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La M.O.D.A

La M.O.D.A., canciones con los pies en la tierra

Charlamos con la banda de Burgos con motivo de su último trabajo

 

TEXTO | JORGE OCAÑA

FOTOGRAFÍAS | LUCÍA EZQUERRO DE LAS HERAS

Dos días antes de publicar su quinto álbum de estudio, La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.) recibe a Free Rockin’ en el bar Los Tiernos del barrio de La Latina, que por unas horas cede su espacio para cambiar bebidas y tapas por grabadoras y papeles, y permite que las conversaciones se conviertan en monotema: la música.

Mientras el resto del grupo interviene en la radio al otro extremo del bar, David Ruiz (voz y guitarra) y Jacobo Naya (teclados, banjo, percusiones y guitarra) se retiran al espacio más luminoso de Los Tiernos. En un volumen de voz moderado, en la medida de lo posible (David se excita con ciertos temas), comparten sus referentes y los discos de su adolescencia, se preocupan por la situación de la industria musical y, sobre todo, se ilusionan al hablar de su nuevo disco, Nuevo Cancionero Burgalés (PRMVR, 2021), y de los textos recopilados por Federico Olmeda y Antonio José que han inspirado las canciones.

Con una cercanía y atención admirables entre la vorágine mediática en la que llevan inmersos varios días, los dos músicos se toman su tiempo para pensar sus respuestas y reflexionar. Tienen muy claras sus limitaciones y sus puntos fuertes como banda, lo que ha sido clave para la concepción de un disco que, una vez más, no es político ni social, pero engloba esto y mucho más.

Nuevo Cancionero Burgalés, aunque esté construido de otra forma, sigue demostrando que sois un grupo con los pies en la tierra, conscientes de la situación y de la sociedad actual

David: Siempre hay ese componente humano. La gente dice “política”, pero es que la política no se puede separar de lo demás. Nosotros preferimos hablar de personas, con un espectro político, de emociones y sentimientos que no se pueden separar o compartimentar. Directamente no hablamos de nada, pero al ser seres humanos que están en la tierra, todo acaba en las canciones.

Jacobo: Y con este disco se ve. Hace más de 100 años ya pasaba lo que pasa ahora. Los libros de Federico Olmeda o Antonio José los han distribuido en bloques porque la gente oía las canciones en el partido de fútbol o en su curro. Se cantaba en la siega y todo el mundo las conocía.

 

Y cantos religiosos, también. Ayer recuperé ‘La Saeta’, de Serrat, del disco dedicado a Antonio Machado, que comienza con “Dijo una voz popular…”. Con este disco os habéis saltado la figura de Machado y habéis ido directamente a lo popular

David: Nosotros hemos flipado con los textos. Ha sido como encontrar un diario de tu abuelo al que apenas conociste y poder conocerlo y además poder conocernos también a nosotros mismos. La gente los cantaba porque les llenaba, porque significaban algo muy importante en su día a día. El estar cantando eso un siglo después y que tenga significado para nosotros y nos toque, es lo más bonito y lo que más nos atrae de la música popular.

“La política no se puede separar de lo demás”

Es muy curioso también porque esas canciones, en su mayoría, habrán perdido su carácter “popular” y vosotros se lo habéis devuelto ¿o se puede escuchar alguna todavía por ahí? Aunque hayáis modificado las letras

David: La gente reconoce algún fragmento que le sonaba, pero al haberle cambiado también la melodía y todo… Aun así está siendo muy guay, porque le peña dice “joder, la he puesto en casa y mis padres se sabían esas dos frases”.

Jacobo: “Mi abuelo me cantaba…”

David: Incluso gente de otros lugares, de Asturias o Galicia, nos cuentan “pues aquí también cantamos una ‘Molinera’ pero con este pequeño cambio”, y eso te hace ver algo que también nos atraía mucho de este proyecto que es que son muchos más los puntos de unión entre las personas que los puntos de separación, y este cancionero es una prueba de ello.

 

 

¿Creéis que hoy en día ha cambiado el significado de la música para la gente con respecto a hace un siglo, cuando se escribieron estos cancioneros?

