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El folk, un arma para los derechos civiles: Peter, Paul & Mary

Esta es la historia de los tres neoyorquinos que sembraron la semilla del activismo político en los años 60

 

ALBERT JANÉS

Valiéndose para ello simplemente de sus canciones, en el Nueva York de 1961, Peter Yarrow, Noel Paul Stookey y Mary Travers iban a marcar la historia de la música. Nacieron en medio de la gran oleada de revival del folk americano de la década de los 60, con formaciones como The Kingston Trio o Joan Baez. A medida que el movimiento por los derechos civiles fue ganando impulso, junto con otras iniciativas como la Campaña por el Desarme Nuclear o la preocupación por la cada vez más impopular Guerra de Vietnam, la música folk empezó a tener una visibilidad y un prestigio enormes.

 

In the Wind es el tercer álbum de Peter, Paul & Mary, saliendo a la luz en octubre de 1963. A lo largo de sus apenas 40 minutos, nos encontramos con 12 canciones de música folk americana contemporánea, cuya base son las guitarras acústicas, que se encargan de las melodías y armonías de todas las canciones, y en algunas ocasiones también del ritmo. Otro de los puntos a destacar son las armonías vocales, las cuales dotan a la música instrumental de mucha riqueza, llenando de forma muy viva y generosa el intimismo que dan las guitarras. La música desprende mucha luminosidad.

Como contrapunto a esta luminosidad y calidez, canciones como “Long chai non”, “Polly Von” o “Hush-a-bye”, son más reflexivas, velando esa luz con tonos más melancólicos, sobre todo en el tema “Long chai non”, con una guitarra encargándose lánguidamente del ritmo mientras una segunda guitarra puntea sus notas encima de la primera, tiñéndola con mucha belleza. Esta canción puede llegar a recordar a algunos grupos de Neofolk, género musical que no llegaría hasta 30 años después dentro de la escena post-industrial, con grupos como Current 93. El disco contiene, además, 3 versiones de Bob Dylan: “Don’t Think Twice, It’s All Right”, “Quit Your Low Down Ways” y “Blowin’ in the Wind”.

 

La música en este LP es ciertamente naïve, y orientada a la vertiente más comercial. No en vano, la banda fue “creada” por el empresario Albert Grossman con el objetivo de conseguir un “supergrupo” de música folk contemporánea. Está claro que Albert alcanzó su meta, ya que el trío se convirtió en uno de los máximos exponentes del revival del folk americano. Llegaron incluso a dar un alcance y repercusión enormes a canciones de Bob Dylan, conocido inicialmente sólo entre los círculos más entusiastas de la música folk de Greenwich Village, en Nueva York.

También fuera de las fronteras americanas, el grupo tuvo un gran impacto: por ejemplo, en España, y en concreto en Catalunya, influenciaron enormemente a formaciones dentro de la Nova Cançó (movimiento artístico que luchó contra el franquismo).

Así pues, a pesar de la ingenuidad e inocencia de su música (o quizá gracias a ella), la repercusión e influencia que tuvo a lo largo y ancho del mundo en la inspiración no solo de nuevos músicos, sino también en la creación de movimientos enteros de lucha contra el fascismo y a favor de los derechos humanos y civiles, es rotunda e incontestable, y nos deja un legado musical y de activismo que llega hasta nuestros días.