TOP

Vermú, indie rock con aceituna y folclore manchego

Cancionero Estoico, el debut de los albaceteños, una mirada natural a sus raíces que mezcla guitarras, sintetizadores, castañuelas y sonajas

 

RAQUEL ELICES

No sirve de nada volver a tus raíces si no te arremangas bien y metes las manos en la tierra. Toca mancharse con viejos recuerdos, reducir la marcha del compás, recuperar las -buenas- tradiciones y volver a pasear por los campos amarillos. Un camino de molinos y gigantes que nos lleva hasta La Roda, Albacete, dónde hace tres años se formó el quinteto albaceteña Vermú.

Su nombre es mucho más que un homenaje a la bebida espirituosa que empapa las bocas sedientas del domingo. Su acento final reivindica una actitud genuina, la celebración de los rituales más sencillos, los que mejor saben. Agitado y con aceituna en el fondo del vaso, Cancionero Estoico (El tragaluz, 2020), el álbum debut de los jóvenes manchegos Vermú, recupera sonidos del indie rock más planetario y lo funde con maestría con el folclore manchego.

 

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Vermú (@vermubanda)

 

Cancionero Estoico es una trinchera moderna de trigo y molinos. A lo largo de sus nueve pistas, el álbum dibuja colores entre llanos soleados y convierte las vigilias en las verbenas de efímeros amores de verano (‘Canto Alegre’, ‘Los veranos son cortos’). Esos que se viven en los pueblos de infancia y a los que es tan fácil regresar guiados por la voz de Dani Toboso. El vocalista de Vermú va sembrando un camino que se extienden más allá de Orión al son de las sonajas, las seguidillas manchegas y el acordeón. ‘Los campos amarillos’ nos invita a huir de la ciudad en un delirio kamikaze y poder gritar con fuerza eso de: “no aguanto más”. No importa ni el pegajoso calor de agosto y el zumbido de los mosquitos.

Una rebelión del costumbrismo que lanza dardos certeros contra el oro y el circo del exceso urbanita. Es lo que encontramos en temas como ‘A la virgen’, un estallido de guitarras postpunk y potentísimas percusiones, o en ‘Éxodo’, uno de los temas más vibrantes del disco en el que los sintetizadores viajan en una atmosfera indie rock al ritmo de sonajas. Para los nostálgicos de Los Planetas, reconocerán en este álbum aquel indie añejo de principios de los 2000. Con una cadencia vocal que recuerda a Jota, Señor Chinarro o Nacho Vegas (‘Caterpie’) la voz de Toboso deja al descubierto nostalgias crudas a las que lanza la pregunta: “¿son tus ídolos la carne de cañón?».

Orfebrería musical en la que se deja sentir la firma del productor Carlos Hernández Nombela (Triángulo de Amor Bizarro, Los Planetas…) que ha sabido mezclar su particular tratamiento del sonido con la esencia más genuina de los albaceteños que defienden una línea melódica fiel a sus raíces.

 

‘Los paramos cerrados’, 2018

 

La banda que completan Paula Esteban a los coros, Antonio Martínez en la batería, Francisco Belmonte al bajo y Emilio Abengoza con teclados y guitarra, comenzaron su andadura hace unos años con el lanzamiento del EP Vermú (Flor y Nata Records, 2018). Un trabajo con el que ganaron la primera edición del concurso EDP Live Bands y que les llevó a tocar en los Nos Alive de Lisboa. De aquel primer trabajo parecen haberse dejado llevar de forma natural por la estela que folk que germinó con ‘Los paramos cerrados’, el tema de aquel EP que más defendía este sonido. En los últimos años, la escena de pop rock español se ha manchado de la tierra y los artistas busca su denominación de origen. De María Rodés a María Jaume, El Meister, Baiuca, Los hermanos Cubero o Rodrigo Cuevas, crece, cada vez más, el impulso por buscar y defender los sonidos autóctonos, lo que les hacen únicos. Una revisión que pone en valor el folclore y las músicas tradicionales de toda nuestra geografía.

Y ahí reside la doble valentía de estos estoicos rodeños. Lanzar su debut en plena pandemia y hacerlo para defender pop rock aliñado de folclore manchego. Guitarras y sintetizadores que se arremangan los ritmos para bailarse una jota y arrancarse con castañuelas, panderetas y seguidillas.

 

 

Próximo concierto: Sábado 6 de febrero en Madrid Centro Cultural Pilar Miró.