Jacobo: Si me pongo romántico te diría que de alguna manera no. Si me pongo práctico te diría que sí, sin duda. A esa gente la música le salvaba la vida, literalmente. Y ahora hay gente que también; a nosotros mismos la música nos salva la vida. En estos días se habla de consumir música, que es algo que da miedo. No se escucha, se consume. Estamos en esa vorágine de la inmediatez y a nosotros también nos pasa que de repente hay una canción que la escuchas y te salva directamente el día. Igual que hay gente que nos dice que ha escuchado alguna canción nuestra y que gracias a eso han salido a la calle cuando llevaban un mes encerrados en casa.

David: Ha cambiado el cómo se transmite. Estas canciones las pasaba la abuela a la hija. Era un legado, el más bonito que te podían dejar, porque había mucha miseria y estas letras lo reflejan. Al final es nuestro blues, estas canciones de siega son como el flamenco. Tío, cuando vamos a Euskadi a tocar y se pone la gente después de comer a cantar una canción de Mikel Laboa… esto sigue pasando en 2021.

 

El cancionero burgalés de Antonio José (1932) comienza con una cita suya: “la verdadera música es mucho más que la combinación de sonido y tiempo; es principio de bondad y de filosofía. Es arte y es ciencia, y es idea y es espíritu”. ¿Se parece esto a vuestra percepción de la música?

Jacobo: Ojalá. Ojalá estar en todas esas palabras. Por eso, cuando encontramos estos libros, nos cautivaron tanto.

David: Y ha estado escondido para mucha gente en Burgos. En 1980 lo liberó su familia porque lo asesinaron en el 36 en el golpe de estado y tuvieron que esconder todas sus obras para que no se lo apropiasen, como se sospecha que hicieron otros músicos. Hay un documental muy guay, Pavana Triste, que te recomendamos. Y el de Federico Olmeda, que era de El Burgo de Osma, tuvieron que venir de Soria a decirnos “oye, que aquí también tenéis canciones que merecen la pena”. Estuvo descatalogado mucho tiempo. Fue gracias al empeño de gente como Gonzalo Pérez Trascasa que pelearon y consiguieron que lo reeditaran. Pero nosotros no hemos oído hablar de eso en Burgos en la calle, ni en casa ni en el colegio. Estaba como oculto, como que al ser de lo nuestro no lo valoras igual.

 

Vuestros dos discos anteriores son los más densos y cargados de mensaje de vuestra discografía y ya con Ninguna Ola contasteis que de haber compuesto un disco con un estilo intencionado, habríais hecho un disco menos intenso. ¿Es ese disco Nuevo Cancionero Burgalés?

David: Nos apetecía hacer un disco más de vomitarlo. Con Ninguna Ola (PRMVR, 2020) estuvimos 3 años trabajando como relojeros. En este hemos trabajado mucho, casi 4 o 5 meses en la música y otros tantos en los textos, pero ha salido más directo.

Jacobo: También creo que por haber hecho ese trabajo con Ninguna Ola hemos podido hacer este de esta manera. Atrevernos, por ejemplo, a esa intro de acordeón y voz de un minuto y pico de ‘Un Lunes’…

David: “Cómo empezar un disco para que la gente lo pase”.

Éste tampoco es un disco tal y como lo concebimos al principio. La historia es que lo íbamos a grabar con Steve Albini. No teníamos la pasta para ir a grabarlo con él e intentamos traerlo aquí. ¿Qué pasa? Que cuando empezamos, de repente empezaron las canciones a hablar por sí mismas, que a veces te dicen “eh, compadre, por ahí no”, y no lo puedes forzar. Luego con Gorka Urbizu nos dimos cuenta de que el disco estaba cogiendo otro aire que no era para Albini. Entonces, Jacobo lo llamó.

Jacobo: Le dije “tío, tenemos un problema… que en dos semanas no vas a venir a grabar”. Le contamos que era por las canciones, que se habían ido a otro lado y creíamos que el disco iba a ser mejor si él no estaba. Y el tío lo que dijo fue, “efectivamente, lo primero es el disco y la música, chicos”.

David: Al final lo grabamos con Jordi Mora, que es otro capo, que ha currado en discos de Standstill, Love of Lesbian, Zahara

Jacobo: León Benavente, Bunbury y un larguísimo etcétera.

