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Urgencia eléctrica para volver a la vida

El que fuera líder de Zodiacs publica su segundo disco en solitario

 

MARÍA F.CANET

Veloces, explosivas, de rápida extensión y de fuerte impacto. Así son los 10 temas que componen La Onda Expansiva (Oso Polita, 2021), lo nuevo de Garbayo. El que fuera líder de Los Zodiacs regresa con su segundo larga duración tres años después de la publicación de Sonido Forestal (Oso Polita, 2018), su puesta de largo en solitario. Aunque mantiene el sonido crudo y vibrante de su predecesor, el segundo trabajo del vasco toma una deriva más rockera marcada por unas letras especialmente analíticas y críticas con la sociedad actual. 10 píldoras eléctricas, entre el rock and roll más primario y el power pop, para volver a enchufarse a la vida.

La encargada de abrir el disco es ‘Delincuentes Románticos’, una historia de justicieros contemporáneos con alma de Robin Hood que, vertebrada sobre una impetuosa batería y guitarras salvajes, evoca a los primeros Jet. El romanticismo da paso a la crítica en ‘Maquinarias Engrasadas’, adictiva dosis del power pop de los tiempos de Zodiacs, donde el músico lanza unos cuantos dardos dirigidos hacia el funcionamiento de la industria musical (“Todo suena igual de cursi en la radio y no sé por qué/indie, trap, reggaetón o rock de estadio/maquinarias engrasadas para que todo lo feo sea milagrosamente convertido en dinero”) entre riffs y coros que aún guardan el sabor a verano. El alto voltaje se mantiene en la osada ‘Mejillas’, un poema original de Ricardo Lezón (McEnroe), al que Ignacio Garbayo sabe dar la intensidad que requieren el desamor y las despedidas sin cursilerías: guitarras eléctricas que son puro nervio, una sección rítmica tan acelerada como un corazón con las pulsaciones disparadas y un final que alivia mediante bellos arpegios acústicos.

El músico vuelve a colocarse el cuchillo entre los dientes en el medio tiempo ‘Esperando El Fin Del Mundo’, cuya melodía transmite la crispación que impera en la actualidad: la calma acústica del inicio se ve prontamente interrumpida por la progresiva incorporación de teclados, guitarras, bajo y batería que reflejan el aumento de la tensión y del descontento general, al tiempo que una letra incisiva presenta a la fauna que en los últimos meses ha emergido en la sociedad (“fascistas, bolivarianos, equidistantes, negacionistas, conspiranoicos, terraplanistas, racistas/seguid tensando la cuerda/nos vamos a la mierda). Por otro lado, la necesidad de recuperar la normalidad añorada vive en el sonido urgente y veloz de ‘Gran Gorro de Paja’.

La nota delirante (habitual en la prosa de Zodiacs) la aportan cortes como ‘Gato!’, un divertido epitafio punk de guitarras afiladas dedicado a Iggy, gato del propio Ignacio que desapareció (“nunca me perdonó lo de su aparato reproductor/también corté sus garras porque arañaba mis guitarras), o ‘Iron Man’, la historia de una mujer cuya vida cambia radicalmente al descubrir a Black Sabbath, con guiños a la célebre ‘Paranoid’ y al tema que da nombre a la propia canción, incluidos. Cierta tenebrosidad lisérgica asoma en ‘Psicofonías’, que embauca con sus riffs western a lo Shadows y su apoteósico final, a modo de batalla entre eléctrica y percusión. De carácter más experimental y de aura setentera resulta ‘Me Aburre la Lluvia’, el corte más largo del disco, en el que  sobresale un feroz solo de guitarra. El alegre piano cabaretesco de ‘Un Fantasma’ plasma melódicamente la liberación que supone cerrar la puerta definitivamente a personas tóxicas.

Más que atravesar el cuerpo, las canciones de La Onda Expansiva lo sacuden; imposible escuchar el álbum conteniendo el movimiento. Garbayo vuelve a demostrar que no hay nada más adictivo que el rock and roll primario, un fuego que nunca se apaga y que resulta imprescindible para saltar, gritar, tocar, sudar… En definitiva, para volver a la vida.