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Mike Scott, prisionero de la música

Con motivo de la próxima visita a nuestro país de la banda escocesa The Waterboys, entrevistamos a su líder Mike Scott para hablar de música, del mundo en el que vivimos y como no, de su nuevo disco All Souls Hill

 

IVÁN GONZÁLEZ

Como en Love Song (Salamandra, 2022), la última novela de Carlos Zanón, nos colamos entre bastidores para entrevistar a Mike Scott (Edimburgo, 1958) en su domicilio de Dublín, donde reside desde hace ya algún tiempo. Nos recibe con camisa vaquera, gorro tejano y con una guitarra al lado, una de las que salvó del funesto episodio en el que le fueron sustraídas varias guitarras del maletero del coche en un viaje a Nashville a principios de año.

Mike  habla de la música que le hizo crecer, de cómo se enamoró de las canciones con nueve años gracias al tocadiscos de sus padres y al Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (EMI, 1967) de los Beatles, una banda que como la suya posteriormente, “hacia un disco diferente cada vez”. También  habla de las tiendas de vinilos en las que se podía escuchar cualquier novedad en una cabina durante veinte minutos, ya fuera lo último de Bowie o de Lennon y del primer single que recuerda comprar, ‘Mony Mony’ (Ruleta Records, 1968) de Tommy James and The Shondells. Recuerda empezar a componer muy joven a principios de los 70’s y relata su inicial idilio con el punk rock y su primer concierto en una escuela local con sólo 16 años, evento que lejos de ser un desastre, resultó ser “legendario”. También de como conoció a Joe Strummer en esos años, una época en la que “había menos barreras” y de la fundación en 1983 de The Waterboys, cuyo nombre está inspirado en una canción de Lou Reed.

“Mucha gente tiene miedo de sus propios pensamientos y no encuentran paz escuchándose a sí mismos, para mi es liberador”

Scott lleva al frente de esta banda casi cuarenta años, una banda que empezó siendo folk rock, para evolucionar tiempo después al indie rock y que ahora resulta inclasificable debido a una carrera muy variada y a la que “no puede, ni quiere poner etiquetas” y para demostrarlo presenta All Souls Hill (Cooking Vinyl, 2022), su decimoquinto álbum de estudio, que como viene siendo habitual, resulta difícil de clasificar musicalmente. Un trabajo fruto de la pandemia, muy colaborativo, construido con idas y venidas de archivos desde los estudios caseros de los músicos, que finalmente ha mezclado el propio Mike Scott y coproducido con Simon Dine. Este último es en buena parte responsable de la modernidad en cuanto al sonido y la exploración de las atmósferas y ambientes que por momentos dominan este trabajo, llevándonos a terrenos donde aparecen toques de electrónica y bases de hip hop.

Las letras destacan sobre todo en un disco en cierta manera conceptual, que traslada una decepción global con la raza humana, una sensación de incredulidad pero sin dramatizar, entendiendo que al final como dice la divertida ‘Here We Go Again’: “cuanto más parecen cambiar las cosas, más parecen ser iguales” una frase muy parecida a la mencionada en El Gatopardo, la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, llevada magistralmente al cine en 1963 por Visconti.

De ello hace gala en ‘All Souls Hill’ canción que da título al disco y en el primer single ‘The Liar’ donde con marcados tintes de electrónica, habla sin tapujos de Donald Trump y de los líderes populistas que aparecen por doquier, una especie de vuelta a tiempos más oscuros. Con ‘Hollywood Blues’ y su solo de saxofón se vuelve a lo que los más veteranos pueden recordar de los orígenes de la banda y con ‘Blackberry Girl’ se disfruta de un rock ‘n’ roll con tintes de música disco, moderna y muy divertida.

Como en ocasiones anteriores hay espacio para las versiones, que en este caso llegan de la mano de ‘Once We Were Brothers’ la canción de Robbie Robertson sobre la disolución de The Band, que también dio nombre a la biografía y al documental de la banda que apareció en 2019. Mike añade letra adicional e introduce el spokenword, por otro lado muy presente en todo el disco, que ayuda a transmitir la sensación de melancolía junto a la melodía y a una letra que aparece como metáfora de la separación de la banda. También presenta su versión de ‘Passing Through’ un clásico country blues que llegó a versionar Coen y al que también se añade letra adicional y una atmósfera más espiritual, llevándola al terreno más rock gospel y en la que refleja su forma de sentir frente al mundo que le rodea: “sometimes happy, sometimes blue”.

En In My Dreams’, recita y traslada al oyente al mundo de sus sueños y de sus pensamientos, un lugar en el que se encuentra a gusto: “Mucha gente tiene miedo de sus propios pensamientos y no encuentran paz escuchándose a sí mismos, para mi es liberador, mucha gente pasa todo el tiempo escondiéndose y tratando de evadirse de sus problemas en lugar de enfrentarlos”. Pero a Mike en sus sueños, se le aparecen otros músicos, algunos que ha llegado a conocer, como Bob Dylan con el que asegura “se lió un porro” y con otros que, bromeando, dice “le conocieron a él”. Su vínculo con la música es muy fuerte y a veces se siente su “prisionero”, pues es incapaz de hacer otra cosa al mismo tiempo: “admiro a la gente capaz de escribir un libro mientras tiene música de fondo, yo soy incapaz de compaginarlo, ni siquiera una conversación, mi mente se va a la música”.

Siempre en movimiento y evolucionando musicalmente Mike también lo hace como consumidor de música, no duda en recomendar Evermore (Republic Records, 2020) y Folklore (Republic Records, 2020), los dos últimos trabajos de Taylor Swift o Daddy’s Home (Loma Vista Recordings, 2021) de St. Vincent y sigue abierto a cualquier nuevo artista o trabajo que le pueda emocionar.

The Waterboys visitan España y estarán en Madrid el próximo 15 de septiembre en La Riviera, el 16 de septiembre en el Festival Visor de Murcia y el 17 en el Teatro del Generalife de Granada, dando la oportunidad de escuchar una banda prisionera de la esperanza y de la música de siempre pero lo suficientemente liberada, como para sonar moderna y transmitir una mentalidad de vanguardia que huye de la banalidad de nuestros días.