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Los Brazos: en la cuerda floja

La banda vizcaína presenta en su último trabajo, eclecticismo musical alrededor del universo del rock, una montaña rusa sin espacio para el aburrimiento

 

IVÁN GONZÁLEZ

Exhaustos, con gafas de sol, cerveza en mano y con la adrenalina y euforia que se genera después de un concierto, Los Brazos hacen una pausa para celebrar su primera actuación en los Conciertos de Radio 3 para TVE, antes de volver a su Vizcaya natal y a sus otros trabajos. Como la mayoría, dedicándose al rock ´n´ roll, hay que compaginar para evitar “malvivir sólo de la música, que se convierte en un infierno”.

La actuación es una ocasión única para presentar su nuevo disco Universal (The Music Company, 2022) pero a la vez, es algo extraño para una banda de tres que “suenan como trescientos” en el escenario. El concierto es por la mañana y sin público, acostumbrados a interactuar, a generar una especial complicidad con “un público que va a sus conciertos a ser parte del show”, se quedan con ganas de más. No en vano tienen un reputado directo que ya demostraron en su anterior trabajo, Live (The Music Company, 2018) con el que querían afianzar a su base de seguidores, dar una segunda vuelta a muchas buenas canciones de sus dos primeros discos y con el que estuvieron girando casi dos años con muy buenos resultados.

La banda, formada por William Gutiérrez (voz y guitarras), Txemi Gándara (Bajo) y Koki Chamorro (batería) funciona desde hace más de diez años, desde que se conocieron en una de las jam session que el propio William organizaba en su bar. De ahí al local de ensayo, con un primer encuentro de más de 4 horas en el que “no tomamos ni una sola cerveza”. Todos coinciden en que esa fue la señal premonitoria; si algo transmiten es pasión por lo que hacen, pasión por la música y sobre todo por tocar. Llegan las versiones y un nombre extraído de una de ellas: ‘Broke Down on the Brazos’ de Warren Haynes y su banda de cabecera Gov´t Mule, que hace referencia al río Brazos en Texas, una zona “fronteriza y de mezcla, donde confluyen culturas, lenguas y músicas” una heterogeneidad que anticipa su esencia musical, pues Los Brazos van del hard rock, al blues o del rockabilly al country con una increíble facilidad. Canciones componen siempre igual desde que empezaron; la música todos juntos en el local de ensayo “como escultores que van moldeando, hasta que está al gusto de todos”; las letras de la mano de Will, “contemporáneas a la banda y en las que hay más cosas de ellos de las que el resto del grupo imagina” y escritas en inglés pues “queríamos hacer una banda como las que hemos escuchado toda la vida y el inglés salió de forma natural”. Dos discos de estudio, un directo y en 2022, Universal (The Music Company, 2022) un trabajo que se empezó en 2020 y que tras la pandemia tuvieron tiempo de ir perfeccionando y volver a grabarlo desde el principio en 2021. Producido por el propio William junto a su habitual productor, Saúl Santolaria, en sus estudios Sweet Saul Music; para este trabajo tenían más de veinte canciones compuestas, algunas desde 2018 y se han quedado finalmente en 9, pues a día de hoy la tendencia de consumo en esta industria hace que si publicas muchas más “no se retienen, las quemas y se pierden”.

Musicalmente, un disco de rock sureño contundente al estilo Blackberry Smoke, que como su esencia, puramente ecléctica , pasa por diversos estilos y texturas;  un recorrido vital de lo que han pasado durante todo este tiempo. Arranca con un hard rock con tintes sureños, oscuro y confuso, vinculado al temor del despertar vital y el inicio de una vida necesariamente más adulta en ‘Afraid of the Sun’ y en ‘In the Begining’ que genera esa sensación de “abrir la ventana y ver la luz por primera vez en tu vida”. Después, todo va más rápido. La rabia adolescente y la rebeldía frente a los convencionalismos en ‘Bon’ y la diversión y el sexo de ‘Not a Crime’, todo regado con blues eléctrico southern taste al estilo ZZ Top o Gary Clark Jr. Llega la madurez y el desamor en ‘What you Left Behind’ donde el tono se rebaja, un country folk muy distinto pero que no desentona, armónicas y la guitarra que simula  una mandolina, probablemente la mejor canción del disco. Rockabilly y fiesta para el resurgir vital en ‘Don´t take it personally’, para terminar de forma contundente para volver al conflicto permanente de la vida “dispuestos a no andar con más tonterías y dando un portazo”.

En su música y concepto vital hay espacio para todos, su variedad musical y el costumbrismo de sus letras lleva un mensaje de hermanamiento,” tan distintos y tan iguales”, y es que es importante ser conscientes de que “la gente se parece mucho más de lo que cree, en el fondo vivimos todos lo mismo, la misma historia, una y mil veces”. La portada del disco, un trabajo de @vandermottenartwork es una lápida de la Catedral de Segovia fotografiada por el propio William, con un corazón invertido atravesado por una flecha de doble sentido que busca emular lo atemporal del mundo, reflejado en la piedra y lo efímero y frágil de nuestras vidas.

Los Brazos, presentan su último disco y continúan su trayectoria disfrutando de la música, conscientes de que siempre habrá espacio para lo que hacen: “lo bueno del rock ‘n’ roll es que cualquiera que se lo encuentre en un concierto, se lo va a pasar bien”. Ruedan sin imposturas, rezuman autenticidad, son perfeccionistas y saben que todo suena mejor cuando hay tensión e incluso un punto de riesgo y es que para hacer esto permanentemente “siempre hay que estar en la cuerda floja”.