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Roy Orbison

Roy Orbison nos enseña la puerta de atrás de la casa del rock

Dedicamos un nuevo ‘A Fondo’ al At The Rock House, recopilatorio de las primeras grabaciones de Roy Orbison para Sun Records

 

 

JAVI TEJERO

‘Ooby Dooby’ es una de esas canciones pegadizas, de ritmo primario, melodía sencilla y mensaje aún más sencillo. Es un canto al baile, a dejarse llevar por la cadencia suave y despreocupada que nos proponen los músicos. Es como una versión edulcorada del ‘Blue Suede Shoes’ de Carl Perkins, y fue el éxito del Roy Orbison anterior al baladista romántico y melancólico, faceta por la que es más conocido.

Orbison escuchó esta canción en 1955, interpretada por Dick Penner y Wake Moore, y fue el detonante definitivo para que se decidiera a practicar ese nuevo estilo de música con el que Elvis había puesto patas arriba toda la escena: el rock n’ roll. Convenció a los autores para que se la cedieran y pudiera grabarla, y fue su ticket de entrada en Sun Records, la discográfica de Memphis que estaba apostando por los artistas blancos y negros que tocaban rock. Sería incluida en el disco At the Rock House.

Sin embargo, la experiencia de Roy en Sun distó de ser satisfactoria. Poco a poco se dio cuenta de que el propietario, Sam Phillips, siempre daba prioridad a otros artistas con más carisma, y utilizaba sus composiciones para que fueran grabadas por otros cantantes. Además, en las giras tenía que lidiar con compañeros como Jerry Lee Lewis y otros bichos que no siempre eran amables con él, de los que a veces tenía que defenderlo Johnny Cash, con el que siempre tendría mucha confianza. Roy Orbison no tenía el carácter de la típica estrella del rock.

Junto a esta circunstancia, se dieron cuenta de que sus recursos vocales irían muy bien para otro tipo de canciones: más pausadas, melódicas, donde su registro de tenor pudiera lucirse en toda su plenitud y donde su expresividad estuviera al servicio de historias de amantes desolados. En 1961, el músico ya había abandonado Sun Records, y estaba a punto de publicar un disco con Monument, en esa otra línea menos rockera. Sin embargo, Sam Phillips sorprendió sacando un recopilatorio titulado At the Rock House, donde rescataba grabaciones antiguas de Roy para Sun revistiéndolas de arreglos más actuales.

En esta reedición tuvo un importante papel Scotty Moore, primer guitarrista de Elvis. Se le dio más presencia a la batería y se añadieron coros y piano. Así, su viejo clásico ‘Devil Doll’  suena como un tema doo-wop muy solvente. Hay temas típicos de rockabilly como ‘This Kind of Love’, ‘You’re my Baby’, ‘Mean Little Mama’ o ‘Problem Child’. En los medios  tiempos como ‘I Never Knew’ y especialmente en ‘It’s Too Late’, podemos escuchar un anticipo del Roy Orbison que está por venir y que se hará inmortal: una voz delicada y expresiva perfecta para cantar la desdicha. ‘At the Rock House’, le costó a Roy una disculpa con su autor, Conway Twitty, pues ninguno de los dos tenía conocimiento de que sería la canción elegida para darle título al disco, aunque asumían que era práctica habitual de Sam Philips combinar composiciones e intérpretes a su antojo.

En su momento a Roy Orbison no le gustó la publicación de este disco sin su consentimiento. No es el repertorio por el que lo conocemos hoy día, pero fue una de las figuras del rock’ n’ roll primitivo sin tener el físico ni el magnetismo que tenían muchos de sus coetáneos. No obstante, pronto supo encontrar su sitio en otro tipo de canciones donde su voz podía explotar en todos sus registros, una voz irrepetible hecha de terciopelo y drama.