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The Lizards: punk’n’roll contra la gentrificación

El power trío barcelonés acaba de publicar su cuarto trabajo de estudio

 

MARÍA CANET

La tranquilidad invade la madrileña plaza del Dos De Mayo en una de las primeras tardes de la primavera. Algo poco habitual en el corazón de una Malasaña que, poco a poco, recupera el pulso tras dos años de pandemia. Los garitos vuelven a abrir hasta tarde, la gente regresa a los bares y la gentrificación vuelve a estrangular la esencia de barrio. Cada vez cuesta más distinguir a las grandes ciudades de los duty free de los aeropuertos: “se vuelve todo muy de plástico”, señalan los miembros de The Lizards. Ellos también han visto sucumbir su Barcelona natal ante el dictamen del capitalismo, que, tras la pandemia, se ha cebado especialmente con el circuito de salas: “nos hemos quedado huérfanos. Hay más sitios de copas y gin tonics que para ver música en directo”, cuentan con tristeza. Salas como la mítica Rocksound, literalmente demolida el año pasado, han desaparecido. Algo contra lo que se manifiestan en Fake Reality (autoeditado,2022), su cuarto trabajo.

Con más de diez años de trayectoria y diferentes cambios en la formación, este último y reivindicativo elepé es el segundo trabajo que Carla Santacreu (voz y guitarra), fundadora de la banda, graba junto a Judith Jordan (bajo) y Edgar Beltri (batería). Un trabajo en el que el punk rock de escuela ramoniana se mezcla con la vertiente garajera de los Cramps, el hard rock setentero, el grunge o el surf y el power pop. “Lo que nos mola es mezclar, hacer un punk’n’ roll”, explica Carla.

El power trío barcelonés ha llevado el do it youself de los noventa a su máxima expresión: el disco ha sido grabado en el estudio de Edgard, productor musical, y la portada (en la que se ve a una pareja que charla plácidamente en el campo mientras se produce una invasión alienígena y de dinosaurios) es obra de Carla, diseñadora gráfica. Filosofía que aplican desde sus inicios en la música: “mi hermana tocaba la guitarra española; yo a los 16 me compré un bajo y a la semana siguiente monté una banda sin saber tocar”, cuenta entre risas Judith. Un concierto de AC/DC que emitía Antena 3, —“cuando se emitían conciertos en televisión”— en el caso de Edgar, y una cassette de Metallica “que me pasó un vecino”, en el de Carla, fueron los culpables  de que, en plena adolescencia, ambos formaran “la típica banda de instituto” para tocar esas canciones.

La crítica a la vida en una sociedad de plástico y de falsas apariencias vertebra el álbum y se alimenta, inevitablemente, de la pandemia: “En 2020 íbamos a seguir presentando el tercer disco, nos quedamos parados y decidimos empezar a componer, así que plasma lo que hemos vivido, no lo vemos como algo negativo, sino como un vaiven de emociones”, señala Carla. La oscura ‘Insomnia’ —“siempre he sido una criatura nocturna, pero durante el confinamiento se me resintió bastante el sueño”, cuenta la compositora— o la propia ‘Fake Reality’, potente tema que titula y abre el elepé, son algunos de los cortes que hacen referencia a las consecuencias de la crisis sanitaria vivida hace dos años. Sin embargo, como señala Judith, no todo son secuelas negativas. En cortes como ‘On the way’, que “habla de reconectar con nuestra vida de antes”, predominan melodías vitalistas herederas del power pop  y mensajes de resistencia: “no sólo está la parte chunga, también sales reforzado con un “yo quiero salir adelante, hacer cosas”.

Contundencia y crudeza son una prioridad para lograr una sonoridad visceral y sin florituras: “creemos que menos es más. Lo que escuchas en el disco es lo que vas a ver en directo”, señala tajante Edgar. Así lo muestran las guitarras veloces de ‘Back to you’, la más ramoniana, o ‘Dorothy Levitt’, composición dedicada a la pionera del automovilismo femenino: “es una forma de homenajear a las mujeres transgresoras que derribaron estereotipos de género”, explica con entusiasmo Carla. Otro homenaje, “a la gente que vivió en una sociedad tan cerrada y aún así no se escondió”, se cristaliza en ‘Freakshow’, inspirada en la película Freaks (La parada de los monstruos en castellano) de 1932 y que aborda la existencia de circos de personas a principios del S.XX: “enseguida se ataca a quién se sale un poco de la norma y, si nadie saliese de ella, nunca se haría algo diferente”, exclama Judith. Por su parte, ‘Red Light’ surgió de una anécdota de furgoneta que bien podría haber sido el argumento de una película de ciencia ficción: “Una noche, durante la gira de 2019, conducíamos de noche cerca de Burgos y de repente vimos kilómetros de luces que aparecían y desaparecían, parecía una invasión alienígena. Luego nos enteramos que eran luces de molinos que se encendían por los aviones y los pájaros”, señala Edgar entre risas. ‘We are done’, con su aura de taberna irlandesa, mezcla aceptación, ironía y celebración para rebajar la intensidad en los minutos finales del elepé.

Con la gira española ya en marcha y con expectativas de volver al extranjero —“estamos más cerca de Francia que de muchos sitios de España, así que ¿por qué no vamos a tocar también allí?”—, The Lizards miran ilusionados hacia un futuro en el que el rock se perfila frágil: “bandas más mainstream como Green Day acercaron a la gente a ese tipo de sonidos; no ha habido ese cambio generacional. Así que nada, ¡aquí estamos Lizards!”, concluyen entre risas. Carla, Judith y Edgar terminan sus cervezas y se disponen a buscar algún garito de suelo pegajoso y baños inmundos en el que aún queden resquicios de esa autenticidad de la que las grandes ciudades se están quedando huérfanas. “No nos queríamos liar, pero estamos en Malasaña…”. Aún quedan templos rockeros en pie en el corazón de la capital. La cola de los lagartos se mueve ávida de rock and roll.

 

 

SÁBADO 14 DE MAYO (LA TEXTIL, BARCELONA)

VIERNES 20 DE MAYO (MONTGOROCK XÁBIA FESTIVAL)

SÁBADO 21 DE MAYO OROZKO ROCK (VIZCAYA)

VIERNES 24 / SÁBADO 25 DE JUNIO ANTIFA ROCK (LÉRIDA)

MIÉRCOLES 6 – SÁBADO 9 DE JULIO WEEKEND BEACH FESTIVAL (MÁLAGA)