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La libertad sonora y vital de Wide Valley

La banda madrileña Wide Valley debuta con un disco en el que el banjo y los sintetizadores se dan la mano

 

PALOMA HERNÁNDEZ MATELLANO

“El disco es como un diario: un diario desde el yo niño hasta, incluso, el yo futuro”, reconoce. Siente vértigo al pensar que estas nueve canciones son la autobiografía más transparente que podría haber publicado. Pero es vértigo del bueno, del que te lleva en una montaña rusa hasta conquistar la cima. Juanjo González, líder de Wide Valley, ya la ha alcanzado: va a presentar Blurry Times (Great Canyon Records, 2021) con el directo que merece, y que tanto se ha hecho de rogar.

Desde su casa y recién llegado del trabajo, el vocalista y guitarrista de la banda madrileña relata cómo fueron esos “tiempos borrosos” de los que nace el álbum: “Yo solía tener otras bandas, y de repente hubo un periodo en el que no compuse ninguna canción, estuve como de parón, de vacaciones. Fue un tiempo en el que no fui músico, dejé de ser músico”. Canciones como ‘Lonesome Train’ hablan de esa sensación de estar perdido y en busca de una hoja de ruta que marque el camino. Un camino que para Juanjo fue el embrión de lo que hoy es Wide Valley.

Desde el relato de la infancia que es ‘Holiday House’ hasta las profundas reflexiones personales que subyacen tras el significado de muchos de sus versos, Blurry Times es el retrato sonoro de la trayectoria vital del compositor. “De hecho, hasta me avergüenza reconocerlo: es demasiado autobiográfico, no quiero que sea tan autobiográfico”, confiesa. Sin embargo, y precisamente, la magia del álbum está en la sinceridad, transparencia y sencillez que desprende.

“Bandas como Wilco, The War on Drugs o Kurt Vile me hicieron querer volver a tener una banda”.

Con siete de las nueve canciones ya producidas, y un par de ellas que incluso habían salido a la luz, la pandemia inundó de caos e incertidumbre los propósitos de Wide Valley. “Dudé mucho si seguir publicando música porque claro, no sabíamos la que nos venía encima”, reconoce el músico, que finalmente optó por seguir con el plan preestablecido por miedo a que sus canciones envejeciesen sin haber salido de su ordenador. ‘Holiday House’ y ‘Broken Manuals’ son los dos temas que se unieron al álbum durante el confinamiento: “Esas canciones sí que están influenciadas de alguna manera por esas ganas de salir a la calle, de tener vacaciones, de poder volver a estar en el campo debajo del sol, etc., por todos esos meses que estuvimos encerrados”. “No me esperes, aún me estoy quemando”, canta en ‘Broken Manuals’, una sincera metáfora de aquel dolor colectivo al que todavía le queda para sanar.

Desde sonidos acústicos de lo más singulares, como son el banyo y el pedal steel, hasta coros electrónicos y la notable presencia de sintetizadores, Blurry Times esconde una brillante complejidad sonora que lo convierte en un absorbente viaje auditivo. Con Brian Hunt a los mandos, en coproducción con el propio Juanjo González, el álbum es producto de una absoluta libertad artística para revolucionar unas canciones que nacieron solo con una guitarra. “Brian en su estudio tiene demasiados juguetitos, y claro el abanico de posibilidades se abre. Me gusta mucho pensar capas, pensar arreglos para vestir una canción”, confiesa Juanjo, con la misma mirada con la que un niño descubre ilusionado cómo funciona cualquier artefacto. ‘Thirty’ e ‘Easy Rider’, con sus guitarras eléctricas y su paseo entre el folk y la electrónica, son quizás la máxima expresión de esa libertad sonora que preside el disco.

El de Blurry Times es un rock progresivo en el que la guitarra eléctrica lleva la voz cantante. Pero esta no sería nada si no fuese orquestada por tan evocadora variedad de instrumentos, sonidos, percusiones y distorsiones. Canciones como ‘Steps’ trasladan al oyente al fuego de una hoguera en el lejano oeste, y las abundantes referencias country presentes en ‘Blurry Times’ (la casa del árbol, la carretera, la ruta de verano…) esbozan una escena imaginaria a la que no le falta detalle: “Tiene mucha influencia de raíces americanas, sobre todo en las atmósferas. Yo creo que son canciones para conducir por largas carreteras, ya sea aquí por Galicia o por Wisconsin”.

Folk, americana y country son algunas de las influencias sonoras a las que remite Wide Valley. Una mirada al pasado en la que no pueden faltar los grandes referentes: “Gente como Bruce, Neil Young y Dylan, pero sobre todo también sus hijos y sus nietos musicales: bandas como Wilco, The War on Drugs, Kurt Vile… Todos estos, que son un poco los de nuestra generación, son los que me hicieron querer volver a tener una banda”. Recuperando el “old-man” de Neil Young, y con una clara reminiscencia al ‘Blowin’ in the wind’ de Dylan en ‘Oaktown’, los madrileños dejan patente su admiración por quienes abrazaron esa evocadora sonoridad.

Rick Costa, Gonzalo Ruiz (Owl C.), Nacho García (St. Woods), Dani Ruiz y Brian Hunt son las otras patas de Wide Valley, y las que dan sentido al proyecto. Juanjo reconoce que el propósito de crear una banda fue lo que le trajo de vuelta a la música cuando había perdido el rumbo, y esa es la esencia que subraya por encima de todo. Blurry Times ha sido como salir a la superficie a respirar de nuevo, y ahora, nervioso, ansía darle al álbum su gran festín: “Es un disco que tiene tantas capas, tantos arreglos, tantos adornos y tantos matices que creo que está pensado para tocarlo a todo volumen”. Ansía con trasladarse a esa atmósfera que tantas veces ha recreado en su cabeza. Con volverse a sentir, micrófono en mano y envuelto en música, el rey del lejano oeste.