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Las 25 canciones de los 25 discos del año 2025

La redacción de Free Rockin’ selecciona los temas y discos que les han marcado este año

 

FREE ROCKIN’

Este año, la redacción de Free Rockin nos hemos propuesto un reto bonito: elegir una canción por cada uno de los 25 discos de 2025 que más nos han removido por dentro. Hay de todo: guitarras torcidas, pop luminoso, ruido elegante, folk con cicatrices y rock que aún muerde. Verás nombres que ya son de la casa y otros que apuntan maneras, entre el indie, lo alternativo y algún que otro desvío inesperado. Puede que 2025 haya sido el año de LUX, (Columbia) de Rosalía, pero como eso ya lo sabemos todos, aquí no hemos venido a repetir titulares. Así que vamos a buscar más allá, canción a canción, para contar cómo ha sonado realmente este 2025. Ahí va nuestra lista:

Geese — Getting Killed (Partisan Records)

Es uno de los discos más sorprendentes del 2025. La banda neoyorquina liderada por Cameron Winter (quién publicó el sensacional Heavy Metal, Partisan Records, en  2024) aúna el rock, el free jazz, el funk o el pop en un álbum tan anárquico como sobresaliente. 45 minutos que van de la furia con guiños al screamo de ‘Trinidad’ , el funk de ‘Bow down’, al loco festín de ‘Long island city here i come’, donde se convierte en una especie de Doors festivos del lo-fi. Teclados, metales y sintetizadores son piezas clave de un trabajo tan divertido como conmovedor en pasajes como ‘Half real’, donde Cameron Winter se erige como un lánguido y doliente crooner del rock. ‘Au pays du cocaine’ se lleva el premio a la composición colosal de un elepé que combina minuciosidad matemática en las melodías con mucho alma. Por María Canet.

Bon Iver — SABLE, fABLE (Jagjaguwar)

Y después del dolor, la liberación. La discografía de Bon Iver abarca cinco álbumes que trazan un periplo desde el folk intimista y atormentado de For Emma, forever ago (4AD, 2007) hasta la expansión emocional y sonora de este disco. ‘Awards Season’ es el tema que mejor escenifica ese paso de la oscuridad a la luz, del invierno a la primavera. No se puede aspirar a mucho más. Gracias por el viaje, Justin. Por Andrés Esteban.

Turnstile — Never Enough (Roadrunner Records, 2025)

Presumiblemente Turnstile conquistará la cima de todas las listas con este disco, donde la banda desarrolla un hardcore luminoso cargado de vitalismo. Turnstile continua con la estela de su anterior trabajo, Glow On, con el aderezo de pasajes instrumentales donde dialogan las secciones de vientos con sintetizadores envolventes. La voz de Brendan Yates, dinámica a la vez que etérea, marca la personalidad de la banda, en pildorazos de energía como ‘Sole’. Sin duda, Never Enough ha demostrado ser un álbum que no se agota fácilmente. Por María José Serrano Benítez.

Sharon Van Etten — Sharon Van Etten & The Attachment Theory

Siempre hay algo en la voz de Sharon que me desarma. La profunda elegancia, la dulzura y el desgarro. Todo junto se elevan especialmente en este disco excéntrico y macarra en el que, alejándose de muchas cosas, sigue siendo ella misma. Un toque distintivo de ambient-jazz en el que la canción ‘I Can’t Imagine (Why you feel this way)’ es la más fascinante. Es tan PJ Harvey, tan loco, tan ella, al mismo tiempo. Una delicia de este 2025, sin duda. Por Raquel Elices.

 

Wet Leg — moisturizer (Domino Recording Company)

El álbum más adictivo del año. Con su mezcla de diversión y reivindicación, el dúo británico apuesta por temas pegadizos, potentes riffs, ritmos carne de pista de baile (y de pogo) y cambios de tercio constantes. La voz de Rhian Teasdale pasa del falsete al grito, a coquetear con lo lírico,  busca la provocación e incita al baile, al contacto. Hay texturas plásticas gracias a los sintetizadores,  tensión como en ‘catch these fists’ y ternura en la sobresaliente ‘davina mccall’, que es a la vez dulce e incisiva. Un trabajo que explora las relaciones amorosas con ironía, humor y auténticos hits. Por María Canet.

