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Julien Baker, sentada en una butaca de sonido

El tercer disco de la artista de Memphis se sustenta sobre una potente banda, sintetizadores y guitarras etéreas

 

LOLA L. LÓPEZ

Al abrir Little Oblivions (Matador Records, 2021) con ‘Hardline’, Julien Baker ha hecho toda una declaración de intenciones. Los sintetizadores cortantes con los que comienza el tema, seguidos de unos versos dolorosamente honestos (“Inconsciente en un día laborable / Es algo que aún trato de evitar / Empiezo a pedir disculpas por adelantado / Por todas las futuras cosas que destruiré”) son un buen indicador de lo que encontraremos en los 42 minutos que dura su tercer larga duración. En este disco, la potencia sonora de una banda se une a las guitarras etéreas de punteos perfectos que son el sello de identidad de la cantante y multiinstrumentista de Memphis. 

Tanto en su disco debut Sprained Ankle (6131 Records, 2015) como en su continuación Turn Out the Lights (Matador Records, 2017), quedó claro el talento de Baker como instrumentista, construyendo las canciones sobre capas de guitarras y algún piano ocasional, pero en este nuevo álbum el prefijo “multi” del párrafo anterior queda en primer plano al examinar la edición del disco. En portada, un retrato suyo sentada en un sillón, sola con un lobo acechando. Y los créditos del libreto confirman que, además de la producción, ella misma ha interpretado todos los instrumentos en la grabación de estas 12 canciones. 

En directo ese rol lo asume una banda completa que lleva la crudeza de sus letras y su voz a nuevas dimensiones sonoras. Ella misma se lo advertía a sus seguidores en Twitter tras anunciar la primera remesa de fechas de la gira de presentación: “Que sepáis que ahora somos una banda de post-rock”. Ya no está ella sola tejiendo punteos de guitarra con su telecaster y un pedal de loops, sino que se apoya en el resto de instrumentos para dar más contundencia y confianza a los canciones, aunque hablen de inseguridades y de dudas. Una única canción mira momentáneamente a sus comienzos: ‘Song in E’, un antiguo tema que Baker lleva años tocando en directo y finalmente se ha decidido a incluir en este tercer disco manteniendo la sencillez instrumental con la que fue concebida, y durante sus casi tres minutos solamente se acompaña de un piano reverberante, contrastando con la elaborada instrumentación del resto de cortes. 

“Baker admite sus errores como mortal en sus canciones, expresando en voz alta el miedo que tenemos las personas de que aquellos a nuestro alrededor decidan que se han cansado de nosotros y de nuestros tropiezos”

Es ya costumbre que Julien Baker abra las puertas de su mente, su corazón y su alma con total sinceridad y desnudez. Little Oblivions está poblado de una temática e imaginería en las letras recurrente en sus composiciones. Cuenta sus problemas de adicción y el miedo a la recaída en ‘Faith Healer’ y ‘Crying Wolf’ y confiesa las dudas respecto a su relación con Dios en ‘Ziptie’ y en ‘Ringside’, donde se presenta como una boxeadora luchando contra sus demonios internos, una escena familiar que usó también en ‘Shadowboxing’ de su segundo disco y en Stay Down’ de Boygenius, el primer EP del supergrupo del mismo nombre que tiene junto a Phoebe Bridgers y Lucy Dacus, quienes firman una colaboración en el octavo tema del álbum, Favor’. Baker admite sus errores como mortal en sus canciones, expresando en voz alta el miedo que tenemos las personas de que aquellos a nuestro alrededor decidan que se han cansado de nosotros y de nuestros tropiezos: “¿Cuánto tiempo tengo hasta / que haya agotado la buena voluntad de todo el mundo?”, canta en ese mismo tema.

Con sus primeros trabajos, Julien Baker nos cautivó por la honestidad de cantar sobre todas estas cuestiones acompañada únicamente de los ecos de su voz, una guitarra y en ocasiones un piano o violín. Ahora estamos ante una Julien Baker que sigue peleando contra sus conflictos internos, pero envuelta en un sonido rotundo en el que destaca, que le abre nuevas puertas musicales para experimentar, y que, lejos de ahogar su mensaje, lo eleva a nuevos horizontes.