Quique González: «Madrid tiene ambientes en la industria de la música muy tóxicos»
El músico madrileño emprende la gira de presentación de su último disco 1973, un viaje al pasado que mira al futuro
RAQUEL ELICES | Fotos: OLIVIA L.H.
Hay un lugar y un tiempo para todo. A sus 52 años, Quique González lleva la lección más que aprendida. Hay un tiempo atrás al que mirar, como en su último disco, 1973 (2023, Varsovia!! Records), pero en el que tiene, por seguro, no va a quedarse anclado: “En realidad, este álbum mira más hacia delante, pero el impulso está en el lugar del que vienes”. Ese lugar son los fotogramas de una película antigua, la infancia analógica de los 80, polvo de mudanzas o recuerdos de la última generación de coleccionistas.
Desde la cafetería de Malasaña en la que charla sobre todo ello, Quique tira de esa faceta cinéfila que nunca ha dejado de colarse en sus canciones: “Claro, si 1973 fuera una película, no sería una en blanco y negro, sería una de esas que pasaban en la televisión analógica de los 80, podría ser Calles de fuego”. Un thriller de acción, con Diane Lane como protagonista, que vio en su juventud y que se cuela en Preguntas sencillas, uno de los once temas de su nuevo disco. Un álbum con nostalgia, pero a todo color.
«Ahora está mal visto conformarse con lo que tienes»
Ser padre, por supuesto, influye. “Ahora ella lo inunda todo”, confiesa. A su hija ya le dedicó Bienvenida, una de las canciones que componen Las palabras vividas (2019). En este nuevo trabajo, le canta aquello de “siempre tendré un ojo puesto en ti”, título que se esconde bajo las siglas de S.T.U.O.P.E.T., y que, reconoce, “es una absoluta mirada al futuro”. También pensó en ella al escribir La caja de herramientas. “Aunque yo no sé ni usar una llave inglesa”, asume con deportividad. “Pero sí es verdad que quería expresar algo como que quiero intentar dejarle a ella las herramientas que me dio a mí la vida”, apunta. De nuevo, surge esa idea de que “hay un lugar y un tiempo para todo” porque, añade, “si le he dedicado canciones a mujeres que he conocido una sola noche, como no voy ahora a dedicarle canciones a ella”.

Quique González | Circo de Tapas (Madrid, 2025) Olivia L.H
«Si lo bueno es lo que vende mucho, McDonald’s sería el mejor restaurante del mundo»
El tiempo y la distancia, que cantaría su amigo Iván Ferreiro, cambia las perspectivas. Quique lo dice así: “El momento y el lugar en el que vives condiciona las canciones que haces”. Para acercarse al pasado, González también ha tenido que alejarse en el espacio. Con once discos en el mercado y más de 25 años de carrera profesional, el músico madrileño hace tiempo que tiene un buen pedazo de alma cántabra. De hecho, si uno recorre con calma el paisaje narrativo de sus últimos discos, encontrará mucho de ese Norte al que se marchó hace ya unos cuantos años.
Es desde allí es desde donde mira a ese 1973 en el que nació, año que da nombre al disco. Un lugar interior, críptico, a veces, introspectivo, como un buen norteño. “Me lo dicen mucho y quizá tengan razón”. Cantabria influye en Quique González, también en el lirismo de sus letras. Por supuesto, se coló en Sur en el valle y, ahora, lo hace en este nuevo disco, en esa “furia en el paisaje” que canta en Terciopelo azul, en el “petricor” de De verdad lo siento y con la que nos regaló esa preciosa a palabra que da nombre al olor de la tierra mojada tras las primeras gotas de lluvia.
Pero el Norte, y sus Valles Pasiegos, también influye en la manera en la que transita por la vida y por la música. Su pasada gira de 25 aniversario, también le sirvió para tomar perspectiva. Ahora tiene los pies en la tierra, pero Quique González también pasó por ese momento en el que “todo esto” se le subió a la cabeza. “Está claro que, al principio, empiezas con la ambición de tocar en sitios grandísimos, te ves llenando la Plaza de Toros de las Ventas, que por entonces era un lugar mítico, pero eso pasó y tampoco duró mucho. Hace tiempo que no tengo ese tipo de ambiciones. Lo que pasa es que creo que ahora mismo, está mal visto conformarse con lo que tienes. Yo creo, sin embargo, que es terapéutico”, dice.
Haberse alejado de Madrid también tiene que ver con eso. “Claro que influye. Si hubiera seguido en Madrid, saliendo tras los conciertos, entrando en ciertas dinámicas, no sé si pensaría o te estaría diciendo lo mismo. Porque Madrid tiene ambientes en la industria de la música muy tóxicos, que se retroalimentan”, apunta. Aunque, como dice en su fantástica Cheques falsos, otro de los temas de 1973, “siempre corremos un riesgo, aunque cambiemos de carril, si va derecho al infierno, puede que hayamos pasado por allí”.

«No concibo la música de forma masiva»
Por encima de todo, a Quique le obsesiona la credibilidad. No quita el ojo a compañeros a los que admira, artistas como Gorka Urbizu, con quien tiene una colaboración en el disco, o Jero Romero, del que dice ha envidiado esa increíble residencia artística que ha hecho en el Teatro del Barrio. Conciertos reposados, en acústico, para un reducido número de personas. No menosprecia los grandes recintos, pero sabe que él no tiene “un alma festivalera”. “Creo que nos estamos acostumbrando demasiado, en los últimos años, a vivir la música de forma muy masiva, en grandes estadios. Yo no concibo así la música”, defiende. “Si lo bueno es solo lo que vende mucho, McDonald’s sería el mejor restaurante del mundo”.
Claro que Quique prefiere esos lugares pequeños en los que se concentra la magia. Puede que tenga mucho que ver ese gusto por las salas de cine. Como ese Los Ángeles que se cuela en el videoclip de De verdad lo siento. “Es uno de los cines más antiguos de España”, comenta. Y uno de sus lugares favoritos cuando cambia los valles por la ciudad de Santander. Regentado por su amigo Carlos Restegui, sus salas se han habilitado recientemente para comenzar a albergar celuloide, pero también conciertos. “De hecho, Carlos quiere que le ayude a programar una serie de directos allí”. ¿Y alguno de su gira? Sobre esto no contesta, pero sonríe ampliamente.
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Una gira con muchas «caras B»
Sobre la gira de presentación, que arranque este viernes 21 de noviembre en Guadalajara, sí avanza que tendrá “buena parte del repertorio que sonó en la gira del 25 aniversario”. Por supuesto, sonarán muchos de los temas de 1973 y deja caer que “también habrá un puñado de caras B y canciones que se quedaron en la retaguardia”. Preguntado por esto, no especifica, pero confiesa que “hay un tema que casi nunca he tocado en mis directos, desde hace mucho tiempo: No hagas planes”. Quizá ahora sí ha llegado el momento. Al fin y al cabo, hay un lugar y un tiempo para todo.
Días de ensayos antes del inicio de la gira presentación de «1973» este viernes en Guadalajara.
Muchas gracias al Teatro del Bosque de Móstoles @EscenaMostoles y a Escenario Santander @SantanderEscena por hacerlo posible.
¡Nos vemos en las salas! pic.twitter.com/VtHZzKt6op
— Quique González (@quique_gonzalez) November 19, 2025