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Sexo, música, (libros) y rock and roll: Del escenario a la literatura

Celebramos el Día del Libro con una selección de títulos imprescindibles escritos por músicos

 

Saltar del escenario al papel es un paso arriesgado. No todas las letras valen y no todos los creadores de estribillos saben dominar la prosa, pero si buceamos bien por las librerías musicales podemos encontrar algunas joyas literarias escritas por quienes, antes que la pluma, también empuñaron el micro. En Free Rockin reunimos un puñado de títulos que todo buen melómano debería regalarse alguna vez en el Día del Libro.

 

A Freewheelin’ Time. En el camino con Bob Dylan, de Suze Rotolo (Barlin Libros, 2020)

Ya lo dice la propia Rotolo en este libro, “los setenta fueron una época alucinante” y estas memorias en primera persona dan buena cuenta de ello. La correspondiente visión de la artista sobre un tiempo en el que arte y política se unían para crear algo enorme desde el corazón del Greenwich Village. Una lectura que completa Crónicas, de Bob Dylan, otro de los títulos que forman parte de esta selección.

 

 

Amor Crónico, de Chris Frantz (Libros del Kultrum, 2020)

Situada también en los maravillosos 70. En Amor Crónico, el batería y cofundador de los Talking Heads cuenta en este libro sus increíbles experiencias compartiendo escenografía vital con ilustres luminarias y la fauna más diversa del momento, mientras surfeaban la cresta de la new wave. También cuenta su declive, su historia de amor y asociación artística con Tina y su pasión por la música y el baile.

 

 

Éramos unos niños, Patti Smith (Lumen, 2020)

La reina del punk merecería un apartado propio, sus manos han dado forma a varios poemarios y libros que dan cuenta del talento multidisciplinar de esta mujer. Una escritora de primer nivel que conquistó a todos con Éramos unos niños, un relato bellísimo escrito en primera persona en la que narra su relación con su amigo, amante y compañero de viaje Robert Mapplethorpe hasta la muerte del fotógrafo. Un libro que le valió el National Book Award.

 

 

Ropa, música, chicos, de Viv Albertine (Anagrama, 2017)

Como los viejos elepés, este libro tiene una cara A y una cara B. La primera po­dría titularse «Sexo, drogas y punk». La segunda, «Hay vida después del punk». Viv Albertine llega a Londres en 1958 con cuatro años, procedente de Sídney. Estas memorias arrancan con su infan-cia y adolescencia, entre descubrimientos musicales –John Lennon, los Kinks, Marc Bolan–, conciertos -–de los Stones, David Bowie…–, primeras escapadas –a Ám­sterdam– y primeras experiencias adultas –con ladillas incorporadas–.

 

 

La chica del grupo, de la carismática Kim Gordon (Contra, 2017)

Kim Gordon dio a luz a principios de los 80, junto con el que sería su marido, Thurston Moore, y el guitarrista Lee Ranaldo, a uno de los grupos más innovadores, influyentes y prolíficos de la escena musical independiente norteamericana, Sonic Youth. La chica del grupo es el relato en primera persona de uno de los grandes iconos femeninos del rock, una mujer que, como Patti Smith, Janis Joplin o Marianne Faithfull, supo encontrar su lugar en un mundo fundamentalmente masculino y, a menudo, sexista. 

 

 

 

Cuatro millones de golpes, de Eric Jiménez (Plaza & Janés, 2017)

Literatura patria de un símbolo de nuestra música. Para que descubramos si realmente  Eric  ha estado hasta las seis de la mañana metiéndose cuatro millones de rayas como cantaban Los Planetas en ‘Un buen día’. El también batería de Lagartija Nick dejó de lado las baquetas en 2017 para escribir una autobiografía divertida y medicinal en la que nos narra cómo la música le sano de enfermedades, drogas y problemas familiares.

 

 

La muerte de Bunny Munro, de Nick Cave (Malpaso, 2018)

El escalofrío dulce y oscuro que atraviesan sus canciones también emana de las literatura de Nick Cave. Cuando lees La muerte de Bunny Munro, tienes una sensación parecida pero más intensa. Un libro que cuenta los últimos días de Bunny Munro, un fiestero, coqueto, simpático y de petaca en la chaqueta, intenta recomponer su vida tras el suicidio de su esposa.

 

 

Cosas que los nietos deberían saber, de Mark Oliver Everett, Mr E (Blackie Books, 2007)

Un libro para recomendar continuamente, seas o no seguidor de Eels, Cosas que los nietos deberían saber son unas memorias que rezuman dolor y en las que la música aparece como un elemento sanador. Un texto del que aprender unas cuentas lecciones de vida, música y escritura.

 

 

Instrumental, de James Rhodes (Blakie Books, 2015)

Chacona fue la pieza de Johann Sebastian Bach de la que el pianista británico-español se enamoró cuando era solo un niño, este libro catártico relata uno de los episodios más dolorosos de la vida de James Rhodes, pero también habla sobre el poder de salvación que tiene la música. Un imprescindible, incluso si no soportas a su autora en Twitter.

 

 

Vámonos (Para volver), de Jeff Tweedy (Sexto Piso, 2019)

¿Escriben los músicos sobre cosas alegres? Seguramente sí, pero no es su leitmotiv favorito. En Let’s Go (So We Can Get Back), el líder de Wilco muestra con franqueza y cierto humor su pasado y su presente. Alcoholismo, patologías, excesos y fragilidades. Un libro sobre su lucha, pero también sobre música que engancha y resulta clarificador para los fans de una de las grandes bandas del momento.

 

 

Crónicas, de Bob Dylan (Malpaso, 2017)

Si quieres saber cómo era la experiencia efervescente de vivir y componer en el Village neoyorquino en el que Dylan creo algunos de sus discos más míticos, estas tardando en leer Crónicas. Una magna obra (lejos de ser una autobiografía) en la que Dylan recuerda su llegada a Nueva York para trazar un sensacional lienzo del underground de la ciudad a comienzos de los años 60. Una década llena de sueños, (drogas), música y esperanza.