TOP

LO MEJOR DE UN AÑO DE MIERDA VOL.2

Los discos internacionales que nos han salvado de este año de mierda. Este es el Volumen 2. del repaso a lo mejor del 2020 desde nuestros dos puntos de vista con María F. Canet y Raquel Elices.

 

MIS 10 PARA FREE ROCKIN POR MARÍA F. CANET

1. Bob Dylan – Rough And Rowdy Ways 

Al César lo que es del César. 79 años, aparentemente nada por demostrar, excepto que sigue estando ahí, en primera línea, dispuesto a cruzar el Rubicón una vez más. Un álbum soberbio que conserva el aroma de esa fantástica trilogía madura compuesta por Time Out Of Mind (1997) / Love And Theft (2001) y Modern Times (2006). Aunque me niegue a aceptarlo, un LP que Dylan parece entregarnos a modo de testamento; la historia vivida y la idealizada, los libros que conformaron su personalidad, los lugares donde encontró la paz y la música que le marcó; un punto de encuentro entre el crooner, el rockero, el bluesman, el de las baladas ásperas pero vibrantes, y, como no, el cronista generacional. No nos faltes nunca, Bob.

 

2. Nathaniel Rateliff – And It’s Still Alright 

Nathaniel  Rateliff se ha despojado de la grandilocuencia soul que caracteriza sus trabajos con The Night Sweats para ofrecernos una versión más íntima de sí mismo. Acústicas, cálidas y crujientes, las canciones de And It’s Still Alright son como la luz solar en los días más fríos del invierno; alivian, reconfortan y calientan el alma. No es difícil fantasear con las noches de verano al escuchar ‘Tonight #2’; ‘Mavis’ conserva esa hipnótica impronta gospel, pero, por encima de todas, destaca la luminosa ‘I Need You’, una de las canciones más bellas del año.

 

 

3. Margo Price – That’s How Rumors Get Started

Margo Price ha confirmado con su tercer trabajo que es una de las reinas de la Americana actual. Producido por Sturgill Simpson y con claras referencias a Fleetwood Mac y Stevie Nicks, el LP no ha contado con el beneplácito de los puristas del country; en esta ocasión, Price, a quién se ha comparado con grandes damas del género como Dolly Parton, Tammy Wynette o Loretta Lynn, ha arriesgado mezclando la tradición sureña con el rock, el soul e, incluso, la electrónica de manera sobresaliente, mostrando su versatilidad. No faltan letras con reivindicaciones sociopolíticas y feministas.

 

 

4. Laura Marling – Song For Our Daughter

Sin duda, mi disco del confinamiento. Las canciones de Song For Our Daughter son tan delicadas como crudas, con una dimensión espiritual que absorbe por completo a quien escucha, y una instrumentación aparentemente sencilla, pero impecable. ‘Hope We Meet Again’ es como un deseo que no te atreves a formular en voz alta, mientras ‘Only The Strong’ es una canción a la que acudir para sentirse a salvo. Aunque ya sabemos que las comparaciones son odiosas, hay mucho de Joni Mitchell en Marling, que a veces canta dulcemente y otras deja aflorar la rabia.

 

 

5. The Lemon Twigs – Songs For The General Public

Los hermanos D’ Addario fueron uno de mis grandes descubrimientos de 2018 y en este 2020 se han marcado uno de los discos más adictivos del año. Por muy horribles que hayan sido estos meses, es imposible ponerse este álbum y no bailar como si Mick Jagger se hubiera apoderado de tu cuerpo. Son los mejores herederos de la escuela de los 60’s-70’s; rock and roll, power pop, glam, garage, pop psicodélico e incluso melodías de los 50’s están presentes en estas canciones. Temas como ‘Fight’ o ‘The One’ son simplemente perfectos. Nostalgia millenial por la época dorada de la música popular.

 

 

6. Chris Stapleton – Starting Over 

Una ronda de whisky, por favor. La magia de la música a veces provoca que los discos lleguen cuando más lo necesitas, con canciones que se convierten en salvavidas. Eso mismo me ocurrió con ‘Starting Over’. Stapleton se ha reinventado una vez más, combinando medios tiempos acústicos y luminosos con oscuros trallazos de rock sureño, soul, R&B o pop. Su majestuosa voz apacigua en cortes esperanzadores como ‘When I’m With You’ y rasga en la demoledora ‘You Should Probably Leave’, una de las canciones que más he escuchado estos meses, que se enquista como un nudo en el estómago.

 

 

7. Jason Isbell & The 400 Unit – Reunions 

Otra producción de Dave Cobb que se cuela en la lista y otro artista que se ha ganado a pulso su reconocimiento. Isbell sigue renovando la tradición norteamericana desde el prisma del alt-country y con grandes dosis de rock. La intimidad de piezas como ‘Dreamsicle’ da paso a auténticos trallazos de guitarras infinitas como ‘Be Afraid’ o ‘It Gets Easier’, mientras ‘Running With Our Eyes Closed’ (mi obsesión con esta canción ha sido muy fuerte), se mueve entre Mark Knopfler y Ryan Adams. De esos discos en los que detenerse, libreto en mano, para perderse en las ricas melodías y encontrarse en las letras.

