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091, estrechándole la mano a la inmortalidad

La banda liderada por José Ignacio Lapido resucitan la leyenda con Espejismo nº9

 

JAVI TEJERO | Fotos: GUSTAFF CHOOS
Hacer lo mejor en el momento que toca hacerlo”. Esa es la filosofía 091, expuesta por José Ignacio Lapido (guitarrista y compositor) mientras José Antonio García (vocalista) y Tacho González (batería) asienten. Son los tres miembros de la banda que han permanecido desde su fundación, allá por 1982, con un paréntesis de 20 años (1996-2016). Nos reunimos en el lugar donde han grabado su último disco, el estudio El Cobertizo de Carlos Díaz, en Granada.

Tal como hicieran los mosqueteros de Alejandro Dumas, volvieron a reunirse tras 20 años para resucitar un proyecto que había adquirido el halo de leyenda. Han pasado otros 10 años desde aquella Maniobra de Resurrección (Warner Music Spain S. L., 2016), por el camino nos mostraron La Otra Vida (Warner Music Spain S. L., 2019) y ahora nos ofrecen un nuevo trabajo con canciones originales: Espejismo nº9 (Universal, 2026).

Su título es una confluencia entre la continuación de una saga de espejismos y la coincidencia de ser el noveno álbum de estudio de los granadinos. Antes del 9, existieron un ‘Espejismo nº7’ y un ‘Espejismo nº8’, ambas canciones de épocas pretéritas. “Cuando hicimos ‘Espejismo nº7 no pensamos que fuera a haber un 8… era una canción que se tituló así porque era un poco psicodélica y ese título nos sugería psicodelia” explica Lapido entre risas”. “Luego la última canción que grabamos 091 a Jacinto se le ocurrió que sería bueno seguir con la secuencia”.

091: Perfectamente conscientes del peso de su pasado

La imagen de la portada es una espectacular ilustración desplegable del madrileño Miguel Navia, con estética de cómic noir en el que se pueden encontrar algunos detalles de las canciones. “Queríamos un cambio radical en la estética”, explica Lapido. “Miguel Navia nos gusta como dibujante, y suele dibujar ciudades, calles, personajes solitarios vagando por esas calles, y eso suele estar flotando en la lírica de nuestros temas”.

Espejismo nº9 es un disco maduro, equilibrado, de un grupo que ha sabido encauzar su carrera a una nueva realidad sin perder su esencia. Muchas cosas han cambiado respecto al anterior trabajo. Para empezar, el estudio y el productor, que en esta ocasión es Raúl Bernal, gran músico que lleva décadas acompañando a Lapido. En ese sentido, José Antonio reflexiona: “Yo creo que cada disco que hemos hecho durante nuestra carrera ha sido un cambio, todos han sido diferentes a otros. Nunca nos hemos planteado hacer un disco concreto, hemos hecho el que nos salía en ese momento. Yo creo que este tiene un cambio más sustancial quizá por la producción”. “La producción y el estudio de Carlos”, tercia Tacho, que continúa: “Digamos que sentimos que esos espacios que hemos tenido para pensar, para recapacitar, han servido para que el disco fuera generando su propia identidad, su propio carácter”. Una cuestión de “perspectiva”, palabra en la que incide Lapido como elemento clave.

 

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«Hay bandas que viven de las rentas de los éxitos, nosotros no lo contemplamos»

