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Canciones para derretir el hielo

El dúo canadiense Kacy & Clayton y el neozelandés Marlon Williams publican disco conjunto, Plastic Bouquet

 

MARÍA F. CANET

Entre Canadá y Nueva Zelanda hay un océano de por medio, ni siquiera comparten hemisferio; cuando amanece Ottawa, la capital canadiense, termina el día en Wellington, la neozelandesa; cuando en un país las temperaturas se desploman bajo cero y todo abrigo es poco, en el otro se desvisten y buscan refrescarse cerca del mar. Un juego de relevos en un antagonismo espacio-temporal que, sin embargo, encuentra un nexo común en una naturaleza mastodóntica y salvaje, de suntuosas montañas e infinitas praderas. Unos paisajes que son la esencia de la música de Kacy & Clayton, pero también de la de Marlon Williams. El dúo canadiense y el músico neozelandés se han encontrado en la inmensidad azul del Pacífico para materializar un álbum conjunto, Plastic Bouquet (West Records, 2020).

Los tres jóvenes tienen en común el gusto por lo retro. Kacy Anderson y Clayton Linthicum —cuyos últimos trabajos ha producido Jeff Tweedy— son como unos Peter, Paul and Mary cósmicos, un espejismo de country-folk montañoso de los 60’s con toques de psicodelia, que llega de las colinas de Saskatchewan. Por su parte, Williams es un híbrido entre la voz de terciopelo de Roy Orbison y el espíritu camaleónico de Bowie; un alma crooner de los 50’s que busca su sitio en el S.XXI, un siglo donde ya no se usan faldas con vuelo y hay pocos bailes de salón. Comprenderán que esta unión no puede ser más jugosa.

El neozelandés descubrió al dúo a través de la radio mientras se encontraba de gira por Europa. El impacto fue tal, que, tras descubrir que aquello que acababa de escuchar no era obra de algún artista desconocido de los 60’s, contactó con ellos vía redes sociales. Meses más tarde, en las navidades de 2018, Williams marchó a la otra punta del mundo para instalarse en el rancho de Kacy en Saskatoon. Entre canciones del primer Bob Dylan y Merle Haggard, Williams se acostumbró a los 20º bajo cero y a la vida como granjero. La música hizo el resto y estas canciones las montañas rocosas de Canadá y las verdes praderas de Nueva Zelanda forman parte del mismo paisaje.

Si bien Williams muestra haberse adaptado al universo sonoro del dúo y no al revés, la química entre los artistas es innegable. Las voces de Kacy y Marlon empastan a la perfección, fundiéndose en cortes como ‘I Wonder Why’, pieza de country que desprende la inocencia de los 50’s, o ‘Devil’s Daughter’, íntima y espontánea como una maqueta, con la única presencia de una cruda acústica cercana al blues.

Las armonías vocales alcanzan su punto álgido sobre la indomable guitarra de Clayton y sintetizadores en los coros de ‘Isn’t It’ o la luminosa ‘Your Mind’s Walking Out’. El aura campestre de días con olor a hierba mojada y noches al calor de la hoguera sale a relucir en temas como ‘Plastic Bouquet’, un vals rural,  o ‘I’m Gonna Break It’, medio de tiempo de country clásico con teclados a lo vodevil. Más modernas y en la onda cósmica de los Flying Burrito Brothers gracias a las guitarras salvajes como caballos de rodeo de Clayton, resultan ‘Light Of Love’, con un sugerente diálogo entre Kacy y Marlon que recuerda al a Nancy Sinatra y Lee Hazlewood, y I’m Unfamiliar’, con un órgano psicodélico que contrasta con el canto tradicional de Kacy, al estilo yodeling, mientras manifiesta la sorpresa que generan sentimientos desconocidos.

Williams cobra protagonismo en ‘Arahura’, una preciosa e hipnótica balada que lleva el nombre de uno de los ríos de su país natal y en la que el artista despliega su poderío vocal; la calidez de su voz y los coros, como aullidos a la luna, se imponen sobre guitarras que divagan en círculos. ‘Last Burning Ember’, puro country cósmico, es más cercana al susurro, mientras que ‘Old Fashioned Man’, con un pedal steel que sobresale, describe un romance entre baile y baile y devuelve al oyente a las praderas y a los salones de madera.

Plastic Bouquet revive la mejor tradición folk y los juegos vocales de los 50’s. Canciones que son madera y fuego mientras fuera cae la nieve. La cálida unión de las voces de Kacy Anderson y Marlon Williams es capaz de derretir el hielo de las más altas montañas. El hemisferio Norte y el Sur tocándose en una canción; no hay distancia cuando hay música.