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Joel Carro, fingerpicking y afinaciones abiertas en un viaje atemporal

El artista catalán acaba de publicar su primer trabajo, Més enllà

 

ALBET JANÉS

En la avenida de la Reina Maria Cristina, en Barcelona, el sol del atardecer cae por detrás de las 2 torres venecianas que presiden la avenida, dando la bienvenida a una radiante luna llena, mientras se oye el bullicio de gente en el recinto de la Fira de Barcelona. En contraste con este hormigueo continuo de personas, el cantautor Joel Carro habla, de forma tranquila pero apasionada, sobre sus inicios en la música: “mi interés y amor por la música nace desde que era pequeño. En casa, mi padre tenía una gran colección de vinilos, y siempre ha habido un gran ambiente musical, ha sido algo muy latente. Tengo una imagen muy clara de mí mismo, experimentando desde muy pequeñito, tocando 3 o 4 cuerdas, y flipando, sintiendo algo”. El músico catalán acaba de debutar con su primer EP, llamado Més enllà, en el que ofrece un espectacular compendio de técnicas de guitarra: el fingerpicking, las afinaciones abiertas y las 12 cuerdas.

Todo ello en un marco que, según sus propias palabras, podría incluirse dentro del folk psicodélico, con pinceladas de pop y de rock. “Empecé con clases de canto y guitarra,  pero hubo un detonante que me marcó, que fue cuando descubrí las afinaciones abiertas, aquí se me abrió un mundo. Empecé a encontrar mi voz como músico”, cuenta Joel. “En las afinaciones abiertas, sin tener ningún dedo puesto, tocas la guitarra al aire y ya suena un acorde. Descubrí esas afinaciones gracias a Led Zeppelin, ya que Jimmy Page tocaba mucho con ellas. Otros referentes musicales para mí han sido John Butler, José González, Ryley Walker, y luego guitarristas de folk de los años 60, de Inglaterra y Estados Unidos, como Tim Buckley o Robbie Basho, que es fascinante”, aclara. Confiesa que aprendió de manera autodidacta esas afinaciones, experimentando y adentrándose en su mundo interior, con alguna anécdota curiosa en el proceso: “Tuve un profesor de música al que le dije que quería tocar como John Butler, a lo que el profesor contestó: “No sé tocar eso”, y yo respondí: “pues se han acabado las clases”.

Otra de las técnicas de las que Joel hace gala en el EP, el fingerpicking, es una técnica desarrollada por músicos de blues y folk del sur de Estados Unidos en la década de 1920. “Hacerme la manicura cada mes es como mi religión , como ir a misa”, confiesa Joel al hablar sobre el cuidado que requieren sus manos para tocar mediante esta técnica. “Con el fingerpicking, puedes hacer el bajo, la melodía y la armonía a la vez. Vas tu sólo, y ya eres casi una orquesta. Es su magia”. Más allá de su gran destreza con la guitarra, Carro ha contado con varias colaboraciones para este primer trabajo, como Martina Massip, quién canta en ‘Naked Skin’, o Pere Solé: “Con Martina tenemos una complicidad musical muy grande, y lo mismo sucede con Pere, con quién ya había tocado”. Con Solé realizó la grabación en directo Live Human Festival, que tuvo lugar en la iglesia de un castillo, donde varios amigos tumbados en colchonetas y una grabadora Tascam fueron testigos de la mágica complicidad entre ambos músicos, con una improvisación íntima y atmosférica. 

A nivel lírico, el compositor emplea tanto el inglés como el catalán y el castellano para expresar las letras que acompañan a las canciones: “El tema en inglés, ‘Naked Skin’, surgió gracias a la colaboración con Martina. En cuanto a las letras en catalán o castellano, es como utilizar acuarela o acrílico; son como dos materiales distintos, y según la idea que tengo, utilizo uno u otro, pero no de forma premeditada, si no según surja”, explica. Los 6 temas  cuentan, además, con un videoclip que posee un hilo conductor común: la naturaleza: “He sido criado buena parte de mi niñez en una masía de mis padres, dónde íbamos los fines de semana, en plena naturaleza, y me siento muy unido a ella. Tiene una magia especial, algo que me hace vibrar e inspirarme. Todas las canciones tienen ese color bucólico de la naturaleza, aunque las haya hecho en Barcelona”.

El videoclip de la canción ‘Es Desfà’ es el más ambicioso de todos. Dirigido por Miki Tejero (uno de los amigos que ha acompañado a Joel en esa masía desde siempre), narra el viaje personal vital del músico: “Lo plasmé con un niño pequeño, que es un reflejo de mí mismo, y la evolución y lo que se va encontrando en la vida, expresados mediante símbolos: la espada, el reloj que se quema, las canicas, una corona que hace que se crea un rey. Pero al final lo quema todo. Es como una especie de redención con uno mismo, como un renacimiento de tu propia persona, siguiendo la intuición de lo que crees que es tu vida”, desgrana Joel con sinceridad.

Al final de la conversación, la luna ilumina ya la noche. Mientras Joel explica sus planes para presentar el nuevo trabajo en directo, primero en la población de La Garriga, y después en Barcelona, una procesión de runners pasa por delante con una música urbana estruendosa y de ritmo incesante, y devuelve de golpe a la realidad cosmopolita de la que, por un rato, Joel y su magia han ayudado a evadir.