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Nikki García: «Podía poner mil voces, pero no sabía cuál era la mía»

En su primer LP en solitario, Belleza y Terror, experimenta la liberación de hacerte dueña de tu propio destino

 

MIGUEL F. BAUTISTA

Nikki García (Madrid, 1985) llega puntual a la cita en un céntrico restaurante de la capital. Su amplia sonrisa, la calidez de su conversación y lo profundo de su historia doblegan a un día gris, frío y desapacible en Madrid. Vive un momento exultante: «creo que nunca nada me ha importado tanto al margen de los seres vivos que viven conmigo: mi familia, mi pareja, mis animales y mis amigos«. Se refiere a reciente edición de su primer larga duración en solitario Belleza y Terror (Lantida Records, 2026).

Nikki lleva toda una vida dedicada profesionalmente al ámbito audiovisual y musical. Locutora y actriz de voz en inglés y castellano, ha tenido puntuales incursiones en el mundo musical, su primer EP en solitario We’ve Got Something publicado en 2017 y, formando parte de la banda De La Sierra, el delicioso disco del género americana Timescape (2019).

Cada surco de este trabajo lleva impreso su personalidad y carácter. Trece canciones de un pop atractivo, distinguido y enérgico que conforman «el reflejo del análisis sobre mi vida, sobre quién soy, quién he sido y quién quiero ser«.

«Hice de la voz mi oficio, pero la interna, la voz pensante, la callé»

Un disco que lleva gestando en su cabeza casi toda la vida: «Es el resultado de una introspección muy bestia. Estas canciones son la conclusión a la que he tardado años en llegar sobre muchas cosas, llevo persiguiéndolo toda mi vida. Me daba mucho miedo hacerlo por la dimensión psicológica que tenía para mí. Me metí en muchos proyectos que, inconscientemente, ejercían un poco de distracción. Fui cantante de sesión, en otros grupos, publicidad y películas, hice eventos de gospel, cantante en bodas, bautizos y comuniones, me convertí en una cantante de oficio y mi oficio era cantar». 

Sin embargo, a nivel personal, Nikki tenía la convicción de estar dando ciertos rodeos: «no me atrevía realmente a mirar dentro y preguntarme: ¿qué tengo que contar yo? Hice de la voz mi oficio, pero la interna, la voz pensante, la callé. Musicalmente aprendí muchísimo, pero soy consciente de que todo eso eran carreteras secundarias que yo elegía para no terminar de reconocer que tenía que cantar sobre mis cosas porque tengo mucho dentro. Además, sé poner mil voces pero no sé cuál es la mía. Y creo que es hora de empezar a buscarla«.

Dio sus primeros pasos musicales de la mano de su padre, que también le inculcó el amor por la naturaleza y los animales, una figura muy presente en su infancia: «él tocaba la guitarra y cantaba mucho y yo aprendí con él, sobre todo boleros y tangos«. De este modo, cantar significa para Nikki «mi idioma natural, cuando venía del colegio, en el que lo pasaba francamente mal, mi manera de llorar era ponerme música y cantar las canciones que escuchaba. Escuchaba compulsivamente el Lovers Rock de Sade (2000) y el Homogenic (1997) de Björk y era mi manera de entrar en trance. Luego descubrí a Sigur Rós que se convirtió en mi banda favorita el resto de mi vida«.

Esas ideas que Nikki iba dibujando en su cabeza después de trabajar, en sus ratos libres, mientras cocinaba o atendía a sus animales, «recogiendo cacas o repartiendo el heno«, cristalizaron con la producción de Francis White. Se conocieron en la grabación del tema principal de la serie «Berlín«, ‘Bullets and Flowers’ en diciembre de dos mil veintitrés. «le mandé ‘La Mejor Actriz’ solo guitarra y voz y al día siguiente me devolvió una idea de producción que dije: este es es claramente mi productor, ojalá quiera trabajar conmigo en el resto de los temas. Me fascinó«.

Belleza y Terror arranca con la intro que da nombre al disco, cuenta con la poderosa delicadeza propia de sus islandeses favoritos. Es una canción dedicada a su husky, aquel que tiró de ella, también literalmente, en los momentos duros. Temas ya conocidos como ‘La Mejor Actriz’, ‘La Rabia’ u ‘Once de Noviembre’ acerca de una amistad desaparecida, terminan de relacionarse con otros como la vibrante ‘El Val de los Cínicos’ con un adictivo ritmo de piano, sugerentes dobles voces y un gran ataque de guitarra o ‘El Enemigo en Casa’, su denuncia de los «psicofantas» esos personajillos cuya única función es hacernos la vida un poco más difícil. 

«Cuando canto los temas a veces me emociono y lloro»

Capítulo aparte merecen ‘En la Montaña’ junto a la amazona Eva Villeta, sobre los resquicios de la felicidad de su infancia en el campo junto a su padre y ‘Oxford MS’, la única cantada en inglés y acompañada de un celestial coro gospel, que narra la historia que cambió su vida: su estancia en Oxford, Mississipi, conviviendo con un grupo de chicas cantantes de tan maravilloso género espiritual.

Todos juntos conforman los capítulos de la historia a la que Nikki había temido confrontar. Ella afirma que algún día escribirá canciones sobre la alegría de bailar, pero en esta ocasión no tocaba. Cada una de ellas representa la «conclusión a la que he tardado años en llegar sobre muchas cosas. Cuando canto los temas a veces me emociono y lloro porque me ha costado tanto entender esos aprendizajes, que no he hecho ninguna concesión a la frivolidad, todas las cosas de las que hablo me importan tanto que han formado mi pilar vital«.