Jeff Tweedy — Twilight Override (Legacy Recordings)

La nieve ha dejado de caer y al final del invierno, Jeff Tweedy busca unos cálidos rayos de sol. Disfruta su propia madurez desde su personalidad única y compleja y recorre “el tercer acto” que dijo aquel, en un ejercicio de liberación personal a lo largo de treinta canciones. ‘Feel Free’ es una oda a la propia consciencia como individuo. En este disco, pone a todos sus referentes musicales al servicio de su imaginación y transmite con su guitarra todo lo que le conmueve, emociona y confirma su sensación de estar vivo. Por Miguel Bautista Valero.

Quique González — 1973 (Cultura Rock Records)

Coleccionistas‘ fue la primera canción a la que me enganché. Un tema que recoge parte de la esencia del disco, un golpe de pasado que no se regodea en la nostalgia, la confronta: “seremos la última generación de coleccionistas”. Esa frase me ha servido también a mí este año como reivindicación de algo más sólido, contra esta sociedad de lo efímero. La manera en que habla de sentirnos “fuera de la pista” me obliga a reconocer mi propia desorientación en un mundo digital que devora objetos y recuerdos. Escucharla es asumir que algo auténtico se escapa entre las manos. Por Raquel Elices.

Deftones — Private Music (Reprise Records)

Hay grupos que suenan a lo que uno lleva dentro. En ‘My Mind is a Mountain’ la voz sinuosa de Chino Moreno vuelve a deslizarse sobre las atmósferas densas y oníricas que Deftones llevan treinta años esculpiendo. El cuidado empleado por la banda a la hora de tejer esas complejísimas texturas se revela, una vez más, como un milagro. Pero tras Ohms (Reprise Records, 2020), igualmente elaborado, pero menos accesible, en Private Music los de Sacramento vuelven a asombrar con esa fórmula demasiado alternativa para el metal pero demasiado metalera para el rock alternativo. ¿Cómo lo hacen? Por Andrés Esteban.

María Rodés — Lo que me pasa (Elefant Records)

A veces, se nos olvidan los discos que llegan al final de la fiesta, pero el de Rodés ha dejado huella en varias de nosotras. Porque eso que le pasa a María, nos pasa a muchas. Porque eso que canta María lo hemos llorado muchas. Porque innova, se atreve, sigue jugando. Defendiendo siempre su particular universo, pero desprejuiciada. Dentro se incluye ‘Andan sueltas las fieras’, tema que si el Wrapped de Spotify hubiese tenido en cuenta mi último mes se hubiera colado en mis canciones más escuchadas. Por Raquel Elices.

Jason Isbell — Foxes in the Snow (Southeastern)

Jason Isbell necesitaba grabar este disco y, aunque no lo sabíamos, nosotros necesitábamos escucharlo. Tras su divorcio en 2024, el norteamericano huye de exhibicionismos sentimentales y se refugia en la intimidad de su guitarra acústica y su voz para grabar su primer disco en solitario en diez años. La ausencia de otros instrumentos se olvida rápido y la riqueza narrativa y la hondura emocional de joyas como ‘Ride to Robert’s’ nos recuerdan por qué Isbell es el talento más fulgurante de la americana contemporánea. Por Andrés Esteban.

Angie Sánchez — Tiempo al tiempo (Panda Artist / Altafonte)

Angie Sánchez es uno de esos regalos inesperados que nos ha dejado 2025. El debut de la toledana es un compendio de sólidas composiciones bajo la estela del folk rock. Bajo la producción de Ricky Falkner (Egon Soda), el elepé mete el dedo en la llaga de una ruptura sentimental. El arranque con ‘Vecna’ se sumerge en los buenos recuerdos del principio, mientras que ‘Punto muerto’ muerde el polvo de la autodestrucción cuando la herida aún sangra, para empezar la reconstrucción con ‘Al menos por hoy’, a golpe de disco setentero. Dolor, negación, aceptación, en un disco que arropa para sanar con la esperanzadora canción que da nombre al disco. Por María Canet.