La primera canción refleja lo que vivimos quienes en pleno 2026 tenemos la fortuna de poder adquirir un nuevo disco de 091 y lo que viven ellos al poder seguir ofreciendo su música: ‘Algo parecido a un sueño’ es vitalista, fresca, y ofrece guiños a la historia de la banda (“…al mezclar ginebra y ruido en la calle Sol”). Es un pacto con lo eterno. Son perfectamente conscientes del peso de su pasado y de la responsabilidad de seguir creando. Lapido refiere sobre las expectativas: “Conjugar las dos expectativas, las del público con las nuestras, es complicado. Nuestra forma de trabajar es en el momento que toca grabar un disco nuevo, escoger las mejores canciones que tenemos y trabajarlas para que queden lo mejor que puedan quedar. Y yo creo que en este disco nuestras expectativas incluso se han visto superadas con el resultado, porque nosotros aunque tengamos mucha experiencia también tenemos nuestros miedos. Se habla del peso de la leyenda, pero tampoco es que vayamos con una mochila enorme. Sí tenemos una responsabilidad con nosotros mismos”. Para José Antonio hay bandas que viven un poco de las rentas de los éxitos, pero ellos no contemplan eso.

Tras la primera pieza escuchamos una pequeña introducción de guitarra acústica con ecos de tradición que da paso a la bella crudeza de ‘Piezas de desguace’, un autorretrato que no puede ser más sincero (“sangre, venas, músculos y huesos”) y que suena a western crepuscular, al igual que ‘Dormir con un ojo abierto’. ‘Nadie quiere oír tu llanto’ demuestra que la veteranía no es óbice para seguir haciendo rock contundente. Su reverso es la preciosa balada ‘Ven vestida de nube’, donde la poesía alcanza la excelencia envuelta en unos hermosos arreglos cuya guinda está en los coros de Paulina del Carmen.

En el estribillo de ‘Los cantes de la sinrazón’ se reconocen en la vieja escuela, esa que cree en la artesanía de las canciones. Quedan por delante los medios tiempos de ‘No tiene sentido escapar’, primer single que presentaron, o ‘Antes de que salga el sol’, primer tema que trabajaron para este disco. Hay espacio también para las alucinaciones en ‘Una revelación’ y la psicodelia en ‘Puede que el tiempo’. Todo está en su sitio: las guitarras medidas y precisas, la voz de José Antonio tamizada por el tiempo pero conservando su brillo característico y más rica en matices y expresión, la sección rítmica cumpliendo como un mecanismo bien engrasado y los sutiles teclados de Raúl Bernal apareciendo con detalles de quilates.

Los conciertos de 091 son una liturgia

Mientras cerramos la conversación, Tacho comprueba en su teléfono que están agotando las entradas en casi todas las citas que tienen pendientes próximamente en salas de Granada, Murcia o Sevilla. Durante el estío se dejarán ver por algún que otro festival. Aunque llevan toda la vida haciendo música juntos, siempre están esforzándose para intentar ofrecer el mejor sonido en directo. “Uno dice «llevamos desde el año 82, cómo hemos llegado hasta aquí». Aunque parece que llevamos toda la vida haciendo esto cada concierto es un mundo”, reflexiona José Antonio. “Hay muchos vaivenes emocionales en los conciertos”, corrobora Tacho. “El otro día por ejemplo en la Riviera en Madrid estábamos un poco nerviosos porque íbamos con repertorio nuevo, primer concierto de la gira, iba a tener repercusión… Pero cuando nos dimos cuenta de que sonábamos bien pasamos de los nervios a la euforia”.

Los conciertos de 091 son una liturgia en la que, junto a los nuevos temas, no faltan los himnos de otra época que han atravesado generaciones. “Intentamos complacer los gustos de la gente e intentamos cambiar el repertorio cada cierto tiempo”, dice José Antonio”. “Sí, porque tenemos un tipo de fan que es muy militante, va a muchos conciertos y le gustan todas las canciones”, añade Tacho.

091 es más que un grupo, es un tótem del rock español. Desde aquel lejanísimo 1982 han atravesado décadas de cambios y vaivenes haciendo lo que mejor saben hacer, “los cantes de la sinrazón de la vieja escuela”. Con Espejismo nº9 añaden otro capítulo dorado a una historia que le estrecha la mano a la inmortalidad, con una coherencia y elegancia difíciles de encontrar. Que sean muchos más y que nosotros lo veamos.