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The Grassland Sinners, músculo sureño

Goin’ Fat surca diferentes prismas de la música norteamericana

 

MARÍA CANET

El rock de raíces norteamericano tiene nuevos embajadores en España: The Grassland Sinners. El conjunto barcelonés acaba de publicar Goin’ Fat (autoeditado, 2022), su segundo larga duración. Nacidos a finales de 2015, el grupo consiguió labrarse el respeto de la parroquia rockera de la ciudad condal con su primer trabajo, Let It Ride (autoeditado, 2017). Tras varios cambios de formación (y un parón forzado por la pandemia), Jacin Castrillo (voz), Aleix Lozano (guitarra), Ferran Bruach (teclados), David Mani (bajo) y Edu Rodríguez (batería), regresan con un potente elepé que bebe del rock sureño, la psicodelia o el blues.

Grabado en los estudios Cucumber Factory de Mataró, la pre-producción y las mezclas han corrido a cargo de Dani Alcover (Depedro, Corizonas, Sex Museum), mientras que la portada, de clara inspiración lisérgica, es obra del artista Doctor Juanpa, quién ha trabajado para Kiss, The Jayhawks o Grateful Dead. Los once temas que componen Goin Fat tienen el rock norteamericano heredado de grupos como Lynyrd Skynyrd o los Allman Brothers como origen. La música negra y los tintes psicodélicos constituyen caminos secundarios que los de Barcelona transitan de forma intermitente durante los 45 minutos que dura el elepé.

El disco arranca con la potente ‘Kill The Mood’, entre hammonds desbocados y guitarras veloces. ‘Another Flavor’, que cuenta con la colaboración del músico Santi Campillo, nace de un riff stoniano para crecer a golpe de épica rockera que apuesta por el juego de voces en el estribillo. ‘Paradise’ es una pieza urgente y animada, que se lleva la vitalidad de los Jam al sur estadounidense, mientras que los Black Crowes más arrolladores aparecen en ‘Lady Of The Night’.

‘Oh Futility’, cuya letra hace referencia a la catástrofe nuclear de Chernóbil, aporta un oscuro magnetismo al elepé gracias a unos teclados escuela Ray Manzarek (The Doors). ‘She Who Must Be Obeyed’, más melódica, se aproxima al pop y a la figura de Jeff Lynne, al mismo tiempo que el espíritu cabaretero y pianos jazzísticos asoman en ‘Dear Mary Jane’. ‘Double Trouble’, hit de carretera con poso bluesero y riffs marca ZZ Top, da paso a dos medios tiempos, ‘Statues’, con un estribillo en el que se recupera la grandilocuencia, y ‘You Are The One’, una declaración amorosa entre celestiales coros soul. ‘Being Me’, es peleón como el último trago de un whisky, que el saxo de Dani Nel.Lo (Mambo Jambo) sabe suavizar. Goin’ Fat, un ejercicio de musculatura sureña que impulsa a The Grassland Sinners en la carretera del rock and roll.