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Twanguero, el viaje continúa: tierra, jungla y ayahuasca

Carreteras Secundarias vol II es su nuevo disco, un viaje al corazón de la música latinoamericana

 

JAVI TEJERO

Una guitarra en mitad de la jungla, la madera hecha música reencontrándose con su origen, la madera de los árboles. La atmósfera sonora de la selva envolviendo los acordes y melodías de una Ramírez 200 aniversario. Carreteras Secundarias vol. II (Cosmica Artists, 2022), lo nuevo de Twanguero, no es sencillamente un disco, es una historia apasionante, es un viaje físico y un “viaje mental”.

“Yo tenía pensado recorrer Sudamérica y grabar el disco en varios lugares, pero entonces vino la pandemia. No podía ir a ningún sitio, solamente a Costa Rica, así que fui allí a encontrarme con la naturaleza. Todos los días estudiaba en un claro en la selva y se me ocurrió que podría grabar allí”, cuenta el artista valenciano que nos atiende abordo del barco en el que vive desde hace unos años, cerca de las costas de California.

La idea lleva tiempo gestándose a fuego lento. En el primer volumen de Carreteras Secundarias (La Cúpula Music, 2017) Twanguero explora el papel de la guitarra en el blues y el country. “Lo que pretendo es buscar y encontrar la guitarra en la tradición musical americana, desde el norte hasta el sur. Hice un viaje en el mismo año empezando en Chicago y bajé hasta la Patagonia. En el primer volumen reflejo los sonidos del norte, empleando guitarra con cuerdas de acero, la guitarra cowboy por excelencia”.

La segunda parte, correspondiente a América central y del sur, ya estaba presente entonces. “Mucho de este material ya lo estaba trabajando al mismo tiempo. ‘Iguazú’, por ejemplo, tiene diez años”. Para ello se ha servido de una guitarra española, lo cual también supone una vuelta al origen, a la sencillez. “La guitarra española es la esencia, está presente en todo el mundo. Las cuerdas de nailon encajan mejor con el carácter del disco, ahí no hay ningún artificio. Pero es un instrumento que te hace tener que estar en forma, si no practicas todos los días es muy difícil de dominar”.

El entorno juega un papel clave en este trabajo

La selva es un instrumento más. “Obviamente luego ha pasado por estudio para pulirlo, pero el formato con el que está hecho el disco, con mínima tecnología, permitió llevar un micro y un ordenador y grabar allí”. Son unas condiciones especiales que, lejos de afectar negativamente al instrumento, aportan un sonido especial. “Al principio la guitarra se desafinaba bastante, pero en cuanto se adaptó al clima funcionaba perfectamente, es un buen instrumento. Evitaba las horas de más calor y siempre la tenía en condiciones controladas. La humedad hace que el sonido se transmita de forma diferente, y me gustó cómo sonaba. Además si captas bien el sonido del ambiente, las ranas, los pájaros… Encaja fenomenal”. Anteriormente había hecho pruebas en el desierto de Joshua Tree, en California, pero el resultado no fue tan satisfactorio. “Era todo muy seco, y además muy ventoso, lo cual no ayudaba a que el sonido fuera el adecuado”. Las carreteras secundarias se convierten en caminos de tierra que llevan a los claros de la jungla donde la música halla su lugar, como un explorador que busca un manantial.

Encontramos mucha tradición musical sudamericana como la samba, la bossa nova o la milonga, pero también un lazo de continuidad con el volumen anterior como por ejemplo en ‘Blues del Cafetal’. “Realmente son puertos que no están tan lejos, Nueva Orleans de La Habana, Jamaica o el puerto de Limón, donde hice el disco, están todos conectados”. Bajo títulos tan sugerentes como ‘La Leyenda del Cañaveral’, ‘Jaguar’ o ‘Pampa’ también encontramos tradición clásica de guitarra española, ecos constantes de Tárrega, Albéniz o Falla. “He pasado mucho tiempo con obras clásicas de guitarra, trabajándolas en el conservatorio y escuchándolas. Es cierto que en la pandemia, al quedarme encerrado en el barco, aproveché para estudiar muchísimo, alternando con los trabajos de estudio que tenía. Y en ese estudio recuperé mucho repertorio clásico español que hacía tiempo que no visitaba. Pero además es que en la tradición de guitarra americana también identifico elementos comunes”. Es la eterna ida y vuelta musical que retroalimenta a los artistas de ambas orillas del Atlántico, de la que Twanguero se considera “un vehículo”.

Carreteras Secundarias volumen II ya está publicado, junto con un libro de partituras de las piezas “para quien se atreva”, que en un principio se puede descargar en la web de Twanguero. Pronto lo presentará en directo en nuestro país. “En directo será otro rollo, no voy a sentarme y tocar el disco sin más. Es un concierto de rock, al fin y al cabo, en el que intercalaré estas piezas explicando su historia”.

El trabajo tiene una parte espiritual en el sentido de la reflexión, de la introspección. “No es un disco entretenido, es un disco para estar en un punto de relajación, es para estar media hora en la jungla”. El concepto sale también de la ceremonia de la ayahuasca, donde el objetivo es alcanzar el trance. “Me invitaron a tocar tres días en una ceremonia de ayahuasca, allí al final te transformas en un jaguar o en un águila”. Dejando aparte el aspecto místico, en el plano musical encontramos un oasis de calma y belleza necesario en un mundo sonoro donde prima la estridencia, una oportunidad de encontrarse a uno mismo en la naturaleza.

¿Habrá tercer volumen de Carreteras Secundarias? De momento no se sabe, quizá el Mediterráneo tenga la respuesta.