Amaral — Dolce Vita (Sony Music)

Eh, ‘Ahí estás’, se dice a sí misma Eva Amaral en un ejercicio de introspección y autoconocimiento. En la nueva colección de canciones del dúo zaragozano hay mucha mirada interior y mucha sinceridad, que contrasta con la explosión de una Eva exultante que se ha hecho dueña de los grandes escenarios por los que ha pasado la gira de presentación. Por Javi Tejero.

Pumuky — No sueltes lo efímero (Keroxen)

Puede que Jaír Rodríguez componga canciones como si nunca fueran a ser escuchadas, pero el poso que ha dejado ‘El salitre de tus labios’ entre tanta alma musicalmente descarriada confirma que el nuevo salto al vacío de Pumuky era más necesario que nunca. Su honda y desgarradora lírica flotan con la etérea fuerza anti gravitatoria que el muro sónico de guitarras y sintetizadores confieren a la música de Pumuky su cariz único, que crece y crece incontrolable con cada nuevo trabajo. Por Antonio Gomariz.

Lucy Dacus  — Forever is a feeling (Geffen Records)

Un disco aparentemente delicado pero sólido, muy sólido, en sus cimientos. Lucy Dacus combina el folk en su vertiente más desnuda (‘Talk’ o ‘For keeps’) con una cuidada orquestación en cortes como ‘Ankles’, el jazz de de ‘Limerence’  o las texturas etéreas de ‘Forever is a feeling’ que la conectan con otro de sus universos, el que construye junto a Phoebe Bridgers y Julien Baker en Boygenius. Pero es sin duda ‘Most wanted man‘, un tema de claroscuros, que combina hechuras rockeras con dejes a lo Joni Mitchell, donde deja aflorar esa luminosa melancolía que tan bien maneja. Por María Canet.

Rocío Márquez — Himno Vertical (Deliroyromero)

En la bulería ‘Destino’, de forma desgarradora, Rocío canta que “muchos comprendieron tarde que el destino está en el vuelo y no trae cuenta clavarse”. En Himno Vertical, junto a Pedro Rojas Ogáyar, desnuda las cualidades más hermosas de nuestra propia existencia y dispone los distintos palos del flamenco para extraer su alma y elevarlos a una categoría sagrada a través de versos introspectivos y una técnica vocal sublime. Por Miguel Bautista Valero.

Lagartija Nick — Eternamente en vivo (Montgrí)

Su primer directo en treinta y cinco años de existencia ha permitido a Antonio Arias, quien creció “a hombros de gigantes”, honrar a sus grandes referentes. El tema que elijo es ‘Agonía, agonía‘, homenaje a su hermano Jesús Arias, fallecido en 2015. Un hermoso trallazo punk acerca de la comparecencia ante la muerte inminente, con aroma a urgencia, honestidad y poesía. Por Miguel Bautista Valero.

Sanguijuelas del Guadiana — Revolá

Dan un gusto enorme encontrarse con sonidos tan de verdad como el de estos chavales de Extremadura. Sin duda, esencia actual de lo que bandas, como la de nuestro querido Robe Iniesta, han influido en todo lo que está por llegar. Desde el primer momento en que esuché ‘100 AMAPOLAS‘ supe que estaba frente al grupo que marcaría parte de esa resistencia. ¿Quién coño dice que el rock murió? Por Raquel Elices.

Leiva — Gigante (Sony Music)

En ‘Caída Libre, hacemos nuestra la fotografía en blanco y negro de un luchador abatido, pero consciente y conocedor de que es sólo es una cuestión de tiempo el recuperar nuestra plenitud… aunque se esté haciendo larga la agónica espera. La última aparición de Robe, nos ayuda a comprender que es imposible quedarse en «esta calle sin salida». Por Iván González.

