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Jabato

Jabato, espíritu yeyé entre power pop y fandangos

La propuesta del grupo madrileño revive el espíritu yeyé y las melodías power pop

 

MARÍA F. CANET

No hay nada mejor que las canciones para recuperar las ganas de vivir. Tu día (e incluso tu vida) puede cambiar en cuestión de 3 minutos. Las canciones de Jabato son una inyección de energía, una vacuna contra la apatía. Este trío madrileño formado por César (guitarras, bajo, teclado y voz), Marta (batería y percusión) y David (bajo), se presentaba en 2019 con el EP Jabato, y en 2020 repetía con Jabato al estrellato. Dos contundentes entregas que conquistan a base de pop, rock and roll primitivo, power pop y sonidos heredados de la New wave británica.

Letras que abordan lo cotidiano y melodías vibrantes que son un chute de vitalidad son las dos bazas con las que juega la banda madrileña. En el primer EP, el sonido eléctrico es el absoluto protagonista. Destacan pildorazos newevianos como ‘El Poder’ o ‘Piensa En Ello’, que con el permanente rugido de las guitarras remite a bandas como Airbag. Los sintetizadores asoman tímidamente en ‘Las Cosas Importantes’, un alegato por las interacciones en carne y hueso y valores perdidos que resulta una utopía en una realidad telemática y áspera como la que vivimos: “Las cosas importantes no suceden en la red/ salgamos a la calle otra vez/ buenos modales es lo que quiero ver/ buena gramática me gustaría ver”. Las guitarras surferas de ‘Manuel’ hacen añorar los veranos de sol y playa.

 

 

Por su parte, Jabato al estrellato bebe más del sonido yeyé español de los 60’s. Las guitarras escurridizas, la percusión latente y los coros beatle empastan a la perfección con la voz jovial de César, que viste de inocencia, casi como un enfado adolescente, temas como ‘Insatisfecho’, . ‘Fandangos’, con su contraste entre la base eléctrica y el punteo de la guitarra española, así como los coros, es un claro guiño a los Brincos y su ‘Flamenco’; es imposible no comenzar a bailar cuando suenan los primeros acordes. Los coros aniñados de ‘Yayo Yeyé’ acompañan a las guitarras surferas mientras la letra traza con ironía el perfil de una persona que se niega a envejecer: “con mis patillas y mi actitud/ mantengo a raya mi senectud/ mantengo yo solito la industria del vinilo/ tengo una scooter”. El power pop luminoso se mezcla con la psicodelia en ‘Me gustas tú’, que conquista con la aparente sencillez de su mensaje, donde palpita la ilusión de un amor de verano.

Canciones que destilan nervio, inmediatez, frescura e inocencia. Una apuesta por vivir el aquí y el ahora y tomar las calles (cuando se pueda). Para bailar y recuperar a ese adolescente tan enfadado como con ganas de comerse el mundo que todos llevamos en nuestro interior. El espíritu yeyé baila por fandangos.