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Los caminos que llevan a Gram Parsons

Analizamos GP, el debut en solitario del célebre cowboy cósmico

 

JAVI TEJERO

¿Qué elemento conector tienen tres discos tan icónicos como Sweet Heart of the Rodeo (Byrds), The Gilded Palace of Sin (Flying Burrito Brothers) y Sticky Fingers (Rolling Stones)? La participación directa o indirecta de Gram Parsons, una figura clave en la configuración del country rock. Dejó su impronta en estos y en otros proyectos antes de lanzarse a su debut discográfico en solitario: GP (Reprise, 1973).

Poco antes, Gram Parsons estaba completamente desahuciado, destrozado por el alcohol y las drogas. Había abandonado o le habían hecho abandonar todas las bandas por las que había pasado: International Submarine Band, The Byrds, The Flying Burrito Brothers. Además se había visto apartado del círculo íntimo de los Rolling Stones (había hecho amistad con Keith Richards) y contemplaba con cierta envidia el ascenso meteórico de los Eagles, que utilizaban algunos de los argumentos musicales que él había desarrollado.

A pesar de su trato difícil y problemático debido a sus adicciones, aún le quedaban amigos que se preocupaban por él y que le facilitaron el descubrimiento de la voz que le iba a aportar un último rayo de luz: Emmylou  Harris, cantante de folk y country de voz dulce y melodiosa. Los discos de Gram Parsons serían inconcebibles sin esa otra voz que parecía hecha para complementar la suya. Su antiguo manager le consiguió un contrato con Mo Ostin, de manera que todo estaba encarrilado para el primer trabajo de Parsons en solitario: GP.

Para ello quiso rodearse de la banda de Elvis, los Nevada Fighters, y fue a Las Vegas para proponérselo. Accedieron a grabar con él, incluido el legendario guitarrista James Burton. También aparece en los créditos Al Perkins al pedal steel, otro músico de referencia. Las sesiones no fueron fáciles debido a la inestabilidad de Parsons, pero el resultado final es una obra maestra de lo que se llamó country cósmico. Su escucha es un paseo delicioso por el sur de California, deslumbrante y sobrecogedor.

Abre la obra el violín cantarín de ‘Still Feeling Blue’, que en su sonido country saltarín ofrece una historia de desamor. En las canciones abundan las temáticas agridulces, que en la voz temblorosa de Parsons alcanzan una carga emocional enorme. El disco recoge composiciones de Parsons y versiones. Destacan dos canciones originales en las que la interacción de las voces de Parsons y Harris producen magia: ‘A Song for You’ es una preciosidad, con hermosos diálogos de voces y de instrumentos (órgano, violín y pedal steel recrean un pasaje de gran hermosura); ‘She’ es una balada de armonías sugerentes donde el pulso recae en el piano. Como contrapunto a la sonoridad dominante tenemos ‘Cry One More Time’ y ‘Big Mouth Blues’, temas con toques boogie donde el saxofón barítono tiene un papel predominante. Esta última cierra el disco con el momento más bailable, aunque es aquí donde menos luce la voz de Parsons, de carácter más delicado y melancólico.

Hemos visto los caminos musicales que llevan a Gram Parsons, pero también llevan a él los caminos de la destrucción. Poco tiempo después murió de sobredosis, poniendo fin a la historia de un personaje lleno de dramas, incomprensión y adicciones. Sin el testamento iniciado en GP y sin Emmylou Harris quizá hubiera pasado más desapercibido y no se le hubiera reconocido como lo que fue: uno de los creadores del country rock y el nuevo country, así como un cowboy perdido y roto.