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Ramírez Exposure

Ramírez Exposure: la esperanza suena a power pop

El músico valenciano publica su tercer elepé entre el power pop y la psicodelia

 

MARÍA F. CANET

Ojalá el presente tuviera una ‘salida de emergencia’. Eso es lo que debió pensar el músico valenciano Víctor Ramírez en 2020, cuando la pandemia zarandeó a toda la humanidad. Con Exit Times (Lovemonk, 2021), Ramírez Exposure (pseudónimo artístico del compositor) ha creado una puerta a través de la que escapar. 10 píldoras sonoras, entre el power pop y la psicodelia, donde analiza con ironía la compleja realidad a la vez que embellece los pequeños destellos cotidianos. Un álbum, el tercero de su carrera, para el que ha vuelto a contar con colaboraciones tan destacadas como la de Ken Stringfellow (Posies, Big Star) o Brian Young (Jesus & Mary Chain, Ivy, Fountains of Wayne).

Exit Times se encuentra a medio camino entre la Tierra y el espacio. Redondas composiciones que brillan como el césped recién regado en los días de verano, pero también otras que parecen orbitar por el cosmos oscuro e intangible. La luminosa ‘Bridges and roads’ es la encargada de abrir el disco, en un ejercicio perfecto de pop acústico aliñado con hammonds y pandereta, que recuerda a las melodías tintineantes de los Byrds. Un tema idóneo para lanzarse a la carretera rumbo a las vacaciones de verano. Entre el power pop y la psicodelia se encuentra ‘Exit times’, tema que da título al álbum, en el que brillan los juegos de voces mientras la eléctrica da forma a una espiral sonora y la percusión se clava como el sonido de un reloj que marca el paso de las horas.

‘A silly ode to serious love’ es una composición breve pero intensa. De la dulce guitarra acústica del principio pasa a sorprender con modernos sintetizadores que imitan el sonido de la lluvia; las armonías vocales y la distorsión acaban por absorber al oyente. Con sus coros y melodía Beatle, ‘The rituals’ es una lanza a favor de vivir con ilusión el día a día y a disfrutar de lo cotidiano. Por su parte, ‘Another fool with a good heart’, con un vibrante bajo, compensa la nostalgia de la letra con su alegre melodía (‘I wasn’t made for these times/ i don’t belong here anymore”); no hay tristeza, sino aceptación.

De los temas que parecen hechos para disfrutar de los días soleados, en la segunda parte del elepé se asciende al espacio a través de sonidos futuristas. Entre teclados barrocos y la potente reverberación, ‘Dalingeria’ (guiño a la pintora alemana Angela Dalinger, cuyo cuadro aparece en la portada) parece una nave que orbita desafiando barreras temporales. Esa atmósfera de sueño y fantasía se mantiene en ‘Vivid night dreams’, donde cajas de ritmos ochenteras, teclados y coros, como si de voces de androides se tratase, acentúan esa sensación espacial que se reafirma cuando Víctor canta ‘I’m about to dissappear in my own world’. ‘You’re going far’ tiene el componente místico de George Harrison (su disco póstumo Brainwashed en el que elaboró una crítica de la sociedad de principios de milenio también aparece representado en la portada) y el alma de los Jayhawks. Esa sensación de vacío espacial queda reflejada en ‘Psychic science’, una breve pieza instrumental basada en sintetizadores y el tímido ruido de cristales que parece provenir de un atrapasueños mecido por la brisa. Como broche final, ‘Dysfunctional girl’, una bella declaración de amor y un alegato a favor de las segundas oportunidades, orbita en la onda del pop sixties.

Para los días de esplendor en la hierba o para trasladar la mente más allá del firmamento, Ramírez Exposure demuestra que las canciones son el mejor vehículo para escapar en estos tiempos convulsos. La esperanza suena a power pop.