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John Fruscienate, el retorno del rey

Reencuentros en la tercera fase junto a Red Hot Chili Peppers

 

PABLO VÁZQUEZ

El regreso de John Frusciante a los Red Hot Chili Peppers pilló a propios y extraños con el pie cambiado. Tras abandonar la banda californiana, primero en 1992 y por segunda vez en 2008, nadie pensaba que habría una tercera parte de esta fructífera saga musical. Y es que la trayectoria de este Aragorn de las seis cuerdas está marcada por los retornos, tanto vitales como profesionales.

John Frusciante es reconocido como uno de los grandes guitarristas de rock de las últimas décadas, además de ser el principal responsable del sonido de los RHCP, especialmente en su segunda etapa. Discos como Californication (1999), By the Way (2002) o el colosal doble cedé Stadium Arcadium (2006) llevan su impronta marcada a fuego. Lo que no tanta gente sabe es que desde mediados de los noventa hasta la actualidad, Frusciante ha desarrollado una interesantísima carrera en solitario. De hecho, en este 2020 ha lanzado Maya, un trabajo de electrónica que toca géneros como el drum’n’bass, jungle o breakbeat.

 

 

Tras abandonar los Chili Peppers a comienzos de los noventa por problemas personales con los demás miembros y por su incapacidad para lidiar con la fama, las drogas se encargaron de hundir a Frusciante en el más profundo de los pozos. Los dos discos que publica en esta etapa son una buena muestra del estado en el que se encontraba: grabaciones caseras con un sonido destartalado e hiriente en las que el músico chilla y gime en lugar de cantar. Niandra Lades and Usually Just a T-Shirt y Smile from the Streets You Hold recogen los momentos más bajos y oscuros de su vida, donde la depresión y la heroína consumieron al que prometía ser uno de los guitarristas más brillantes de la música contemporánea.

Afortunadamente, John consiguió renacer de sus cenizas y es ahí cuando el nivel de su discografía en solitario alcanza sus picos más altos, en una década dorada que va desde 1999 a 2009. Su producción artística en esos años, tanto con la banda como sin ella, supone un hito compositivo en el rock del nuevo siglo. De una calidad más que notable, Frusciante lanza dos discos en 2001 (To Records Only Water for Ten Days y From the Sounds Inside) y cinco entre 2004 y 2005 (Shadows Collide with People, The Will to Death, Inside of Emptiness, A Sphere in the Heart of Silence y Curtains), además de un fantástico EP titulado DC EP. Curiosamente, en algunos de estos trabajos colabora Josh Klinghoffer, quien sustituyó a Frusciante como guitarrista en los RHCP en 2010 y en la actualidad ha dejado paso con deportividad (qué otra opción tenía) a la vuelta del hijo pródigo.

 

 

Es en este bloque de discos donde se encuentran las mejores canciones de su peripecia en solitario, destacando títulos como “Carvel”, “Goals”, “Hope”, “The Past Recedes”, “The Mirror”, “The Will to Death”, “Anne” o “What I Saw”, entre muchas otras. El rock lo-fi alternativo se mezcla con algo de folk, new wave y pinceladas de electrónica. Un pastiche sonoro en el que se erige como un gran cantante y un sobresaliente compositor y multiinstrumentista.

The Empyrean, publicado en 2009, marca el fin del Frusciante guitarrero, quien en posteriores discos profundiza en su vertiente más electrónica y vanguardista bajo el heterónimo Trickfinger. En este disco se percibe un especial cuidado en la parte instrumental, con extensos fragmentos sin voz y con la guitarra como gran protagonista. Y es donde podemos encontrar probablemente la canción más interesante de su carrera, “Unreacheable”, un tema de seis minutos que resume a la perfección su música en solitario. Una lástima que a lo largo de todos estos años nunca haya presentado en directo ninguno de estos discos, más allá de un par de acústicos sin mayor trascendencia.

En la última década Frusciante ha colgado el instrumento que lo hizo célebre para adentrarse en los infinitos mundos que propone la música electrónica con discos como Trickfinger (I y II) o Look Down, See Us. El 2020 prometía ser un año importante en su trayectoria, con la vuelta a los escenarios y al estudio junto a sus compañeros Flea, Kiedis y Smith, pero está claro que tendremos que esperar un poco más. Ojalá el 2021 nos traiga, esta vez de verdad, el retorno del rey.