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Alberto & García: la belleza de mancharse las manos

Hablamos con Alberto & García sobre Barro, su nuevo elepé

 

MÓNICA RAMÍREZ RODRÍGUEZ 

Hay discos que curan y discos que hieren dulcemente. Algunos son salvavidas, otros son charcos profundos donde uno elige hundirse con placer. Con el enésimo vaso de agua en la mano y tras una intensa jornada de promoción, Manu y Alberto García nos reciben como portavoces del quinteto Alberto & García con motivo de su nuevo álbum Barro (2025 Boomerang Discos).

“Hemos planteado este disco para que a quien lo escuche le sirva para salir del barro o revolcarse en él con la felicidad de un perro”, apuntan. Preguntados en qué punto estaban ellos ahora, la respuesta fue clara, sincera, casi musical: “Depende de la hora del día casi, hay tiempo para las dos cosas. Ahora, en este preciso momento, revolcándonos en el barro como buenos perros, muy contentos con este nuevo álbum.”

Así comenzaba esta conversación, entre barro, melodía y la libertad de quien ya no teme ensuciarse. Y es que revolcarse en el barro también es una forma de estar vivo. En el caso de Alberto & García, ese barro está hecho de acordes, letras que respiran y paisajes emocionales que se dibujan canción a canción. Su último disco no busca respuestas, pero sí invita a hacerse preguntas, a dejarse llevar por las emociones sin filtro, sin miedo al desorden.

«Tenemos siempre los oídos muy abiertos a todo tipo de músicas y eso se va colando en unas canciones y en otras”

Preguntados entonces por una de las señas de identidad más singulares de su música, esa capacidad para tender puentes entre el folclore asturiano y los ritmos latinoamericanos, por cómo se encuentra el equilibrio entre dos tradiciones tan distintas y, al mismo tiempo, tan hermanadas en lo emocional cuentan que:

“No lo pensamos como una fórmula, es algo que nos sale de manera natural. Tenemos tanto una vertiente de rock anglosajón como estas otras porque forma parte de lo que somos. Tenemos siempre los oídos muy abiertos a todo tipo de músicas y eso se va colando en unas canciones y en otras.”

Alberto añade a esto que todos estos sonidos les han ido llegando desde diferentes afluentes, tanto de la música que se escuchaba en casa de pequeños como de los demás integrantes de la banda, así  como de las propias fiestas populares en Asturias: “las fiestas de prao de verano están repletas de boleros, salsa, merengue. Todo eso se va enraizando y a la hora de ponernos a hacer música termina saliendo. Tampoco nos consideramos especiales en ese sentido ya que no somos los únicos que tiran de esa cosa fronteriza que al final nos interesa más que lo que se pueda considerar ‘puro’ ”.

Tras varios años de trayectoria y un camino lleno de experimentación y aprendizaje, es casi inevitable preguntarles si, a estas alturas, sienten que han encontrado un lugar y un sonido propio donde sentirse cómodos.

“Dentro de ese estilo que podemos tener está esa continua búsqueda y ese continuo intento de hacer cosas nuevas, si no esto sería muy aburrido. Sí que hay cosas que se van depurando, es cierto que tú tienes tu voz y es tu voz , hay cosas que no vas a poder cambiar pero hay otras que está bien que vayan cambiando. Los  discos que vamos haciendo son reflejo de una progresión, si ahora pones las canciones de hace cuatro o cinco  discos te das cuenta que somos personas diferentes y por tanto la música es diferente aun con cosas en común” afirma Manu.

Y esa evolución constante no solo se refleja en su sonido, sino también en la forma en que Alberto & García se relacionan con otros músicos. Las colaboraciones con artistas de distintos estilos han sido una parte fundamental para ampliar sus horizontes creativos y seguir explorando nuevos territorios musicales. Así, la banda no solo se nutre de sus propias raíces y experiencias, sino también de las voces y energías que aportan sus compañeros de viaje, enriqueciendo aún más este nuevo trabajo.

En este caso han contado con Quique González para el tema Trece con rock and roll del bueno y con Guada para el tema ‘Tonada del Bosque’, una canción que gana en profundidad y sensibilidad gracias a su voz.

“Hay que preservar un poco de luz y celebrar, ser festivo  siempre con una consciencia de lo que está pasando»

“Todas  nuestras colaboraciones parten primero de una admiración profesional y después de una relación de cercanía. En este caso Quique y Guada son personas cercanas a la banda y también a nuestro productor, Toni Brunet. Cogieron el guante enseguida y en ambos casos es un regalo y un verdadero honor, creemos que hacen mejor al disco.”

Con 13 canciones totalmente nacidas para este elepé, Barro fue siendo engendrado en mitad de la anterior gira. Un disco que desde el optimismo que esta banda lleva por bandera, trata de mostrar un poco de esperanza para no verse engullido por el desastre que impregna el mundo. “Hay que preservar un poco de luz y celebrar, ser festivo  siempre con una consciencia de lo que está pasando. Ya no solo a nivel social sino en la vida de todos. Hay que buscar unas herramientas para que la maquinaria no descarrille del todo y en eso estamos”.

Lo que toca ahora es llevarlo a rodar, a pulsar el recibimiento del público en el directo. “En el directo ocurren cosas que te hacen disfrutar y que en la parte del estudio no ocurren. Tenemos muchas ganas de tocar las canciones, ver qué canciones escucha más la gente, con cuales conecta más. Llevamos todo el verano preparándolo. El eje central va a ser este disco sin dejar de lado canciones revisitadas de discos anteriores”.

Tampoco han dejado de lado la parte visual, con una portada en la que aparecen sus perros ilustrada por el propio Manu y unos videoclips cuidados como el de ‘Procesión’, rodado en su pueblo asturiano en película de 16mm. “Teníamos la idea de que fuera una especie de reivindicación de lo analógico, muchos vídeos los hemos hecho con las ilustraciones de Manu. Todo muy artesanal a lo que dedicamos cariño y esmero y suman valor añadido”.

En definitiva y con una propuesta que sigue apostando por la mezcla honesta de tradiciones, por las letras que emocionan y por una identidad sonora cada vez más definida, Alberto & García entregan en Barro un trabajo maduro, valiente y lleno de matices. Un álbum que confirma su evolución como banda y que, lejos de conformarse, vuelve a abrir caminos. Ahora, el disco empieza su recorrido natural: encontrarse con el público, crecer sobre el escenario y seguir demostrando que su música sigue teniendo muchas formas de decir, sentir y sonar.