical Fuck Storm o Les Savy Fav cumplieron con las expectativas. Otros reincidentes del festival, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba (que salieron al escenario disfrazados de futbolistas junto a su crew, haciendo un homenaje a Oliver y Benji) confirmaron que son la mejor alineación del rock nacional con un directo incendiario, de piel, contacto, guitarras y sudor donde se generó una comunión mágica con el público. La ácida ironía de Parquesvr y la rave postpunk de Grande Amore cerraron por todo lo alto la edición.


DMBK. Fotografía: Javier Rosa
Cuando una edición del Canela Party termina, uno tiende a quedarse como el confeti sobre el asfalto: inerte, pero feliz. Aunque ya no vuele por los aires, el color prevalece sobre el fondo gris. Ahora sólo quedan ir tachando días en el calendario. El mejor aliciente es saber que la decimoctava edición, se celebrará en la Costa del Sol entre los días 27 y 29 de agosto de 2026 (una semana más tarde respecto a las fechas habituales y con la reducción de una jornada como ya nos adelantó Álvaro Fernández, codirector del festival, en una entrevista previa), con unas suculentas primeras confirmaciones que se desvelaron en la madrugada del sábado: Wavves, Ángeles Toledano, Rufus T. Firefly, Carolina Durante, Karen Dió, joseluis y Las Petunias. El próximo pitote está a la vuelta de la esquina.