 

 

8. Jonathan Wilson – Dixie Blur 

Dixie Blur vio la luz el viernes anterior a la declaración del Estado de Alarma y al escucharlo sentí que aquellas canciones iban a acompañarme en momentos bonitos e importantes. Lamentablemente, el mundo se paralizó, pero estas canciones llenas de emoción y de esperanza, hacen a cualquiera sentirse vivo. Wilson ha firmado un trabajo sobresaliente con composiciones tan nostálgicas (’69 Corvette’) como optimistas, que invitan a vivir el aquí y el ahora (‘So Alive’ o ‘In Heaven Making Love’).

 

 

 

9. Rufus Wainwright – Unfollow The Rules 

 

Un disco impecable. Wainwright combina su vertiente melódica con otros estilos más próximos a la tradición norteamericana con letras muy críticas con la política estadounidense que mandaba hasta hace escasas semanas. ‘Damsel In Distress’ (siempre a favor de los temas con palmas) o ‘You Ain’t Big’ son de una tremenda exquisitez. Y esa voz… Nada más que añadir, señoría.

 

 

10. Phoebe Bridgers – Punisher

Melodías etéreas e intangibles que simplemente me han atrapado. Es imposible permanecer indiferente ante la sensibilidad de Phoebe Bridgers.

Un disco perfecto para degustar de noche con los ojos cerrados.

 

 

 

MIS 10 PARA FREE ROCKIN’ POR RAQUEL ELICES

 

1. HAIM – Women in Music Pt. III

La maestría con la que visten este disco, desde la producción a los giros magistrales de sus canciones, luce por encima del resto. Hay en este álbum una arquitectura sonora sólida y madura con la que estas tres talentosas mujeres han construido un tótem musical. Del disco, de este brindis a Los Ángeles, me dejo seducir especialmente por Summer girl.

 

 

 

2. Dua Lipa – Future Nostalgia

¿Quién hace música disco en 2020? Dua Lipa. No ha cogido el camino fácil, no se ha subido al carro del trap ni del pop tropical ni de las canciones sobre ansiedad, sino que ha hecho un disco de pop bailable de 11 pistas ni más ni menos porque consideraba que este estilo de música ya no tiene tanta presencia en radio. Un álbum lleno de brillos, noche y contacto. Justo lo que necesitábamos que nos recordaran que aún existe.

 

 

 

3. Matt Berninger – Serpentine Prison

Por otro lado, nos queda la senda sombría. El regusto de la pena, la angustia y la soledad. Y aquí se suceden maravillosamente, si me permiten el drama. Nos queda también la necesidad de que nos canten como Matt Berninger lo hace en canciones como One More Second, pidiéndole a la vida un segundo más que puede cambiarlo todo. Lo han acusado de lineal, pero cada una de sus canciones es un torbellino sorprendente.

 

 

 

4. Bruce Sprinsteen – Letter to You

En el último sorbo del elixir de la E Street nace un disco que quita las penas. Sentimental y contundente como un soplo de aire viejo, con esa If I Was the Priest haciendo eco en el pecho cuando la escuchas. Un disco anacrónico, pero necesario.

 

 

 

5. The Lemon Twings – Songs for the General Public

Pop psicodélico y exuberancia melódica para un año extraterrestre. Este álbum ofrece un recopilatorio más glamuroso, más noctámbulo, con más de tacones y purpurina. Puro baile desenfrenado en el que perderse en la noche de fin de fiesta de este 2020. Revulsivo perfecto.

 

 

 

6. Laura Marling – Song Four Our Daugther

Lleno de canciones donde guarecerse. El mejor (no) consejo que te pueda dar una madre es un disco como este. Un trabajo conceptual construido líricamente como carta futura a una hija imaginaria, una Strange Girl en la que nos convertimos al escucharla. El golpe a golpe dirigido por el piano, el suave rasgueo que se hace excepcional en For You y el Held Down.

 

 

 

7. Eels – Earth to Dora

Es curioso, salvo un tema, las canciones de este disco se grabaron y compusieron antes de que la pandemia se apoderase de todos los temas que nos circundan. Y sin embargo, hay en él un bote salvavidas hacia un planeta llamado Dora, la esperanza que flota sobre un mundo magullado. Después está Are We Alright Again que muestra al prolífico músico entregando lo que él describe como un “sueño de cuarentena que necesitaba desesperadamente”. Entonces, ya nos sanamos del todo.

 

 

 

8. Angel Olsen – Whole New Mess

Crudo y revelador, este disco muestra un estado de profunda vulnerabilidad y nos deja habitando plácidamente en él. Ahora que hemos tenido tiempo para digerir All Mirrors, aquí vienen los originales desgastados, que ven a Olsen volviendo a la sensación irregular y lo-fi de sus primeras grabaciones. Y nos gusta que sus canciones crujan de esa manera.

 

 

 

9. Caribou – Suddenly

Los impulsos más fuertes de Dan Snaith se han canalizado hacia dentro. Perfeccionado a partir de más de 900 experimentos caseros, este ecléctico álbum atesora piezas de ensueño. Seis años hemos tenido que esperar para que su siguiente proyecto Suddenly viese la luz. Un disco más maduro y sofisticado con un aura melancólica adictiva.

 

 

 

10. Fiona Apple – Fetch The Bolt Cutter 

Habrá que mirarlo desde lejos, con distancia dentro de unos años. No sé si el 10 en Pitchfork a Fetch The Bolt Cutters ayudó a engrandecerlo o lo deformó. Aún -en el instante en que se leen estas palabras- trato de descifrar si el disco me gustó tanto o fue el gran delirio musical del 2020. Ya solo por eso merece la pena estar entre los mejores discos del año, por eso y por sus potentes letras cargadas de denuncia como un aullido de convulsión literaria.