 

 

Diego Galaz habría sido la elección más lógica para la producción de este disco, ya habéis trabajado con él anteriormente y se dedica con Fetén Fetén a la música popular, pero siempre os ha gustado huir de lo obvio y ahí entra Gorka Urbizu, para darle otro punto de vista

David: Claro, es que no queríamos ni revisitar, ni reinventar, ni engañarnos a nosotros mismos, porque nosotros no hemos dedicado nuestra vida al estudio de la música tradicional como lo ha hecho Diego. No queríamos traerlo y acabar imitando a los que sí saben, porque nos habríamos quedado a medias.

 

“Venimos de las salas y sin ellas no existiríamos”

 

Es llamativo que partiendo de canciones populares habéis llegado a algunos de los temas más rock de La MODA, como son ‘Miraflores’ o ‘Mañana voy a Burgos’. ¿Qué influencias os llevan a este sonido, ha tenido mucho que ver Gorka?

David: La gente creo que se esperaba todo acordeón, pandero cuadrado, mandolinas… Pero no se trataba de esto.

Jacobo: Casi te diría que Gorka nos ha llevado a un sitio más tranquilo. De hecho, no sé si está bien que lo diga, pero Berri Txarrak tiene un punto pop muy bestia, que es un equilibrio increíble con esa guitarra grave distorsionada con la melodía pop de lagrimita.

David: La gente asocia a Berri Txarrak a metal y caña, pero tiene muchos más matices.

Jacobo: Gorka entró y se puso como uno más en el local y nos ayudó a llevarlo a un punto que no hubiésemos hecho nosotros y a la vez a un sitio cómodo y placentero. ‘No Canto Yo’, por ejemplo, es un tema que con él cambió muchísimo. Es el más lento y reposado del disco y él canta unas estrofas en castellano al final. Me decía Quique González cuando le mandé la canción que nunca lo había escuchado cantar en castellano y que le encantaba. Nuestra fantasía era que se quedara los dos años de gira con nosotros, pero bueno, ha sido un regalo currar con él estos 4-5 meses.

 

Hablando un poco de conciertos, ¿qué pensáis sobre la situación actual de las salas? El colapso a raíz de la pandemia está poniendo muy difícil que grupos nuevos se estrenen y cojan experiencia

Jacobo: Entre eso y que hay muchas salas que han tenido que cerrar, el embudo que hay es increíble. Hay una serie de bandas que ahora mismo tienen un papel muy complicado.

David: Lo hablábamos el otro día, que nosotros somos afortunados, pero no puedes ser super feliz si fuera todo se está destruyendo. Nosotros venimos de las salas y sin ellas no existiríamos, ni nosotros ni casi ningún grupo. Son todo trabas para la música en directo y es una situación de alarma. Como rompan esa escalera, al escalón de arriba no se llega. Puede tener muchas consecuencias en las nuevas generaciones de grupos.

 

Decíais que la música antiguamente se transmitía de forma generacional, pero ahora sigue ocurriendo. Por ejemplo, en el coche de los padres de David se escuchaba mucho Kiko Veneno. ¿Recordáis grupos o discos de vuestra infancia que os transmitiera vuestra familia?

Jacobo: El de Eric Clapton del Unplugged (Reprise Records, 1992) … En el coche de mi padre había x cintas concretas y luego algún CD. Uno de Fleetwood Mac flipante, el directo de la portada en blanco y negro [Live – Fleetwood Mac (Warner Records, 1980)], ese es increíble. Luego recuerdo que el primer disco de Amaral a mi padre le flipó muchísimo y yo entonces no lo entendía muy bien, porque estaría escuchando Metallica o algo por el estilo, pero a la vez lo entiendo porque joder, menudos temazos.

 

Siendo tantos en el grupo, ¿cómo os lo montáis entonces en la furgo para poner música?

[David hace el gesto de ponerse los cascos, con una expresión que da a entender que no queda más remedio que eso]

Jacobo: También es verdad que en la furgo no funciona muy bien la radio. Si la pones un poco alta para que se escuche atrás, se peta.

David: Ha sido una clave para mantener la cohesión del grupo. Aun así, artistas grupos que nos molen a todos, por ejemplo Valeria Castro, Xoel López, Social Distortion, The Clash, Nueva Vulcano, Guadalupe Plata… A Rodrigo Cuevas lo hemos escuchado mucho también después de conocerle a través de Raül Refree

Jacobo: Cala Vento.

David: Guitarricadelafuente creo que nos mola también a todos.