Alberto & García — Barro (Boomerang Discos)

La canción ‘Trece’, es la alegría de descubrir tu camino. Encontrar que aunque todo va mal y el mundo sigue confabulando contra tus intereses, que todo llegue al límite es siempre el empujón que te hace falta, es la puerta de salida. Y es que a veces, la única manera de poder seguir adelante, es volver a empezar. Por Iván González.

Miguel Ríos — El último vals

Hay temas que desprenden la luz irisada del ‘Oro Irlandés’, relatos de juventudes remotas con aroma folk para ser degustados como un buen whiskey. Este trabajo crepuscular también incluye momentos de rock reivindicativo, que dejan muy a las claras la implicación del artista con el momento actual. Es El último vals (2025, Altafonte), pero con la vitalidad de este rockero de 81 años, quién sabe… Por Javi Tejero.

Ty Segall — Possession (Drag City, 2025)

Este tipo sigue ganándose a pulso el título de artista prolífico. Este 2025 publicó su vigésimo séptimo álbum de estudio, marcado por un retorno a los sonidos más clásicos del rock de los 70 y donde también reservaba protagonismo para saxos, trombones y violines, como en la elegante ‘Skirts of Heaven’. La capacidad sorpresiva merma en un artista tan fecundo, algo que no desmerece el sonido pulido y limpio de un álbum coherente y sin sobresaltos. Por María José Serrano Benítez.

Destroyer — Dan’s Boogie (Merge Records)

El mayor trance musical que he experimentado este año. Aconsejo, especialmente, escuchar este disco al completo, del tirón, mientras transitas alguna carretera secundaria en plena noche. Gracias al universo por hacer que todo confluya para que exista este álbum. Destacaría todas las canciones, pero fue ‘Cataract Time’ la que me hizo llorar la primera vez que la escuché, ocho minutazos de catarsis. Por Raquel Elices.

Parcels — LOVED (Because Music)

En estos tiempos de auténtico bombardeo de novedades musicales y de estímulos en general, un disco que sigue contigo durante semanas y se convierte en un lugar seguro y feliz… Sientes que ya se queda para siempre. Es lo que consigue este discos desde los primerísimos sonidos de ‘Tobeloved’ se despliegan tan sutil como encantadoramente arrebatadores. Como si estuvieran invocando algún embrujo ancestral que parecía perdido en esos títulos de canciones sin espacio entre sus palabras, Parcels aúnan unos sonidos tan familiares con otros que parecen provenir de un futuro todavía por alcanzar para crear “la canción más dulce”. Por Antonio Gomariz.

 

Bonnie Prince Billy — The Purple Bird (Domino Recording)

Cierro los ojos mientras suena The Purple Bird, la apuesta por el country de Bonnie Prince Billy. Me lo imagino subido a un viejo Mini Cooper, rumbo al sur, por la I-65, en dirección a Nashville. En busca de la luz, dispuesto a abrazar un sonido que no le es ajeno. Will Odlham ha buscado y encontrado la luz en este inspirador The Purple Bird. Al resto solo nos queda seguir su camino y escuchar este disco, y ‘Turned to dust (Rolling On)’ especialmente, lentamente, varias veces.  Por Álex Fraile.

Sabine McCalla — Don’t Call Me Baby (Gar Hole Records)

Sabine McCalla fue un descubrimiento del 2024, durante su actuación en el Café Berlín dentro del festival HolaNola. Tras el EP Folk (Gar Hole Records, 2018), este 2025 ha debutado con su primer larga duración. Un disco en el que hay jazz, rock, soul, folk, swing; un elepé que transporta a quién escucha, y de inmediato, a las bulliciosas calles de Nueva Orleans. Con su voz cálida, la de Haití evoca a grandes damas del jazz como Billie Holiday o Sarah Vaughan, que adapta a sonoridades más contundentes como ocurre en ‘Louisiana Hond Dog’, una de las mejores composiciones del álbum. Por María Canet.

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