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¿Fue Patsy Cline la reina de Nashville?

La pionera que acercó el country al pop abriendo el camino del countrypolitan

 

JAVI TEJERO 

En 1961 un joven y desconocido Willie Nelson acudía al entorno de Patsy Cline con una canción de su autoría que ya había sufrido dos rechazos por parte de otros productores. Patsy la recibió con frialdad y desdén: sólo su título, ‘Crazy’, la hacía poner los ojos en blanco de puro desinterés (y Nelson le había cambiado el título, originalmente ‘Stupid’). Finalmente la grabó porque a sus productores les gustó el tema, no por convicción.

Los arreglos sofisticados hacen que la música camine suavemente bajo la hermosa melodía principal. La voz de Patsy Cline ya es de por sí expresiva y rica en matices, pero en esta canción se acentúa un eco doliente por una razón que nada tenía que ver con la música: la solista se encontraba convaleciente por un accidente de tráfico, y de hecho tuvo que registrar las partes agudas en otra sesión debido al dolor que le causaba intentar llegar a esas notas. ‘Crazy’ parecía una grabación abocada al desastre, debido a las reticencias iniciales y a las circunstancias adversas en las sesiones de voz. Sin embargo, se convertiría en el mayor éxito de Patsy Cline y en un clásico atemporal, incluyéndose en su segundo disco, Showcase (junto a su anterior hit del mismo año, ‘I fall to pieces’) y siendo una referencia del sonido Nashville, el countrypolitan.

 

 

Showcase, editado por Decca, es una colección de canciones que toman el country como punto de salida para visitar otros géneros. Predominan las baladas melódicas con temas amorosos, algunas de ellas con floridos arreglos orquestales: ‘The Wayward Wind’, ‘True Love’, o ‘A Poor Man’s Roses’, donde la protagonista ha de elegir entre las rosas de un hombre pobre pero que la ama de verdad o el oro de un hombre rico pero frío. En ‘Foolin’ Round’ suenan trazas de calipso, mientras que en ‘Walking After Midnight’ se advierte un deje doo wop. En ‘Seven Lonely Days’ hay reminiscencias de rockabilly, estilo que Patsy Cline frecuentaba antes de este giro al pop melódico y a la balada.

En todas las canciones están presentes los Jordanaires, coro góspel asiduo en grabaciones y actuaciones de primeras figuras de la época, como Elvis Presley. Llenan todos los rincones armónicos de Showcase, tanto que aparecen rotulados en la portada junto al nombre de la cantante solista. En ella se muestra la imagen de una Patsy Cline sonriente, con un atuendo poco cowboy. Pero destaca el detalle de las botas, unas botas doradas y brillantes que vienen a decir que en este disco la música country se reviste de glamour y delicadeza.

 

 

Patsy Cline fue una pionera acercando el country al pop con una voz única, capaz de estremecer con cualquier tipo de canción, y una personalidad arrolladora. La vía del countrypolitan se explotará posteriormente hasta la saciedad en la ciudad de la música y las biblias, pero quizá nunca con la elegancia y exquisitez con la que se hizo en Showcase, la insignia de la reina de Nashville.