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Leia Destruye: música, danza y poesía se dan la mano

La artista acaba de publicar su primer tema en solitario, ‘Camino de vuelta’

 

ALBERT JANÉS

Es una tarde agradable de primavera en el barrio barcelonés de Gracia. En el patio de un espacio para jóvenes, donde se realizan conciertos, exposiciones y talleres, hay un grupo de adolescentes disfrutando de la tarde, con un jolgorio juvenil de vitalidad y energía casi atemporales. En el extremo opuesto del patio está Leia, sentada tranquilamente en un banco. “De pequeña me llamaban así; me llamaban Leia Destroy. Siempre le he tenido mucho cariño a ese apodo. De hecho, tenía un pedal que me diseñó a medida Laia Alsina, la guitarrista de The Crab Apples, con Leia Destroy escrito en él”, cuenta Leia sobre el origen de su alias artístico en solitario.

Leia Rodríguez, bajista de la banda catalana Mourn, acaba de publicar su primer tema en solitario, ‘Camino de Vuelta’, a través del sello Subterfuge Records, bajo el pseudónimo de Leia Destruye. En él, Leia reinterpreta musicalmente el poema de Marc Menéndez ‘Con mi barbilla tocando mi pecho’, con una base instrumental cuidada y delicada, donde ritmo y melodía dialogan elegantemente, guiados por su preciosa voz. Ella habla de sí misma en tercera persona: “Es lo que me molaba más de esta canción. Hablo de mí misma desde el punto de vista de Marc, pero realmente es una cosa que me involucra a mí. Es una historia de los dos. Me parece muy bonito. Por esto hablo en masculino cuando me dirijo a mí misma, porque está escrito por Marc”.

Marc Menéndez publicó su primer poemario ‘Luciérnaga’ en 2020, y la idea del nuevo disco en el que está trabajando Leia, es que todos los temas estén basados, a nivel lírico, en los poemas de Marc. Por este motivo, el castellano es la lengua elegida (a diferencia de Mourn, cuya lengua principal es el inglés). En cierta manera, usar el castellano para cantar hace que uno se exponga más: “Las pocas veces que he escrito yo cosas, siempre pienso, que si las escribo en inglés, como que me camuflo un poquito, no lo cantas todo desde tus entrañas. Cuando escribía algo en catalán o en castellano, me costaba mucho, porque soy super perfeccionista, muy autoexigente”, explica Leia. La colaboración con Marc en este sentido la ha ayudado: “Me cayó del cielo, esto con Marc. Me flipa como escribe y, claro, sí que me siento más expuesta, pero al ser palabras de Marc, me siento un poco más protegida. Porque sé que lo que digo tiene sentido, y está bien escrito”.

Además, es la primera vez que canta, cogiendo el papel que tiende a considerarse como el de la figura principal de una formación musical. “En Mourn, más allá de algún coro, yo no canto. Creo que esto lo voy a notar, sobre todo, cuando empiece a hacer bolos”. Será un nuevo reto para ella. Su objetivo es terminar el resto de las canciones para el primer disco (el cual espera poder tener listo a finales de este 2021), para así poder disponer de suficiente setlist para empezar a hacer bolos. “Ya tengo una banda preparada”, confiesa con ilusión.

La música intimista y minimalista en ‘Camino de Vuelta’, con reminiscencias en ocasiones del slowcore de Low en I Could Live in Hope, empapado de un sutil dream pop, surgió de forma espontánea y natural, sin perseguir ningún sonido en particular: “Desde muy pequeñita componía cosas, sobre todo con el piano.  Un piano que tenía mi padre muy chulo, de esos grandes. Y me daba cuenta de que todo lo que componía era muy melancólico, como más triste y calmado”, reflexiona de forma retrospectiva, trayendo a la memoria esas imágenes de cuando era pequeña. “Desde el momento en que lo compongo todo de cero, es como que sale de una parte de mí mucho más melancólica. Creo que esto me viene desde pequeñita. Realmente no lo pensé; cuando compongo, me sale así”.

Leia no ha estado sola en la interpretación de su música. Aunque la idea inicial era que la parte instrumental constara de bajo y batería, “Cuando fui al estudio, le pedí ayuda a mi padre. Le dije: ‘Oye, papa, ¿me puedes grabar unas baterías?’”. A lo que su padre (Ramón Rodríguez, de The New Raemon) contestó: “¡Claro! Y ya que estamos, déjame probar algo con la guitarra, a ver si…”. Y así nació la colaboración padre-hija. “Eso ha hecho que la canción sea mucho más especial, también porque es mi padre, y entonces me hace tenerle más cariño”, cuenta Leia tiernamente.

Además de la poesía de Marc y la música de Leia, también hay una tercera rama artística involucrada en Leia Destruye: la danza y la coreografía. “Fue caído del cielo. Empezó todo con Marc, Alice y Carlos, tres amigos míos. Cada uno está especializado en una disciplina artística distinta; y dijimos: ‘Vamos a hacer una pieza final que sea de los 4 juntos’. Marc escribía una letra, yo la musicaba, Carlos, que es bailarín, la coreografiaba, y Alice la grababa. El resultado fue un vídeo. Es el videoclip de mi canción, pero es un proyecto a 8 manos, porque fue construido entre todos con mucho cariño. Eso lo aprecio muchísimo”.

El videoclip es todo un compendio visual y sonoro del enorme talento de todos ellos. La coreografía está totalmente acompasada con la lírica y, a su vez, danza y letra quedan magistralmente unidos por la música, caminando todos ellos desde la oscuridad inicial de las ataduras con uno mismo (Bailando a solas / un tango con mi sombra) hacia la luminosidad y la liberación (Me dejé llevar, y ahora me levanto, y respiro, y sonrío, y me siento vivo, feliz). ‘Camino de vuelta’ marca el inicio de la carrera en solitario de Leia Destruye y, por el momento, lejos de destruir, pone la primera piedra para construir un camino hacia su lado artístico más íntimo, personal y desnudo.