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Yawners: guitarras, gorras y skates

La banda madrileña acaba de publicar su segundo trabajo Duplo, bajo el paraguas del sello Montgrí

 

ALBERT JANÉS

Mucho ha llovido ya desde que en 1997 Dover sacaran ‘Devil came to me’, hit que marcó a toda una generación con el sello del rock alternativo y el grunge hecho en España. 25 años después, ese imaginario colectivo musical más indie, conformado por gorras y skates deslizándose a toda velocidad por los parques de la ciudad, sigue vigente gracias a bandas como Yawners.

Elena Nieto, alma mater del grupo, arrancó el proyecto allá por 2015 en Salamanca, su ciudad natal, con la grabación Dizzy (autoeditado, 2015). Un trabajo que la propia Elena considera a día de hoy una demo. Tras Just Calm Down (La Castanya, 2019), su primer álbum, ahora ve la luz Duplo (Montgrí, 2022), coeditado en todo el mundo por Big Scary Monsters (UK y Europa), casa de grupos como American Football o Modern Baseball; Counter Intuitive (USA y Canada); Inpartmaint Inc. (Japón) y Montgrí (España y América Latina): “es la ostia que se edite por un sello en España, uno en USA, uno en Inglaterra y otro en Japón. Es muy guay que haya tanta gente trabajando para que el disco crezca”, cuenta orgullosa.

La banda se dio a conocer con un sonido más próximo al pop-punk de grupos como Green Day o Blink-182 para evolucionar hacia terrenos más cercanos al indie noventero, bajo influencias como Weezer o Pavement. El predominio de las guitarras en su música ha encajado perfectamente con el buen hacer de Santi Garcia, productor del disco en los estudios Ultramarinos Costabrava. “Santi controla un montón de este rollo, sabe hacer sonar muy bien un grupo de guitarras. Es un capo”, sentencia Elena. Duplo es una verdadera concatenación de temas pegadizos y melodías infecciosas. Diez canciones enérgicas, llenas de juventud y vitalidad. Las guitarras llenan cada hueco de magníficos riffs, mientras la voz de Elena, que arropa todo este júbilo guitarrero, aborda letras que narran experiencias vitales y personales: “lo que me sale es eso, y no otra cosa”. La artista concibió este nuevo trabajo durante el confinamiento: “componer no es algo que puedas hacer en media hora que rascas de aquí y de allá; es una cosa para la que necesitas estar tranquila y tener tiempo. El confinamiento fue una putada para todo el mundo, pero yo tuve la suerte de poder sacar algo bueno de esa situación tan mala”.

Una de las características del álbum es la duplicidad en la lengua, entre el inglés y el castellano, algo que ha surgido de forma espontánea y natural, y que ha gustado mucho a los sellos que editan el disco: “Ahora el mundo está bastante más abierto al español, sobre todo por el auge de la música latina y urbana. Hay muchos artistas que cantan en castellano que no tienen ni papa de hablar inglés, como Bad Bunny. Y luego es el número uno. Creo que, gracias a artistas de este tipo, el mundo se ha abierto bastante más al castellano, y luego se ha expandido a otros géneros”.

Esta duplicidad refleja perfectamente lo que ha querido plasmar en este segundo disco: “es una palabra un poco rara, pero tiene bastante sentido. Es el segundo disco, está en dos idiomas, y un poco la temática de las canciones habla de eso, la duplicidad en la vida, los diferentes caminos que puedes elegir, lo que está bien y lo que está mal”. Canciones como ‘Suena Mejor’, uno de los singles adelanto del álbum, encapsulan perfectamente la idiosincrasia de Duplo, tanto a nivel musical como su hilo argumental, con esa dualidad constante entre la diversión y la responsabilidad, entre tomar una decisión o tomar otra. Todo ello puede apreciarse en el videoclip del tema: “la escena del contrato reflejaba los momentos que había vivido en meses anteriores, en los cuales me estaba planteando qué quería hacer con el disco. Es una escena un poco parodia, porque quién sale es Luis de Sonido Muchacho, el sello de Madrid. Le invitamos a participar en el video, y le hizo mucha gracia hacer el papel de diablo, como del sello que ofrece malas condiciones (que no digo que sea la realidad, ni mucho menos)”, explica.

‘Rivers Cuomo’, dedicada al cantante de la banda Weezer, posee una curiosa historia: “escuchó la canción y, en un canal que tiene él, empezó a decir que no podía sacarse la canción de la cabeza y que no podía parar de cantarla…lo cual es bastante surrealista. Luego hizo un comentario en el videoclip de la canción en Youtube. Y ahí está, con un montón de likes. Es la ostia, no esperaba para nada que fuera a reaccionar a la canción”, explica la artista con asombro y alegría. Si bien la música de Yawners se ha mantenido fiel a ese contorno musical guitarrero, Elena escucha y disfruta de muchos géneros y estilos: “me gusta de todo: Reggaeton, Urbano, Hip-hop, Cumbia… Creo que en todos los géneros hay cosas guays y cosas no tan guays. Pero para meterlo en Yawners… de momento lo que hago y lo que sé hacer es esto; si en algún momento me volviera experta en ritmos caribeños, pues…”, cuenta entre risas.

La banda se prepara ya para la presentación del disco en directo, primero en algunos festivales este verano, posteriormente con una gira europea que arrancará a finales de septiembre: “quién venga se encontrará a un grupo de guitarras de volumen alto. Aunque realmente las canciones le pueden gustar a cualquiera ya que, por mucho que toquemos con un Marshall JCM800, no deja de ser Pop, y creo que es super accesible para todo el mundo”, cuenta Elena con una sonrisa.

Muy lejos de los bostezos que el irónico nombre de la banda invoca, la pasión y la energía que Yawners han puesto en el nuevo álbum son impresionantes, y les ponen en el cabecero de referencia del rock alternativo del siglo XXI.