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Elemento Deserto: el salvaje oeste estaba aquí

El tercer disco de la banda granadina narra historias de forajidos locales a través del pop, el folk o la psicodelia

 

 

JAVI TEJERO

Los paisajes áridos de Almería y del norte de Granada sirvieron de entorno para numerosos spaghetti western, subgénero  cinematográfico que tuvo su punto álgido en los años 60. Pero estos páramos también albergan historias propias, a veces fascinantes, a veces truculentas, a veces sencillas pero curiosas. Elemento Deserto, desde Granada, ponen estas historias en canciones para hacerlas pervivir en su último disco, La Hora Maldita (Mai Lei Bel, 2022).

La Hora Maldita es el tercer disco de la banda, tras Santoral (2016) y Los Montes en Llamas (2019). Elemento Deserto está formado actualmente por Tony Molina Moya (guitarra y voz), el Oso de Benalúa (guitarra y voz), Dani Lèvy (bajo) y Giggs Nother (batería). Todos ellos son músicos prolíficos que participan activamente en la vida musical de la ciudad con diversos proyectos. Oso y Tony apuran los últimos minutos de ensayo en el camerino del Lemon Rock antes de su actuación en formato acústico, en la que interpretarán algunos de los temas del nuevo trabajo. Es un privilegio escuchar ‘Siete Muelles’ desde esa cercanía. “No es la primera vez que los vamos a tocar en directo”, afirman. “Las canciones tienen ya tiempo y las hemos ido tocando en algunos conciertos, y algunas han cambiado desde en entonces. La del cowboy quizá sí es la primera vez (‘Cowboy de Mediodía’)”, reflexionan.

La temática del disco no fue algo premeditado, no buscaban un álbum conceptual. Más bien cuadró a posteriori, una vez que tenían las canciones que iba a contener. “En esta ocasión la composición ha sido cosa de Tony en gran medida”, afirma Oso. “Sí, voy probando cosas en los ensayos, muchas veces la idea surge de un riff, o de alguna letra o una frase y luego le vamos dando forma entre todos”, corrobora Tony. Ese proceso supone dejarse llevar por los sonidos y los ritmos, explorar dejando vía libre al entusiasmo. “Luego casi siempre tenemos que cortar porque se nos van un poco los desarrollos instrumentales”, explica Oso.

“Al final hay historias en los pueblos igual de épicas que en las películas, hay gente vengativa, pasional… Ahí vimos la conexión entre la cultura americana, los grupos de California y las historias de los pueblos de aquí”

Esas historias son secas, directas, brutales en ocasiones. Pueden provenir de un hecho concreto, como una pelea en un bar (‘Camino Bajo’). Otras reflejan oscuros cuentos populares (‘Antonio Demonio’). Utilizan esos elementos cercanos para conformar una mitología local, retorcida y pintoresca. “A veces son cosas que no tienen mayor sentido. Por ejemplo, tenemos una canción que se llama ‘Cochinilla Blanca’, que es una enfermedad de los olivos. Nos llama la atención una tontería y la vamos haciendo una bola en el ensayo” afirma Oso. “A veces yo me llevo una idea a casa y la voy desarrollando si no se ha resuelto en el ensayo. Luego lo llevo y perfilamos”, añade Tony.

Las imágenes, así como el nombre del grupo, tienen como punto de origen el spaghetti western, aunque pronto pasan de fijarse en las películas para poner el foco en lo que sucede alrededor. “Mi padre nos contaba que cuando grababan películas del oeste en los alrededores de Guadix y Almería siempre había niños rebuscando las botellas y cascos de botellas que iban dejando del set de rodaje para sacar algún dinero. Nos dimos cuenta de que nos interesaban más esas historias cercanas que las propias historias que estaban en las películas”, explica Oso. “Al final hay historias en los pueblos igual de épicas que en las películas, hay gente vengativa, pasional… Ahí vimos la conexión entre la cultura americana, los grupos de California y las historias de los pueblos de aquí”, completa Tony. Por si queda alguna duda al respecto, La Hora Maldita se subtitula como Pequeño compendio de dramas rurales.

Musicalmente encontramos una propuesta singular, repleta de melodías modales, armonías expeditivas y guitarras afiladas, especialmente cocinadas a fuego lento. “En este disco nos hemos recreado con las guitarras y las voces, buscando con toda la paciencia del mundo el sonido que queríamos en cada momento, experimentando mucho. En otras ocasiones lo hacíamos de tirón, cuando llegaba el momento de un efecto pisabas el pedal y listo, pero ahora hemos buscado el sonido preciso para cada frase”. Esta parsimonia y meticulosidad en parte fue favorecida por el parón de la pandemia. “Poníamos 7 u 8 amplis en fila, varios micros, e íbamos enchufando uno por uno hasta dar con lo que nos convencía, estuvimos dos meses haciendo ese puzzle”, cuenta Oso. Todo ello sin contar con una producción externa. “Nunca hemos probado a trabajar con un productor, la verdad. Pero es que en nuestro caso tenemos muy claro lo que buscamos, entonces no creo que nos haga falta, si lo tienes controlado creo que mola hacerlo tú mismo”, explica Tony. “Además si tienes definida tu idea en las canciones, hasta qué punto vas a estar dispuesto a que otra persona te cambie cosas”, añade Oso.

Por último, Oso resalta que el disco está hecho con amor por la música y por el arte, sin prisas y sin obligaciones. Él mismo se ha encargado del diseño, haciendo pequeños dibujos que constituyen la obra de orfebrería de la `portada. “El diseño también me ha llevado mucho tiempo, yo no soy diseñador, y cada dibujo me llevaba un buen rato. Hice como 60 dibujos pequeños, además de un póster que no pusimos al final, muchas pruebas”.  Al igual que el anterior trabajo, lo edita un sello austriaco independiente. “Vlado es un tipo que también hace las cosas por amor al arte, y estoy seguro de que pierde dinero con esto, pero pone todo su empeño en editar el disco metiendo muchas cosas dentro y le estamos muy agradecidos”, asegura Tony.

Están completamente orgullosos de su disco e intentarán defenderlo en directo allá donde las arenas los lleven. Por lo pronto lo estrenan en Granada el 6 de mayo, compartiendo escenario con el malagueño Sarria. No pierdan la pista de estas historias de forajidos locales, contadas con psicodelia, pop y folk.